Premios Pepe Miquel, reconocimientos para avanzar hacia una economía más justa
En un contexto económico y social cada vez más complejo, en el que la incertidumbre parece haberse instalado como una constante, resulta más necesario que nunca poner en valor aquellos modelos empresariales que han demostrado su capacidad para generar riqueza de forma sostenible, equitativa y con un claro compromiso con las personas. El cooperativismo es, sin duda, el más genuino de ellos.
Los Premios Pepe Miquel del Cooperativismo Valenciano nos brindan una oportunidad no solo para reconocer trayectorias ejemplares, sino también para reflexionar sobre el papel que este modelo desempeña en nuestra sociedad. Estos premios, impulsados por la Confederació de Cooperatives de la Comunitat Valenciana (CONCOVAL) desde 2005, nacen bajo el nombre de una de las figuras clave en el desarrollo del cooperativismo durante las últimas décadas del siglo XX. Pepe Miquel, un inquieto agricultor de L’Alcúdia, destacó por su extraordinaria capacidad de innovación y su visionaria iniciativa empresarial. Cualidades que también encarna Juan Luis Durich, exdirector general de Consum, galardonado en esta edición la categoría de Trayectoria Cooperativa, con el que queremos poner de manifiesto algo que va más allá de una carrera profesional brillante.
Juan Luis representa una forma de entender la empresa donde el crecimiento económico no está reñido con el bienestar de las personas, donde la innovación convive con la responsabilidad social y donde el éxito se mide también en términos de impacto colectivo. Durante más de tres décadas, su liderazgo ha contribuido a consolidar una de las cooperativas de referencia en España y buque insignia del cooperativismo valenciano, demostrando que es posible competir en los mercados globales sin renunciar a los valores que definen el modelo cooperativo. Más que un galardón otorgado, es un reconocimiento que nos prestigia al venir de Durich.
Junto a este reconocimiento individual, el premio a la Comunicación Responsable se ha otorgado a la Universitat de València, subrayando otro aspecto clave: la necesidad de contar bien lo que hacemos. El cooperativismo no solo debe ser una realidad sólida, sino también una historia compartida. La exposición “Otra economía es posible… y ya está aquí” pone el foco precisamente en eso: en cómo las respuestas colectivas y organizadas pueden ofrecer soluciones reales a los retos sociales y económicos actuales.
Porque si algo define al cooperativismo es su capacidad para dar respuesta a necesidades reales desde una lógica diferente. No hablamos únicamente de cifras —que también son relevantes—, sino de un modelo que sitúa a la persona en el centro, que apuesta por la creación de empleo de calidad, por la cohesión territorial y por el desarrollo sostenible. En la Comunitat Valenciana, este modelo agrupa alrededor de 2.500 empresas y genera más de 63.000 empleos, contribuyendo de forma significativa al progreso económico de nuestro territorio.
Sin embargo, su verdadero valor reside en algo menos tangible pero mucho más transformador: su vocación humanista. Las cooperativas no son solo empresas; son proyectos colectivos que buscan equilibrar el progreso económico con el bienestar social, que promueven la participación democrática y que entienden la empresa como una herramienta al servicio de la comunidad.
En un momento en el que afrontamos desafíos globales como la transición energética, la digitalización o el aumento de las desigualdades, el cooperativismo ofrece respuestas alineadas con las necesidades del presente y del futuro. Su estructura democrática, su arraigo territorial y su orientación hacia el largo plazo lo convierten en un actor clave para construir una economía más resiliente y sostenible.
Los Premios Pepe Mique son también un recordatorio de ese legado. Un legado construido sobre la cooperación, la innovación y la capacidad de anticiparse a los cambios sin perder de vista lo esencial: las personas.
Reconocer a quienes han contribuido a fortalecer este modelo es una inversión en futuro. Porque cada trayectoria reconocida, cada iniciativa visibilizada, es también una invitación a seguir avanzando. Y ese es, precisamente, el mayor valor de estos premios: recordarnos que otra forma de hacer empresa no solo es posible, sino que representa una realidad tangible.