La responsabilidad de Catalá
Ha pasado ya unas semanas desde el incendio del Saler. Se trata de una gran catástrofe ecológica, incluso una pérdida personal para quienes, como yo, consideramos esos parajes parte de nuestra vida y del hábito de hacer deporte y de disfrutar de un bosque mediterráneo al lado del mar.
Me enteré de lo que pasaba por la alcaldesa Catalá en la televisión. La vi explicar que el viento había cambiado, el fuego había ido a mas y se estaba evacuando a las personas afectadas. Pedía tranquilidad e informaba que ya había solicitado refuerzos a la UME y que el Ayuntamiento ya estaba trabajando en la reforestación.
Al dolor por la pérdida se sumó el enfado. ¿Por qué los valencianos tenemos gobernantes que ante las tragedias solo buscan ponerse de perfil? ¿Era necesario llamar a la UME para apagar 40 hectáreas cuando solo el ayuntamiento de Valencia dispone de una plantilla de casi 500 bomberos a los que añadir los bomberos de la Diputación y los forestales? Por poner las cosas en sus justos términos, hay que recordar que solo en los dos grandes incendios de este verano en Castellon, han ardido mas de 10.000 hectáreas y que mientras Catalá pedía la ayuda, la Sierra de la Calderona todavía humeaba.
Por tanto es fácil pensar que la ayuda no se pidió por ausencia de los recursos necesarios, sino simplemente para asegurar que habría a quien mirar si las cosas empeoraban. Catalá sabe que su próxima rival a la alcaldía, la actual Delegada de Gobierno, será un hueso difícil de roer y si surgía la ocasión y las cosas iba a peor, podría hacerla responsable y debilitarla. Como ya hizo en fallas con la seguridad de la mascletà o cuando pretendió que fuera la policía nacional quien desalojara a los defensores de la educación de la plaza de la Virgen para facilitar la Procesión de Corpus. Nunca lo consigue porque la Delegada evita que surja esa ocasión.
Que la preocupación real de Catalá siempre es la electoral y no la que afecta a sus conciudadanos, se demuestra con esa declaración relativa a que ya estaban trabajando para la reforestación efectuada a la vez que informaba que se estaba evacuando a los vecinos. Su única pretensión era pasar página, que se hablara del futuro en vez de la dureza de las llamas del presente y sobre todo, evitar hablar del pasado, de qué se había hecho y qué no, para que sucediera este drama.
Claro que nuestro ayuntamiento tendrá que trabajar, y mucho, para restaurar el área quemada, pero antes hay mucha faena previa, y mucho que informar y contestar muchas preguntas que ahora mismo tenemos pendientes para poder decidir cómo queremos que sea la Devesa dentro de 20, 30 o 50 años y cómo lo hacemos para que simultáneamente sea más biodiversa y más resistente a los incendios.
Si, planear a 20 y 30 años es mucho pedir para un ayuntamiento al que solo le preocupa el corto plazo que hay hasta el próximo mayo electoral y para una alcaldesa que ha designado responsable de esta área a un negacionista del cambio climático que por tanto nunca será capaz de diseñar una restauración forestal en base a las nuevas condiciones climáticas que el niega. Como tampoco ha sido capaz de ejecutar la inversión presupuestada en prevención y que hubiera podido evitar, o al menos minimizar, este incendio.
Apagado el incendio, son muchas las preguntas que nos surgen y que deberían tener repuesta si tuviésemos un ayuntamiento mas preocupado por la gestión que por el postureo: En lo relativo a la prevención: ¿Cuál era el estado exacto de la vegetación y la carga de combustible en la zona donde comenzó el fuego?¿Cuándo se realizaron allí las últimas actuaciones de limpieza y mantenimiento ¿Qué papel real desempeñaron los cañones SIDEINFO instalados durante este incendio?¿Qué medidas preventivas demostraron funcionar y cuáles no? ¿Existían cámaras, vigilancia o antecedentes de incendios en la zona de origen del fuego?
Respecto al daño ecológico ¿Cuál es la superficie definitiva y qué intensidad tuvo el incendio en cada zona? ¿Qué daños ha sufrido la fauna y los hábitats protegidos?¿Qué parte del ecosistema puede regenerarse naturalmente? ¿Qué zonas requieren realmente intervención humana?
Y lo más importante, de cara al futuro necesitamos que se produzcan los cambios necesarios en la gestión de la Devesa y que se realice un plan permanente de gestión del combustible forestal con presupuesto y calendario comprometido y con mecanismos de evaluación. Es evidente que esto no lo puede hacer una alcaldesa que se pone de perfil ante los problemas y que pacta con negacionistas del cambio climático.
Afortunadamente en mayo podremos elegir.
- Cristina Moreno es senadora por el PSOE.