La gastroenteritis es una inflamación del estómago y los intestinos, casi siempre provocada por una infección y, para la gran mayoría de personas, es una enfermedad breve. El cuadro es bastante típico: a grandes rasgos, vómitos uno o dos días y diarrea algunos más. Dos procesos que se desarrollan a ritmos distintos. Una gastroenteritis puede empezar de forma repentina y desagradable, se estanca y después puede tener una fase más larga que dura varios días. La curva hacia la recuperación depende en gran medida de factores como la causa, la edad o la retención de líquidos.
Ante este panorama, necesitamos alimentos que no empeoren las cosas sino todo lo contrario. A menudo, buscamos una dieta suave porque nos sentimos mal y creemos que es lo que mejor nos irá. La pregunta que subyace siempre es la misma: ¿qué podemos cocinar ahora que no agrave los síntomas? ¿Continúa siendo la dieta blanda, la que prioriza el arroz blanco, la tostada y el jamón york, la más recomendable?
Dieta blanda y gastroenteritis: una relación obsoleta
Como nos explica Sara Suárez, nutricionista y directora de Tu Dietista, “las recomendaciones clásicas de la ‘dieta blanda astringente’ como la conocemos, basada en arroz blanco, jamón de york, manzana cocida y tostada ha quedado un poco obsoleta”. Las “guías actuales de gastroenterología y nutrición clínica señalan que restringir de forma drástica la alimentación durante cuadros de gastroenteritis agudas o alteraciones gastrointestinales es un poco contraproducente”.
No es necesario, por tanto, limitarnos a comer solo arroz y tostadas o jamón york más de lo necesario porque podríamos caer en el error de seguir una dieta restrictiva y, en consecuencia, habría un mayor riesgo de que la dieta sea desequilibrada. “Si restringimos mucho la alimentación, retrasamos la regeneración y el crecimiento de los enterocitos (las células intestinales), lo que puede llevar a una alteración en la microbiota y el riesgo de desnutrición si el cuadro gastrointestinal se alarga mucho en el tiempo”, advierte Suárez.
La alimentación que sí ayuda en caso de gastroenteritis: dieta equilibrada adaptada
La dieta de prohibición estricta de estilo antiguo conlleva el riesgo de descompensar la alimentación, lo que podría provocar la falta de ciertos nutrientes que también son importantes en el proceso de recuperación. Por tanto, la dieta debe ser equilibrada para que proporcione todos los nutrientes necesarios en cantidades suficientes y para que satisfaga las necesidades energéticas. “Lo que recomiendan actualmente las guías es la reintroducción precoz de una alimentación de fácil digestión, siempre guiada por la tolerancia individual y el apetito del paciente, sin tener que pasar por fases restrictivas rígidas”, reconoce Suárez.
De acuerdo con las recomendaciones de la experta, los alimentos aconsejados en estos casos son:
- Hidratos de carbono de fácil digestión: nos referimos a alimentos como el arroz, la patata cocida o al vapor, el boniato, la avena suave, el pan de masa madre o tostado suave.
- Proteínas magras de alta calidad: aquí se incluyen alimentos como la pechuga de pollo o pavo; el pescado blanco como merluza, bacalao o lenguado; los huevos pasados por agua, escalfados o en tortilla con poco aceite; y el tofu firme.
- Frutas y verduras con baja carga de fibra: Suárez aconseja el consumo de plátano maduro, manzana o pera cocidas o en compota (sin azúcar), zanahorias cocidas, calabaza y calabacín sin piel ni semillas.
- Grasas saludables en pequeñas cantidades, como el aceite de oliva virgen extra en crudo o el aguacate maduro.
No son aconsejables, en cambio, alimentos como “ultraprocesados y azúcares libres como bollería, galletas, refrescos y zumos; grasas saturadas y frituras como carnes grasas, embutidos, fritos y salsas pesadas porque retrasan el vaciado gástrico; tampoco los estimulantes como té y café, alcohol y bebidas carbonatadas; ni un exceso de fibra como verduras crucíferas como brócoli, legumbres enteras o edulcorantes”, advierte Suárez.
¿Y las bebidas isotónicas para deportistas? ¿Ayudan a recuperarnos de una gastroenteritis? Según la nutricionista, este tipo de bebidas no solo no son aconsejables sino que “pueden empeorar la diarrea porque, igual que ocurre con los refrescos de limón, tienen una concentración alta de azúcar (glucosa) y de sales minerales disueltas. Si tomamos estas bebidas durante una diarrea, se absorben de una forma rápida a nivel intestinal, lo que empeora los síntomas asociados a la diarrea”, advierte la experta.
Pero es que, además, “la relación entre sodio/potasio que tienen estas bebidas no son aptas para reponer sales minerales tras un cuadro gastrointestinal. La opción correcta sería rehidratarnos con suero de rehidratación oral de farmacia”, aconseja Suárez.
Cómo preparar la comida en caso de gastroenteritis
La forma de preparar los alimentos suele ser a veces más importante que el ingrediente en sí. Por ejemplo, la misma patata es distinta si la cocinamos al vapor que si la freímos y la misma verdura sabe diferente cruda que estofada. En el caso de gastroenteritis, es preferible elegir, siempre que sea posible, métodos de cocción suaves y bajos en grasa. Según Suárez, es recomendable “usar técnicas suaves de cocción, como al vapor y hervido, la plancha suave o papillote, al horno a temperatura moderada o purés y cremas”. Son técnicas aconsejadas porque, por ejemplo, la cocción al vapor, estofar o escaldar requieren poca grasa y no producen compuestos que produzcan coloración.