Premios Oscar

Amanda Villavieja, Laia Casanovas y Yasmina Praderas, las mujeres que pueden hacer historia en los Oscar con el sonido de ‘Sirat’

Javier Zurro

Los Ángeles —

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Nunca en 98 años de premios Oscar había ocurrido. Han tenido que llegar las españolas Amanda Villavieja, Laia Casanovas y Yasmina Praderas para romper uno de esos hitos vergonzosos que muestran el machismo de la industria del cine. Ellas son el primer equipo enteramente femenino que ha estado nominado en la categoría de Mejor sonido. Un campo históricamente masculinizado en el que ellas están derribando barreras. Si el domingo ganaran serían, evidentemente, las primeras mujeres en hacerlo.

Su trabajo en Sirat es de los que se recuerdan. Lo han convertido en un elemento esencial de la historia diseñada por Oliver Laxe. Es, como se suele decir, un personaje más. Hace años una película jugó esa misma baza, la del uso narrativo del sonido. Fue La zona de interés. Y dio la sorpresa y ganó el Oscar. A priori no son las favoritas, pero hay una sensación de que se puede, de que por qué no van a vencer a películas que han costado 20 veces más que la de Laxe como F1. 

Desde un hotel de Los Ángeles, estas tres españolas atienden a la prensa que ha venido a ver si culminan la hazaña, pero sobre todo a terminar el viaje que ellas mismas reconocen que ha sido “largo”. Hace un año, recuerdan, estaban terminando una película que tenía “más de 700 pistas de sonido” para montar. Casi nada. Se sienten “embriagadas por el entorno y la situación”, pero aun así lo están “disfrutando bastante”. Destacan haber conocido al resto de nominados y compartir cosas en estos “más de dos meses de promoción”. 

Son conscientes de que pueden hacer historia, y “hay algo en eso de ser el primer equipo enteramente femenino que es muy bonito”. “Nos contactan también mujeres que trabajan dentro del gremio de sonido diciéndonos que están muy contentas de que esto haya pasado y que lo están celebrando”, dice Yasmina Praderas. 

Ven el vaso medio lleno. Dicen que “al menos una opción entre cinco tenemos”, pero también piensan que “la película tiene un sonido muy especial, eso sale en todas las conversaciones y genera una energía muy chula, y si a eso le añades que podría ser un hito, pues es una combinación de factores muy especial”, opina Amanda Villavieja. Se quedan “con la energía que gravita estos días”. “Y si al final pasa, pues será una pasada, pero entendemos que es difícil”, añade. 

Tras una de sus primeras visitas a Los Ángeles para promocionar Sirat, Oliver Laxe contaba que Paul Thomas Anderson se le había acercado para preguntar cómo lo habían hecho. El equipo de sonido confirma que ocurre, que los grandes del cine les preguntan cómo han logrado ese sonido que mezcla rave con el cine de aventuras a lo Mad Max. “Preguntan mucho por la secuencia del río”, apunta Laia Casanovas. Uno de los que las ha parado para alabar su trabajo es Michael Minkler, que solo tiene 11 nominaciones a los Oscar y tres estatuillas en su casa por trabajos como Black Hawk Derribado o Chicago. “Hay algo en común. Al final todos hacemos el mismo trabajo, sea con unos recursos o con otros, y tenemos los mismos problemas y disfrutamos de lo mismo. Y hay algo que nos une”, añade Casanovas.

Nos contactan también mujeres que trabajan dentro del gremio de sonido diciéndonos que están muy contentas de que esto haya pasado y que lo están celebrando

De momento no ha habido llamadas de Hollywood. Han tomado contactos, han conocido a gente, y entre bromas, Villavieja explica que no se maneja muy bien con las redes sociales, y que fue Laia quien le dijo que actualizara su IMDBpro para poner su contacto, teléfono y mail para que pudieran localizarla. “Me levanté por la noche con el jet lag y pensé, tengo que hacérmelo, y me lo hice al día siguiente. Poco a poco, a ver qué pasa”, cuenta la encargada del sonido directo que empezó su carrera en una de las películas más importantes del cine español reciente, En construcción. 

Todas coinciden en que la mezcla de los mundos diferentes de los que provenían ha sido clave para encontrar la esencia de Sirat, porque al cine de autor de Guerín se le suma el trabajo de Laia Casanovas en el diseño de sonido de filmes como Anacleto o El niño, y el de Yasmina Praderas mezclando títulos como As bestas. “Ha sido un aprendizaje, porque esto me ha implicado tener una escucha mucho más activa del sonido directo, de todo lo que hizo Amanda y analizarlo y ver qué nos podía aportar expresivamente este sonido y cómo realzarlo. Entonces es un proceso creativo un poco distinto y estoy superagradecida. Hemos aprendido muchísimo con la película”, opina Casanovas.

Lo que todas coinciden es que todos los premios y, por supuesto esta nominación al Oscar han dado visibilidad. Nunca pensaron que en el telediario se fuera a hablar del sonido de una película. “Se le ha dado énfasis a la especialidad y hay un público que está reconociendo que también se pueden transmitir emociones a través del sonido, y eso también refuerza a nuestro departamento. Me refiero globalmente, porque de alguna manera todos crecemos con esto y eso es lo más emocionante de todo”, subrayan.

A pesar de la emoción, de lo bonito que ha sido, también saben que es el momento de cerrar el viaje de Sirat. De ponerle un lazo y despedirse de ella. Todas han hecho películas entre medias, y han ido y vuelto a esa rave en medio del desierto para lograr esa hazaña que ha demostrado que tres mujeres pueden hacer uno de los mejores sonidos del año, y quien sabe si ganar un Oscar y hacer historia.