Con zumo de frutas y sin azúcar: cómo preparar unas gominolas caseras más saludables

Para muchos, las gominolas han sido un punto neurálgico de su infancia. Dulces y divertidas, se trata de un elemento irresistible para los más pequeños de la casa. Es posible que quieras rememorar esa parte de tu niñez o que, por el contrario, busques un snack sin tener que introducir antes de tiempo el azúcar en la dieta de tus hijos. De ser así, tu mejor opción son las gominolas caseras, preparadas con zumo de frutas y sin azúcar añadido.

Pese a lo que pueda parecer, las gominolas caseras son muy fáciles de preparar. No precisan de ingredientes complejos ni difíciles de conseguir, de hecho es posible que ya tengas todos los ingredientes en tu despensa. Tan solo necesitarás gelatina neutra, zumo de frutas y estevia. Si lo prefieres, también puedes añadirle un poco de leche desnatada a la mezcla, lo que hará que quede más cremosa.

El único inconveniente de esta receta reside en que tendremos que armarnos de paciencia para que la gelatina de las gominolas cuaje por completo. Pero, pasadas doce horas, obtendremos unas gominolas deliciosas y saludables.

Para preparar estas gominolas, tampoco necesitarás utensilios sofisticados: puedes darles forma con moldes individuales de silicona, pero obtendrás el mismo resultado si aprovechas una cubitera. Incluso puedes dejar enfriar la masa en un solo molde o bandeja de horno, y cortar la plancha de gominola con un cuchillo o una cortadora de galletas. Eso sí, con independencia del recipiente que utilices, debes asegurarte de que esté bien engrasado y que la gominola se desmolde con facilidad.

Otra bondad de esta receta es que no tendrás que sacrificar espacio en tu nevera para prepararla, puesto que donde mejor reposarán estas gominolas es a temperatura ambiente, en un lugar fresco y seco sin luz directa del sol.

Receta de gominolas sin azúcar

Con el fin de garantizar que esta receta carezca de ningún tipo de azúcar añadido, te recomendamos que prepares el zumo tú mismo. Para ello, una licuadora será tu mejor aliada, puesto que suelen filtrar el zumo de forma automática. También puedes utilizar un exprimidor y un colador fino.

Respecto a la gelatina, puedes usar tanto en hojas como en polvo, en función de las que dispongas. Simplemente, ten en cuenta que variarán las cantidades según la que emplees y que la gelatina en hojas suele disolverse peor si no le prestas la atención suficiente. Para preparar esta receta, necesitarás los siguientes ingredientes:

  • 300 mililitros de zumo o puré de fruta natural
  • 200 mililitros de agua
  • Entre siete y nueve hojas de gelatina neutra o 80 gramos de gelatina en polvo
  • Tres gotas de estevia líquida
  • Un chorrito de leche desnatada (opcional)
  • Aceite de girasol

Por su consistencia, las mejores frutas para esta receta son la naranja, la fresa, o el limón. Gracias a su alto contenido en agua, su zumo queda muy líquido, facilitando la elaboración de estas gominolas. Otras frutas, como el plátano, podrían provocar que nuestro dulce quede demasiado duro, aunque existe la opción de diluir el puré resultante con agua hasta obtener una consistencia líquida. No recomendamos ni el kiwi ni el mango, debido a que no cuajarán de forma correcta con la gelatina y estropearán la masa.

Para ahorrar tiempo siempre puedes emplear un zumo comercial, pero ten presente que probablemente mezclará varias frutas y el resultado no será igual de delicioso. Deberás seguir los siguientes pasos para preparar esta receta:

  1. Prepara el zumo, para ello lava y, si es necesario, pela las frutas que vas a utilizar. Recuerda que si al triturar el zumo queda demasiado espeso, puedes diluirlo con un poco de agua.
  2. En un cazo pequeño, calienta el agua a fuego medio. Cuando empiece a humear, sin necesidad de que rompa a hervir, añade la gelatina —ya sea en polvo o en láminas— y remueve hasta que quede bien disuelta. Para ello, lo ideal es que te valgas de una varilla. Si buscas unas gominolas más duras o gelatinosas, este es el momento para aumentar o disminuir la proporción de la gelatina.
  3. Una vez la mezcla esté bien líquida y uniforme añade el zumo de frutas y la estevia.
  4. Si quieres añadir leche al conjunto, este es el momento, removiendo con energía.
  5. Retira el cazo del fuego. Tras calentar la masa de las gominolas, verás que se forma en la parte superior una película blanquecina y algo espumosa. Si buscas que las gominolas queden translúcidas y de color uniforme, deja que la mezcla repose un par de minutos antes de verterla en los moldes engrasados en aceite de girasol. Cuando empiece a solidificarse, retira la parte blanquecina con una cuchara, el resto de la masa se solidificará con el color original.
  6. Engrasa los moldes en aceite de girasol y vierte la mezcla en ellos. Deja que se solidifiquen a temperatura ambiente durante al menos tres horas.
  7. Pasado el tiempo desmóldalos con cuidado y sirve.

Se trata de una receta con muchas opciones de personalización. Por ejemplo, no tienes por qué preparar tus gominolas de un solo sabor: puedes elaborar masas de varios sabores y verterlas con cuidado en el mismo molde. Con esta técnica, podrás crear gominolas que sean mitad de un sabor y mitad de otro. Incluso con ayuda de un palillo y mucha paciencia puedes mezclar ambas y crear un efecto marmoleado. Asegúrate de no remover la mezcla demasiado, ya que al final la masa acabaría uniéndose en el molde.

Si lo prefieres, puedes preparar esta receta con azúcar, o espolvorearlo por fuera. Otra opción, si buscas un toque ácido, es que añadas una parte de ácido cítrico por cada diez de azúcar a la cobertura de las gominolas, de manera que queden ácidas.