La receta paso a paso de empanada de bacalao con pasas, el clásico tradicional de la gastronomía gallega que nunca decepciona
Dentro del inmenso recetario de las tierras del norte, existe una elaboración que destaca por encima del resto: la empanada gallega de bacalao con pasas. Aunque el catálogo de rellenos en Galicia es infinito —pudiendo encontrar rellenos de atún, carne o zamburiñas—, esta combinación se ha consolidado como una de las piezas más codiciadas de los obradores gallegos, destacando por su elaboración artesanal y un equilibrio de sabores que la diferencia del resto. Su éxito reside en un contraste agridulce sorprendente que la convierte en la opción perfecta tanto para un aperitivo como para un plato principal en cualquier comida familiar.
Este plato tradicional representa la esencia de la cocina de aprovechamiento y el mimo por el producto local. Para hacerla, se necesita paciencia y buenos ingredientes: cebollas de la tierra llenas de sabor, un buen bacalao desalado y una masa crujiente y fina. A diferencia de otras empanadas más comunes, el toque de las pasas le otorga una personalidad agridulce que eleva el sabor del pescado blanco, convirtiendo cada bocado en una explosión de texturas. Es un producto tan auténtico que se mantiene como el tesoro más esperado en las mesas gallegas, desde las romerías de verano hasta las cenas de vigilia, si bien es ideal durante todo el año, cobra un protagonismo especial durante la Cuaresma.
Más allá de su valor emocional y tradicional, esta empanada es un auténtico tesoro nutricional. El protagonista, el bacalao, es según la Fundación Española de la Nutrición (FEN) uno de los pescados más magros que existen, ya que acumula su grasa en el hígado y no en el músculo. Esto nos regala una carne blanca de muy fácil digestión, cargada de proteínas de alto valor biológico y minerales esenciales como el fósforo y el selenio (de hecho, una sola ración cubre casi el 40% de nuestras necesidades diarias de fósforo). Por su parte, las pasas no solo están ahí por el sabor; al ser uvas desecadas, concentran sus nutrientes y multiplican su aporte de fibra y potasio, además de aportar vitamina B6, clave para regular la actividad hormonal. Es, en definitiva, un bocado donde la historia, el placer y la salud se dan la mano en cada lasca.
La receta de empanada de bacalao con pasas
Bacalao, cebolla pochada y pasas son el alma de este bocado que es pura historia viva de Galicia. El secreto de su éxito no reside en una elaboración compleja, sino en lograr que el sofrito (la “zaragallada”) sea lento y meloso, permitiendo que la cebolla se vuelva transparente y dulce. Ver cómo la masa se dora en el horno mientras desprende ese aroma a tierra y mar es el preludio perfecto para una sobremesa inolvidable. Apunta estos ingredientes para cuatro comensales:
- 500 gramos de harina de trigo
- 150 gramos de aceite de oliva virgen extra o suave (de freír el bacalao)
- 150 mililitros de leche
- Un par de huevos
- Ocho gramos de sal
- 500 gramos de bacalao desalado
- Tres cebollas
- 225 gramos de aceite de oliva virgen extra o suave
- 80 gramos de uvas pasas sin pepitas
Para comenzar esta receta artesana, tenemos que saber que el éxito de la empanada depende totalmente de cómo cocinemos la verdura. Picamos la cebolla en trozos uniformes y la sofreímos durante 20 minutos en el aceite a fuego muy suave; el objetivo es que la cebolla pierda su rigidez, se vuelva transparente y alcance un punto de confitado natural sin llegar a quemarse.
Mientras tanto, hervimos el bacalao desalado apenas tres minutos, lo escurrimos y lo separamos en lascas limpias de espinas. Cuando la cebolla esté lista, añadimos el bacalao y las pasas, dejando que todo cueza junto cuatro minutos más para que los sabores se combinen. Un truco fundamental: escurrimos el aceite sobrante y lo reservamos, ya que será el ingrediente estrella de la masa para aportarle un color y sabor inigualables.
En un bol, mezclamos la harina con la sal y la leche. Incorporamos el huevo ligeramente batido y los 150 gramos del aceite del sofrito que teníamos reservado. Este paso es el que marca la diferencia entre una empanada común y una auténtica empanada gallega, aportando un sabor y color inigualables. Amasamos hasta formar una bola homogénea y, muy importante, la dejamos reposar 15 minutos bajo un paño para que el gluten se relaje y sea fácil de estirar.
Con el horno precalentado a 190 °C, dividimos la masa en dos partes. Estiramos la base sobre papel de horno dejándola muy fina. Extendemos el relleno de bacalao y pasas de forma uniforme y cubrimos con la otra mitad de la masa. Para evitar que los jugos escapen, realizamos el “repulgue” o cordón presionando los bordes con los dedos, un gesto artesano que sella la tradición.
Con unas tijeras, cortamos un pequeño agujero en el centro (la chimenea) para que la empanada respire. Pintamos con huevo batido y horneamos durante 45-50 minutos hasta que luzca un dorado intenso. Al retirarla, un último truco: píntala en caliente con el poquito de aceite del sofrito que te haya sobrado para un brillo espectacular. Déjala reposar 15 minutos antes de cortarla; la espera merecerá la pena para disfrutar de ese crujido inconfundible con sabor a Galicia.
Convertir tu empanada de bacalao con pasas en una auténtica experiencia gourmet es posible si eliges los compañeros de mesa adecuados que realcen su fascinante contraste agridulce. Para equilibrar la potencia del bacalao, nada mejor que una tabla de quesos donde un queso de cabra aporte su característico toque ácido o un Manchego curado ofrezca sus notas dulces y profundas.
Y si buscas una intensidad mayor, los embutidos de calidad son el aliado perfecto: la riqueza del chorizo ibérico o la elegancia salada de unas finas lonchas de jamón serrano crean un diálogo de sabores robustos que despiertan los sentidos. Ya prefieras la suavidad de un queso fresco o el carácter picante de un queso azul, cada elección transformará tu empanada en una obra maestra culinaria, haciendo que cada bocado sea, sencillamente, inolvidable.