Minuto a Minuto MINUTO A MINUTO | La crisis de Catalunya
OPINIÓN | Puigdemont huye
Escribió Mario Onaíndia --dos penas de muerte en el juicio contra militantes de Eta, Proceso de Burgos, 1970-- una novela deliciosa escrita en euskera y titulada: “Gran placen aurkituko gara” (“Nos encontraremos en la Gran Place”). Estamos en el año 1977. Se ha decretado la primera Amnistía y todos los presos de Eta han salido a la calle, incluidos Mario Onaindía y Teo Uriarte, miembros de la Eta sesentera y para los que el tribunal de justicia militar -fiscal Troncoso, sable sobre la mesa del estrado-, pedía dos penas de muerte. Recuerdo, tenía 15 años, que me preguntaba sobre la dificultad meramente técnica de aplicar dos penas de muerte a una misma persona. Onaindía le llamaba al fiscal “Troncoso, o tramposo” y en un momento del juicio se vino arriba y entonó el Eusko Gudariak, himno del soldado vasco, ante la perplejidad de los troncosos militares que les juzgaban -lo escuchamos clandestinamente en casette de la marca TDK .
Una vez amnistiado, Onaindía, con “doce de los suyos” (poema del Mío Cid), fue “extrañado” un tiempito a Bruselas. Era una forma de limbo, antes de volver a España con toda paz, como finalmente hicieron.