Los voluntarios se vuelcan con los desalojados por el fuego de La Vall d'Uixó: “No hacemos nada en comparación con lo que están pasando”
El incendio forestal, que ya ha arrasado cerca de 7.500 hectáreas, comenzó en La Vall d'Uixó, en la provincia de Castellón, sobre las 11.00 horas del sábado, y afronta este martes su cuarto día activo. La cifra de desalojados asciende a 16.000 personas procedentes de 18 municipios y urbanizaciones del sur de la provincia. Muchos de los evacuados se han alojado en casas de familiares, amigos o en segundas residencias, pero otros no tienen un lugar al que acudir. De esta forma, hasta 700 personas han sido reubicadas en centros de acogida habilitados, como el pabellón de Nules, que dispone de 250 camas.
David García, alcalde de Nules, explica que el sábado pasaron la noche alrededor de 160 personas, el domingo fueron 93 y para este lunes se prevé que acuda mucha menos gente, ya que numerosas personas mayores han sido reubicadas en hoteles a través de Cruz Roja.
En cuanto a la organización, destaca que han contado con la colaboración de los 17 concejales del Ayuntamiento quienes “han estado desde el primer momento ayudando y dirigiendo”, además de personal de distintos departamentos municipales y numerosos voluntarios que acudieron desde el mismo sábado. “Ya no hemos podido aceptar a más voluntarios porque somos muchos”, afirma.
Desde elDiario.es hemos podido hablar con algunos de los voluntarios y afectados. Neus Gimeno, vecina de Nules, es una de las muchas personas que han acudido al recinto desde el sábado para prestar su ayuda. “Este fin de semana se ha acercado muchísima gente a ayudar, incluso sobrábamos de tanta gente que éramos”, explica. Como ella, más de 40 voluntarios se organizan en tres turnos de unas 15 personas para cubrir desayunos, comidas y cenas, coordinados además con Cruz Roja. “Lo que hacemos no es nada en comparación con lo que ellos están pasando”, subraya en referencia a la labor del personal voluntario.
La incertidumbre continúa presente entre los vecinos, aunque las llamas no han llegado a alcanzar las viviendas y reconocen que la situación en el pabellón no es lo más “cómodo”, pero al menos tienen un lugar donde quedarse. “Desde la organización han sido muy atentos”, explica Michael Maradiaga, residente desalojado junto con su familia del municipio de La Vilavella.
Alonso Vilar, uno de los vecinos evacuados de Artana, relata que apenas dispusieron de diez minutos para abandonar su vivienda. “Tuvimos que buscar adónde ir y, preguntando, conseguimos llegar hasta el lugar donde estaba todo el mundo”, recuerda.
El pabellón ha sido distribuido en diferentes espacios para atender las distintas necesidades de los evacuados. El área destinada al descanso nocturno se encuentra en otro edificio, el local multifuncional de Nules, mientras que el resto de actividades se desarrollan en el pabellón. La planta superior, que dispone de una mejor ventilación, destinada normalmente a dar clases de pilates o yoga, ahora acoge durante el día a las personas mayores desalojadas, al ser las más vulnerables ante las altas temperaturas.
En la planta baja se ha acondicionado un espacio de actividades y juegos para los más pequeños, donde pueden entretenerse y desconectar durante unas horas, recuperando de alguna forma la sensación de normalidad en medio de la incertidumbre que viven sus familias.
La zona de comedor ocupa el centro del pabellón, con numerosas mesas y sillas plegables donde hasta 300 personas han recibido raciones de comida, según detalla el alcalde. Las mascotas tampoco se quedan fuera. Se ha habilitado un espacio con agua y pienso para todo tipo de animales. “Estos días no ha querido comer nada, está muy nervioso”, explica una de las trabajadoras de Cruz Roja, quien asegura que a la mayoría de los animales también les cuesta adaptarse a esta situación, del mismo modo que a las personas.
Mientras tanto, el dispositivo de extinción continúa trabajando para contener un incendio que ya ha arrasado más de 7.000 hectáreas y mantiene activas las restricciones en buena parte de la zona afectada. Aunque la evolución del fuego ha mejorado respecto a las primeras horas y las condiciones meteorológicas podrían favorecer su estabilización, los equipos permanecen atentos a posibles rebrotes, especialmente en los frentes de Eslida y Betxí.