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Crónica

El empresariado catalán se divide ante Illa por la financiación y los planes de Sánchez

Arturo Puente

Barcelona —
17 de enero de 2026 22:49 h

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El empresariado catalán vuelve a tener ante sí una batalla política que podría dividirles en más de una trinchera, algo que no es demasiado habitual en tiempos de paz. Buena parte de las entidades empresariales han saludado, con más o menos matices, la nueva propuesta de financiación autonómica del Gobierno, que el president Salvador Illa celebra como un hito de legislatura, pero la gran patronal catalana, Foment, se ha distanciado.

La presentación de la propuesta para un nuevo reparto de recursos entre las comunidades ha servido a algunos foros económicos para engrasar las relaciones con Illa y, de rebote, con Pedro Sánchez. Es el caso de algunos miembros del llamado G8, que suele reunir a Pimec, el Cercle d'Economia, Barcelona Global o la Cambra. Otras, como Foment, han optado por mostrar más frialdad.

Las posiciones tienen que ver con el mapa interno del mundo económico catalán, pero fuentes tanto políticas como económicas reconocen que estos posicionamientos también son leídos de cara al ciclo político, que consideran que podría estar marcado por una eventual convocatoria de elecciones anticipadas. Por eso, mientras la patronal de las pymes o el Cercle son más partidarios de mantener la apuesta por Sánchez, la gran patronal preferiría no decantarse.

En esta tesitura se ha producido la bronca que esta semana ha enfrentado a Foment con el president del Govern. La Cadena Ser avanzó una tensa llamada de Illa al presidente de la entidad, Josep Sánchez Llibre. En ella el socialista le recriminó que Foment enviase un comunicado en tono negativo sobre la propuesta de financiación, antes de acudir a la reunión con entidades que el propio Illa mantenía ese mismo día y a la que esta patronal estaba invitada.

“Desenamoramiento” entre Illa y Foment

El choque entre el Govern y la principal patronal catalana se hizo oficial con ese episodio, pero las fricciones vienen de mucho antes. Fuentes empresariales hablan de un “paulatino desenamoramiento”, ya que Foment había mostrado gran sintonía con Illa como jefe de la oposición y había depositado altas expectativas en su llegada al Palau de la Generalitat.

Pero las decisiones del Govern, atado como está a sendos acuerdos con ERC y los Comuns, han ido alejando a la entidad de Sánchez Llibre en materias como la vivienda o el turismo, aunque también ha habido desencuentros en temas a priori más pacíficos, como el Plan Nacional por la Industria. En Foment hablan de falta de diálogo. En el Govern, en cambio, consideran que la antigua patronal se ha convertido en la nota disonante de los foros empresariales catalanes, la mayoría de ellos en razonable sintonía con Illa, y señalan directamente al presidente, Josep Sánchez Llibre.

El presidente de Foment y antiguo hombre fuerte de Unió rompió lazos con sus históricos socios de Convergència en tiempos del procés, como la mayoría de los empresarios al frente de sociedades grandes. Pero, tras casi una década de desencuentros, primero como político y, desde noviembre del 2018, como presidente de Foment, el empresario ha rehecho poco a poco las relaciones con Carles Puigdemont y Junts, hasta el punto de que en diversas ocasiones se ha considerado que los votos de los independentistas en el Congreso eran la correa de transmisión de las opiniones de Foment.

“Me pregunto si las empresas que forman parte de Foment están de acuerdo con su nota, o [Sánchez Llibre] se precipitó tanto porque había una agenda oculta o intereses diferentes”, lanzó este viernes la consellera de Economía, Alicia Romero. Durante toda la semana en el entorno del Govern se han esforzado para que sus dardos fueran más contra el presidente de Foment que contra la entidad.

Fuentes empresariales, sin embargo, rechazan que la nota de la entidad haya podido causar sorpresa porque Foment siempre ha defendido revertir el “déficit fiscal” y que sea Catalunya quien gestione y recaude los impuestos de los catalanes. Además, observan que algunas de las otras entidades, como FemCat, también han reclamado ir más lejos que el modelo pactado entre el Gobierno y ERC.

Con todo, fuentes de la patronal aseguran que la colaboración con el Govern es buena y que tienen ganas de enterrar una polémica que, consideran, no les beneficia. Según indican, los puntos de coincidencia con Illa son múltiples, de la ampliación del aeropuerto del Prat a la simplificación de la administración, pasando por la necesidad de que haya nuevos presupuestos.

Foment y el G8, pulso por la influencia

Uno de los movimientos que ha alterado el ecosistema empresarial catalán en los últimos años es la constitución del llamado G8 empresarial, un grupo informal de entidades que mantienen una agenda común. En ese foro no está Foment y algunas voces del mundo económico ven un pulso entre ambos por ser el lobby más influyente.

El jueves de la semana pasada, un día antes de que el president Illa convocase a Foment junto a otros agentes sociales como los sindicatos, la consellera Romero se reunió con miembros del G8. Los participantes han mantenido una posición coincidente en materia de financiación autonómica, con un comunicado conjunto hace unos meses. En los próximos días esperan emitir otra nota común en la que se hará una valoración positiva en general, aunque se reclamará seguir dando pasos en autogobierno.

Por su parte, Foment excusó de entrada la presencia de Sánchez Llibre en el encuentro con Illa, aduciendo que el empresario dedica los viernes a tareas relacionadas con su empresa, Conservas Dani. Enviaron al secretario general, David Tornos. Todo ello fue interpretado como un desplante hacia Illa, quien en la conversación telefónica mantenida acabó acusando a Sánchez Llibre de “falta de respeto”.

Aunque en el Govern ven al presidente de Foment capturado por la influencia de Carles Puigdemont y los suyos, fuentes empresariales recuerdan que en la patronal se integran sectores del alto empresariado que lo que buscan es un giro a la derecha en la política económica. Para eso, estos sectores no verían con malos ojos que el PP vuelva al Gobierno.

“Me faltan los votos de los suyos”

El episodio de estos días ha vuelto a poner de actualidad las palabras que pronunció Feijóo la última vez que se encontró con los empresarios de Foment. En una conferencia presentada por el propio Sánchez Llibre, el líder del PP aseguró que tenía ganas de hacer una moción de censura a Sánchez, pero que lo le faltaba eran “los votos de los suyos”, una referencia que se entendió en alusión a Junts.

Feijóo entonaba ante los círculos empresariales de Catalunya el famoso “quien pueda hacer que haga”, de José María Aznar, y reclamaba a la patronal que le echase un capote.

El líder del PP no ha cejado en el empeño de convencer a las élites económicas de Catalunya de que se suban a su barco. El pasado lunes, después de hacer parada en Barcelona para hablar de un supuesto proyecto de financiación autonómica alternativo, acudió a Girona donde, según avanzó La Vanguardia, se vio con una cuarentena de empresarios. El mundo económico catalán es, de nuevo, una plaza disputada.