El Gulliver liliputiense: Català presenta para el jardín del Túria un nuevo parque infantil treinta veces menor que el original
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La ciudad de València tendrá un segundo parque Gulliver en el antiguo Cauce del Túria, una versión 'mini' del proyecto infantil levantado en los años noventa. La alcaldesa de València, María José Catalá, anunció este lunes el proyecto El Lilliput de Gulliver como una “continuación” del gran parque junto al Puente del Reino y un “hito” dentro del Jardín del Túria, ubicado en esta ocasión entre el Pont de les Arts y el Pont de los Glòries Valencianes.
Ciertamente, la obra será una version lilliputiense del emblemático parque. El trabajo presentado tendrá 8,3 metros de alto, una superfície total que supera los 6.000 metros cuadrados y unos 2.300 metros cuadrados de superfície jugable, con aforo para 250 personas. Busca ser un parque de juegos vertical, apunta el consistorio. El gigante construido hace más de 30 años tiene 9 metros de altura, 70 de largo —la figura de Gulliver descansa en horizontal— y una superfície que supera los 60.000 metros cuadrados.
El parque fue un proyecto conjunto entre el Ayuntamiento de València, gobernado entonces por el PSPV de Clementina Ródenas, y la Generalitat Valenciana, a través Conselleria de Industria, Comercio y Turismo que encabezaba Andrés García Reche, también con los socialistas, en una idea que emanó de la visita al taller del artista fallero Manolo Martín. Fue una apuesta por enforcar un tramo del antiguo cauce para el juego de los menores, con la oposición del PP y de Unió Valenciana. Llegaron a afirmar que el material podría ser combustible y dañino para los menores. En este parque, ya emblemático en la ciudad, participaron el historietista Sento Llobell, el arquitecto municipal Rafa Rivera
La obra correrá a cargo del Instituto Valenciano de Oncología, que costeará los trabajos y cederá la infraestructura a la ciudad, fruto del convenio de ampliación del centro hospitalario. La pieza central del conjunto es una escultura de 8,3 metros de altura, de fibra de vidrio de alta densidad, que representa a Gulliver sentado, y que se puede recorrer tanto por el exterior como por el interior, señala el consistorio. A diferencia del Gulliver original, que está tumbado, esta figura está erguida y “actúa simultáneamente como escultura, infraestructura de juego e hito paisajístico”. Nada que ver con el Gulliver
Según ha explicado la alcaldesa en la presentación, los niños y niñas podrán escalar por su estructura, atravesar túneles interiores, recorrer distintos niveles, cruzar pasarelas elevadas y disfrutar de múltiples toboganes integrados en la propia figura. “Será –ha explicado María José Catalá– una experiencia de juego vertical, inmersiva y tridimensional. Y alrededor de esta gran figura se desarrollará un conjunto de espacios inspirados en los viajes de Gulliver, con libros gigantes, arquitecturas fantásticas, torres, murallas y otros elementos que convertirán todo el parque en una gran aventura temática y completa”. Una propuesta que, según la imagen gráfica, tampoco respeta la estética del Gulliver original, pese a que pretende ser su continuación.
El plazo previsto para la redacción del proyecto es de un mes, y la ejecución de las obras se calcula en otros seis meses. El equipo técnico, integrado por expertos urbanistas, paisajismo, ingenieros agrónomos y civiles, ha contado con la participación en el plano artístico de Miguel Santaeulalia.