Festival de Cannes

Los Javis, tras triunfar en Cannes: “Por si había alguna duda de que seguiremos trabajando juntos, aquí está este premio”

Javier Zurro

Cannes —
24 de mayo de 2026 12:16 h

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Cuando Javier Calvo y Javier Ambrossi vieron a Xavier Dolan en el escenario del Gran Teatro Lumière de Cannes tuvieron la premonición de que ese premio era el suyo. El director de Mommy, uno de los más jóvenes en ganar premio en Cannes y, como ellos, icono queer y referente para las nuevas generaciones de cineastas LGTBI, anunciaba el premio a la Mejor dirección. Por si fuera poco, Penélope Cruz, que Calvo dice que tiene “algo de brujita” le había dicho: “Os van a dar uno de los importantes”. Fue así. Dolan y Diego Céspedes, como miembro del jurado (cada uno queda responsable de decir un ganador), fueron los que anunciaron que ese galardón era “para los increíbles Javis” por La bola negra. Un premio que fue compartido con una leyenda del cine europeo, Pawel Pawlikowski, que por Fatherland se llevaba un galardón que ya había conseguido por Cold War.

Poco después de haber subido al escenario, Javier Calvo y Javier Ambrossi atendían a la prensa española. Se fundieron en un abrazo con todos. No podían contener la emoción y la compartían con quiénes les habían acompañado estos días en donde la locura por La bola negra se había desatado. Su carta de amor a Lorca a través de tres historias entrelazadas en diferentes tiempos se convirtió en pocos días en un de los fenómenos del festival, donde mucha gente se preguntaba de dónde habían salido estos jóvenes que habían puesto todo patas arriba y habían convertido a Penélope Cruz en una cupletista animando a las tropas en la Guerra Civil.

Buscando quiénes eran muchos resaltaron en redes sociales su faceta televisiva e hicieron comentarios diciendo que eran los primeros jueces de Drag Race que habían ganado un premio en Cannes. O los primeros profesores de Operación Triunfo. A ellos no les molesta, al revés, se sienten orgullosos de todas esas decisiones. “Si no hubiera hecho Drag Race nunca hubiera podido escribir la frase de ‘el travestismo es la fantasía de la posibilidad y la guerra todo lo contrario’. Me gusta investigar, rodearme de mi colectivo y enriquecerme. En Operación Triunfo aprendí a dirigir a actores nóveles y entonces hicimos Veneno. Cada paso del camino nos ha llevado aquí. Nuestra intuición nos ha llevado aquí. Entonces yo solo la atesoro”, aseguraba Calvo.

Lo que también disiparon es cualquier duda de que este pudiera ser su último trabajo juntos tras su separación sentimental. “Cariños, ahora tenemos un premio de directores en Cannes, así que si había alguna duda…”, decían con humor. “Creo que cuando han anunciado el premio nos hemos mirado y hemos dicho, nos queda un ratito más, por lo menos un par de años”, bromeaba Javier Ambrossi. Ambos decían que quieren ponerse a escribir porque tienen ganas de hacer otra película. No lo esconden, quieren seguir creciendo y dan pistas de lo que viene: “Ya sabemos que lo que queremos hacer es juntos, y acojona porque el listón está alto, pero sabemos que podemos hacerlo mejor. Y en inglés”.

También confirmaban que parece que irán con Netflix en EEUU, lo que supone un empujón para una carrera hacia los Oscar que desde los medios ya anticipan. Lo que también aclaran es que han pedido que antes pase por salas. “Yo quiero que entendáis una cosa, y es que yo no me planteaba estar aquí, no me planteaba ganar. Entonces ahora lo de los Oscar es muy pronto para que yo me imagine nada de esto. Es que no imaginaba ni que fuera una posibilidad”, decía Ambrossi mientras Calvo pedía calma y que la gente viera primero la película, que se estrenará en España el 2 de octubre.

En el escenario se acordaron de Almodóvar y Sorogoyen, los otros cineastas españoles en esta edición histórica para nuestro cine. “Almodóvar siempre va a ser el maestro. Sorogoyen es un absoluto genio. Su película es absolutamente brillante y siento una admiración total. Ellos, como muchos de los directores que están este año en competición, han sido los que nos han enseñado literalmente, porque nosotros hemos aprendido de cero, viendo cómo se hacen y continuando lo que veíamos. Entonces muchos de ellos han sido los que nos han inspirado, como Pedro, como Rui, como muchos de los que están ahí en competición oficial”, subrayaban.

Ya sabemos que lo que queremos hacer es juntos, y acojona porque el listón está alto, pero sabemos que podemos hacerlo mejor. Y en inglés

La bola negra del título sirve como metáfora. “Metáfora de la vergüenza que nos meten dentro y que aunque hayamos conquistado ciertas libertades, el odio y el desprecio siguen ahí dentro. Es muy difícil quitárselo. Yo sí veo que las nuevas generaciones se lo van quitando, pero no desaparece del todo y es como una herencia atávica muy dura”, decían del mensaje de su película.

Cuando pensaban en cuál iba a ser su siguiente paso se dieron cuenta de que ellos, dos hombres gays, no habían nunca escrito ni un personaje gay ni “escrito un beso entre dos chicos”. “Dijimos, ¿pero cómo es posible? Hay que sentarse y hacerlo. El cine claramente es una respuesta a la sociedad. Nos decían, qué chulo que haya 20 películas LGTBI en la selección de Cannes. ¿Es algo a celebrar? Pues sí, es algo a celebrar, pero es algo significativo. El arte llega cuando es necesario, y eso habla mucho de la sombra que se cierne sobre nosotros”, explicaron.

Ahora les toca digerir ese sueño, porque todavía no entienden que esto sea real. Pero lo sienten “como unas palabras de aliento”. “El festival nos dice, ‘vais bien, seguid investigando, seguid con vuestra voz e investigando las maneras de crear’”, analizaron y confesaron lo que les dijo Fremaux cuando ganaron el premio: “Bienvenidos a Cannes”.