Poco ha tardado
“Hola, soy el señor Lobo. Soluciono problemas”. En la cabeza de María José Catalá debió de sonar ‘guay’, incluso ‘moderno’, presentar a su concejal de Grandes Proyectos, José Marí Olano, como el personaje que encarna Harvey Keitel en Pulp Fiction. O tal vez fue el subconsciente el que le jugó una mala pasada y tuvo uno de esos lapsus linguae, como el de Susana Camarero llamando prostitutas a las ministras del Gobierno de España, y en realidad a lo que se refería era a que iba a montar una organización criminal para la que necesitaba los servicios de personajes como el de Tarantino.
El problema es que fichó a Torrente, no a Keitel. Así que, en lugar de sacar “el cadáver sin cabeza metido en un coche en el garaje” de una manera limpia y efectiva, no hace más que salpicar a la torrentina que se empadronó en València el 28 de diciembre de 2018, día de los Santos Inocentes. Y una inocentada para las valencianas y los valencianos está siendo su mandato.
La situación es que, lejos de solucionar nada, Olano no para de enredar. Más que de Proyectos, su concejalía podría denominarse de los Grandes Líos o, a este paso, de los Grandes Chanchullos. Porque ahora es la Fiscalía Anticorrupción la que ha abierto una investigación por prevaricación y tráfico de influencias a María José Catalá, a la presidenta de la Autoridad Portuaria, Mar Chao, y a otras dos concejalas del Ayuntamiento, Rocío Gil y Paula Llobet.
Pero quien está en el ojo del huracán es él. Los periodistas Carlos Navarro y Laura Martínez han publicado varios audios en los que se le escucha trasladar información a trabajadores del extinto Consorcio València 2007 sobre una serie de plazas que se publicarían en breve y les insta a optar a ellas. Lo que viene siendo un amaño en la adjudicación de plazas de empleo público por parte de la Autoridad Portuaria de València, la Fundación Visit València y la Fundación Deportiva Municipal.
Dicho de otro modo: enchufismo. Dedazo. Como consta en las diligencias seguidas por la Fiscalía, el Gobierno municipal llevó a cabo una recolocación arbitraria de personal público del Consorcio València 2007 mientras este se encontraba en proceso de liquidación. Solo cuatro personas se beneficiaron de esta colocación, en la que todos los investigados eludieron los principios de objetividad, igualdad, mérito y capacidad que deben regir en todo proceso de selección de empleo público. Y es que, según se ha publicado, la Fundación Deportiva Municipal y Visit València llegaron a limitar sus puestos ofertados a personal laboral del sector público en activo, a pesar de que no se tiene constancia de que ello obedeciera a un criterio técnico o a la práctica habitual de los citados organismos.
Pero es que aquí irrumpe Olano como ese imitador chusco del señor Lobo que, lejos de eliminar todas las pruebas, ha protagonizado varios audios con los trabajadores del Consorcio en los que queda retratado como el intermediario para la adjudicación fraudulenta de los puestos de empleo público.
“Yo lo que he conseguido es sacar a provisión en entidades municipales hasta ahora siete plazas” (…) “Si alguien sigue interesado, que me lo diga en privado”. Estas son algunas de las frases extraídas de los audios publicados por elDiario.es, de las reuniones en las que el edil de María José Catalá estaría facilitando a los trabajadores del Consorcio información privilegiada y reservada, obtenida en el ejercicio de su cargo, con la finalidad de que optaran a las plazas que se habían diseñado para ellos.
Es sorprendente que José Marí Olano siga ocupando su cargo de concejal del Ayuntamiento de València. Hace un par de meses se hizo popular por manifestar en un pleno que las asociaciones de vecinos no representaban a la ciudadanía. También está detrás de la operación de permuta que dejó sin vivienda a 39 familias que habían realizado una reserva en un edificio de Patraix.
¿Qué se puede esperar de un concejal que accedió al cargo ejerciendo como responsable del área legal de una consultora con intereses, por ejemplo, con Peter Lim? A día de hoy, sigue ejerciendo como abogado de su despacho sin que se sepa si sus clientes tienen relación con la administración, a pesar de que también preside de la Mesa de Contratación.
Y no quiero que se olvide que, en el pleno en el que se abordaron las ayudas a los afectados por la dana, en enero de 2025, fue cazado comprando vino desde su portátil durante las intervenciones. La respuesta de María José Catalá siempre ha sido respaldar a su señor Lobo. Ya se sabe. Hay que ser lear con quienes limpian la escena del crimen para que no acaben traicionando.
Lo peor de todo es que a nadie sorprende lo que ocurre en el Ayuntamiento de València. Lo frustrante es que la ciudadanía haya asumido que este es el modus operandi del PP. Lo inesperado es que María José Catalá no haya tardado ni tres años en volver a situar a València en el mapa de la corrupción del que tanto nos costó salir. Y no está recorriendo el camino sola. Vox la acompaña en esta competición por bajar València a las cloacas. Hace un año la UCO se presentó en el Ayuntamiento para requerir documentación de València Activa, gestionada por los de Abascal.
Dicen que es muy difícil dejar la delincuencia. Influyen muchos factores que lo dificultan, como los entornos o la normalización de los actos delictivos. Pero hay quien lo intenta y lo consigue. No es imposible. Sin embargo, Catalá ha tardado demasiado poco en volver a las andadas.