En ensalada, un salmorejo o una salsa: los platos salados que también puedes preparar con cerezas
Con los almendros, los melocotoneros y los albaricoques ya en flor, cada vez queda menos para que también despunte la floración de los cerezos, que arranca entre finales de marzo y primeros de abril. Todos estos árboles tienen los tonos rosas y blancos de sus flores en común, pues pertenecen al mismo género (prunus) y familia (Rosaceae). Un espectáculo visual efímero que llena de colores y un suave aroma los campos durante dos o tres semanas para después dejar paso al crecimiento de los frutos. En el caso de las cerezas, los mercados se empezarán a llenar de cajas con estas frutillas rojas y dulces con toques ácidos a partir de finales de abril. Como las fresas, los melocotones, los albaricoques, los melones o las sandías son las frutas estrella de la temporada de primavera y verano.
Originaria de Asia Menor, la cereza se extendió por Europa con el imperio romano. Fue el general Lucio Licinio en el siglo 72 a.C. quien introdujo la cereza en Italia tras alguna de sus campañas en la actual Turquía, según se recoge en la obra Historia Natural de Plinio el Viejo. Concretamente, desde la localidad de Cerasunte (Giresun, hoy en día) la llevó a Roma. Sin embargo, historiadores actuales apuntan a que el árbol del cerezo ya existía en Europa, y que probablemente Plinio lo que introdujo fueron nuevas variedades y su popularización. Y algunas investigaciones arqueobotánicas concretan también el hallazgo de restos de frutos de cerezo en la Europa prehistórica.
La cereza es una fruta delicada, con un punto exacto de maduración. Es el único fruto de hueso que no es climatérico, es decir, que no madura una vez recolectado del árbol, “por lo que se debe cosechar en el momento oportuno”, según la Fundación Española de Nutrición (FEN). Esta fruta tiene un alto contenido en fibra, “que mejora el tránsito intestinal”; así como vitamina C, tiamina, folatos y provitamina A, aunque no en grandes cantidades. Sí que destaca en potasio, y algo menos en su contenido en hierro, calcio, fósforo y magnesio.
Podemos contabilizar hasta una decena de variedades de cerezas, con tonos rojizos más o menos intensos, sabores más dulces o con toques ácidos y más o menos carnosas. Jugosas y más dulces, las Bing, Lapins y Rainier son de las más populares y consumidas alrededor del mundo. Se trata de variedades muy versátiles, perfectas para consumir frescas o para introducir como ingrediente en la cocina. En especial para salsas y salmorejos. En ensaladas quedan espectaculares también las Sweetheart —con un sabor muy intenso— o las picotas del Valle del Jerte. Si todavía no las has probado en recetas saladas, te proponemos tres para que te animes en la próxima temporada.
Ensalada con cerezas, queso y mango
Si te gustan las cerezas, el mango y el queso estás de enhorabuena. Estos tres ingredientes maridan a la perfección y quedan espectaculares en una ensalada muy primaveral, fresca y con toques dulces y salados. Apunta estos ingredientes para dos comensales y añade más cantidad si se van a sentar más personas alrededor de la mesa:
- 100 gramos de canónigos; puedes usar también espinaca baby o una mezcla con rúcula
- 20 cerezas
- Un mango grande
- 100 gramos de queso de cabra, pero también quedará muy rico con lascas de parmesano, por ejemplo
- Para el aliño: 20 gramos de nueces o pistachos picados, una cucharada grande de zumo de limón, tres cucharadas soperas de agua y otras tres de aceite de oliva virgen extra, una puñado de cilantro picado al gusto y una cucharada de ralladura de limón, sal y pimienta negra
Cortamos las cerezas por la mitad y les sacamos el hueso. Pelamos y cortamos en dados el mango. Disponemos la fruta sobre la hoja verde y desmigamos el queso también por encima. Picamos los frutos secos y los mezclamos con el aceite, la ralladura, el zumo de limón y el cilantro. Añadimos el agua hasta conseguir el espesor deseado y aderezamos con sal y pimienta. Aliñamos la ensalada con esta mezcla y ya lo tenemos listo para comer.
Salmorejo de cerezas y remolacha
Con la subida de los termómetros empiezan a apetecer platos más ligeros, frescos y que llevan poco tiempo de preparación en la cocina. Unas de las estrellas de la temporada primaveral y veraniega son los gazpachos y salmorejos. Este salmorejo de cereza y remolacha te sacará de más de un apuro y, además, queda espectacular. Anota los ingredientes para dos o tres comensales:
- Seis tomates tipo pera bien maduros
- 400 gramos de cerezas
- Un par de remolachas ya cocidas
- Un trozo de pan (calcula unos 40 gramos)
- Un diente de ajo
- Un chorrito de vinagre de cereza
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal al gusto
- Albahaca fresca para decorar
Lo más costoso de la receta, como en las otros dos que te proponemos, es cortar las cerezas por la mitad y extraerles el hueso. Pero toma nota de este truco: te facilitará mucho la tarea introducir en la cereza, por la mitad, un bolígrafo vacío con el que podrás empujar el hueso sin resistencia.
Los tomates los limpiaremos y trocearemos, al igual que las remolachas, y lo echaremos todo en un bol o vaso de batidora, salvo la albahaca que es para decorar. Trituramos con una batidora o robot de cocina y si queremos pasamos por un colador para obtener una textura más fina. Decoramos con albahaca a la hora de emplatar.
Salsa de cerezas para carnes
Esta salsa de cerezas es un ejemplo perfecto de cómo combinar el dulzor de esta fruta con un plato salado. Además, los azúcares presentes en esta frutilla junto con el vino tinto son una opción muy interesante para acompañar platos contundentes de carne. Anota los ingredientes para esta receta:
- 200 gramos de cerezas
- Media cebolla dulce
- 150 ml de vino tinto
- 150 ml de caldo de pollo
- Un par de cucharadas de postre de azúcar
- Tres soperas de aceite de oliva virgen extra
- Sal y pimienta al gusto
Picamos la cebolla y la pochamos en una sartén con aceite de oliva. Cuando veamos que empieza a transparentar pero no se ha dorado todavía, añadimos las cerezas y dejamos cocinar un par de minutos. Incorporamos el vino y dejamos que se evapore el alcohol. Ya solo queda añadir el caldo de pollo y el azúcar, la sal y la pimienta y cocemos hasta que se ablanden las cerezas. Ajustamos cantidades y batimos.