Cómo aislar ventanas, puertas y el cajón de las persianas para evitar que entre frío en casa durante el invierno
Hay casas en las que la calefacción funciona y, aun así, se nota frío junto a una ventana o cerca de la puerta de entrada. En esos casos, subir el termostato no siempre soluciona el problema. Si los cierres tienen pequeñas holguras, el aire exterior puede colarse y hacer que parte del calor se pierda. También influye el tipo de vidrio: uno sencillo suele aislar menos que otro pensado para reducir las pérdidas térmicas. Antes de hacer cambios, conviene comprobar si el frío llega por una corriente o por un mal aislamiento.
Lo primero suele ser cambiar las ventanas o apostar por un doble acristalamiento. Sin embargo, hay soluciones más sencillas que permiten corregir fallos concretos sin sustituir toda la carpintería. El cajón en el que se recoge la persiana también separa la habitación del exterior y puede dejar pasar frío si no está bien protegido. Revisar ventanas, puertas y cajones ayuda a decidir qué solución encaja mejor, diferenciando una grieta fija de una junta que necesita seguir moviéndose.
Cómo aislar las ventanas según el punto por el que entra el aire
El primer paso es encontrar por dónde se cuela el aire. Puede comprobarse acercando con cuidado una vela encendida o un mechero al contorno de la ventana y observando si la llama se mueve. Si se utiliza este método, el fuego debe mantenerse lejos de cortinas y de cualquier producto inflamable. También conviene revisar las uniones, ya que algunas holguras pueden pasar desapercibidas con la hoja cerrada.
Si el problema aparece entre las piezas que se abren y se cierran, un burlete puede mejorar el ajuste. Deben elegirse según el tamaño de la separación y el tipo de carpintería. Colocar uno demasiado grueso puede hacer que la ventana cierre peor. En los modelos correderos, donde las hojas deben seguir deslizándose, suelen funcionar mejor los perfiles de cepillo. Antes de pegar cualquier tira adhesiva, la superficie debe estar limpia y seca.
La solución cambia cuando la abertura se encuentra entre el marco y la pared. Las cintas de sellado pueden cubrir pequeñas fisuras que permanecen fijas. En otras juntas se pueden utilizar masillas o silicona, siempre que sean adecuadas para los materiales sobre los que se aplican. Si el hueco entre la carpintería y la obra es mayor, la espuma de poliuretano expansiva permite rellenarlo. Como aumenta de volumen, hay que evitar colocarla donde pueda dificultar después la apertura de la ventana.
Cuando el problema está en un cristal antiguo, sellar los bordes no basta para mejorar su aislamiento. En estos casos existen láminas aislantes que se colocan sobre el vidrio y añaden una barrera frente a los cambios de temperatura. Pueden ser una opción antes de plantear una sustitución completa, aunque su resultado no debe compararse con el de un doble acristalamiento.
Qué colocar en las puertas para frenar las corrientes
En las puertas de entrada conviene fijarse en el espacio que queda entre la hoja y el suelo. Para cubrirlo se puede instalar un burlete inferior de goma o de cepillo, colocado directamente sobre la puerta. Debe quedar ajustado a la altura correcta para cerrar el hueco sin rozar demasiado ni dificultar el movimiento al abrir.
También existen opciones que no quedan fijadas como un perfil convencional. Los protectores de doble rodillo llevan dos cilindros de espuma, uno a cada lado de la puerta, que se mueven con ella. Los bajopuertas de tela, en cambio, se colocan junto al umbral y pueden retirarse cuando dejan de hacer falta. Elegir uno u otro dependerá del tamaño de la separación y del uso de ese acceso.
Las corrientes también pueden aparecer por los laterales o por la parte superior cuando las juntas están deterioradas. Las bandas adhesivas flexibles ayudan a recuperar el contacto con el marco, pero no deben impedir que el pestillo encaje ni que la cerradura funcione. Al revisar estas zonas, también es importante no confundir una filtración accidental con una abertura prevista para ventilar la vivienda, que debe mantenerse libre.
Cómo mejorar el aislamiento del cajón de la persiana
La persiana necesita una caja donde enrollarse cuando se sube. Ese compartimento, situado sobre muchas ventanas, puede tener poco aislamiento o un cierre que no ajuste bien. Cuando ocurre, el frío puede entrar por esa parte y también puede llegar con más facilidad parte del ruido exterior.
En muchos casos se puede mejorar sin hacer una obra importante. Lo primero es abrir la tapa y comprobar cuánto espacio queda en el interior, teniendo en cuenta el recorrido de las lamas y la posición del eje. Medir con la persiana recogida ayuda a saber dónde puede añadirse material sin tocar el mecanismo ni impedir que funcione.
Una de las opciones son los rollos de aislamiento reflectante, formados por varias capas que suelen incluir aluminio y burbujas de aire. Este material ayuda a reducir el intercambio de temperatura y también puede amortiguar parte del sonido exterior. Una vez tomadas las medidas, la pieza se recorta para adaptarla al interior del cajón y se instala siguiendo las instrucciones del fabricante.
Después de colocar el aislamiento, conviene subir y bajar la persiana varias veces para comprobar que nada roza ni bloquea el movimiento. Si funciona con normalidad, se vuelve a poner la tapa y se revisa que quede bien cerrada. De esta forma se actúa sobre un punto que muchas veces pasa desapercibido cuando se intenta averiguar por dónde entra el frío.