Crónica
Un día en el Macondo Park de Shakira, el pueblo de García Márquez convertido en feria
“No la he leído, para ser realista”. Es colombiana, viene desde Portugal y lleva una camiseta negra de Shakira que reza “Las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan”. Angie Bonilla, de 32 años, sabe que Macondo es el nombre que ha elegido la cantante para esta ciudad efímera, pero reconoce que nunca se ha sumergido en Cien años de soledad. Ella está aquí por Shakira, no por García Márquez. Aun así, acaba de entrar en un lugar que utiliza como punto de partida el pueblo imaginario que el célebre autor convirtió en casa de los Buendía y que ahora, casi sesenta años después de la publicación de la novela, puede recorrerse a pie en Madrid: el Macondo Park.
El recinto que acogerá hasta 12 conciertos de Shakira está en Villaverde Alto, alrededor del estadio que la propia artista ha construido para su residencia madrileña. El espectáculo empieza por la noche, pero la experiencia comienza horas antes, cuando los asistentes todavía no han visto a Shakira y tienen que decidir qué hacer con todo lo que hay alrededor de ella. Una experiencia que se ha hecho de rogar: pese a que se anunció la apertura para las 15:30 horas, los fans han tenido que esperar una hora y cuarto más al sol. “La entrada fue tediosa, pero ya estamos más tranquilas”, reconoce Bonilla, que ha venido junto a una amiga. Minutos antes, la gente se desesperaba a gritos de “¡Qué vergüenza!” y “¡Queremos entrar!”, en la cola.
Cuando desde los altavoces comienza a sonar el icónico tema Hips Don't Lie, hasta ocho pabellones desconocidos se abren ante el público. El Macondo de García Márquez empieza como un lugar que todavía no sabe exactamente qué es. José Arcadio Buendía y Úrsula fundan un pequeño pueblo y, durante siete generaciones, todo cambia a su alrededor: llegan las guerras, el dinero y la violencia. En cambio, lo extraño entra en las casas como si fuera normal, con muertos que vuelven y lluvia que dura años. En el Macondo de Shakira sucede algo parecido, aunque a una escala más sencilla: uno entra buscando un concierto y se encuentra una biblioteca junto a un mercado o un museo al lado de un escenario.
Aunque Angie Bonilla no conoce nada sobre el coronel Aureliano Buendía, no tarda en entender algo más sencillo: esto trata sobre la unión de raíces latinoamericanas, ya sea a través de la literatura o de la música. “La migración es importante”, reivindica la joven. Antes de la inauguración de su Macondo Park, Shakira había abogado por la comunidad para explicar el porqué rodear sus conciertos de algo que se parece a una feria. La cantante describió la soledad de la era digital como una “epidemia silenciosa” y defendió que, frente a las máquinas y la inteligencia artificial, los seres humanos todavía tenemos una ventaja: nuestra capacidad para vincularnos.
Es lo que les ha sucedido a Paola y Sofía, madre e hija de 48 y 22 años respectivamente. Aunque la primera viva en Canarias y la segunda lo hace en Francia, ambas han coincidido para celebrar el cumpleaños de Paola deambulando por los senderos de Macondo. “Tenemos toda la expectativa puesta en nuestra Shakira porque, ya que no la vimos en Colombia, venimos a verla a España”, asegura orgullosa Paola, que insiste en que “el océano Atlántico no tiene por qué separarnos”. “La esencia es la misma: llevamos un corazón alegre y generoso. ¡Viva Colombia y, por supuesto, viva España!”, grita ante de asegurar que “Macondo, Gabriel García Márquez, las mariposas amarillas y el realismo mágico son lo que realmente representa a Colombia”. “Es con lo que el mundo entero debería identificar a los colombianos”, afirma.
Sin embargo, aunque en la ciudad efímera de Shakira hay miles de personas, también hay precios, marcas, merchandising y una estrella en el centro de todo. Es una experiencia cultural a la que no puedes acceder gratuitamente que está construida alrededor de una artista, y esa diferencia importa. Las bebidas, por encima de los cinco euros; previamente tienes que comprar el vaso, que cuesta tres. Amazon Music ofrece una cabina para escuchar su música en máxima calidad y Disney se encarga de la zona para niños, que incluye desde promoción para la película Zootopia hasta una portería para marcar goles. En uno de los espacios, una larga cola para entrar a un pasadizo secreto. Un fan responde a elDiario.es lo que hay dentro: “Nada, unas pantallas con los vídeos de Shakira”.
Shakira regresa a Madrid ocho años después de la última vez. En este tiempo, se ha visto envuelta, entre otras cosas, la denuncia de Hacienda por fraude fiscal por la que la cantante terminó alcanzando un acuerdo con la Fiscalía. Reconoció que había defraudado 14,5 millones de euros y consiguió librarse de la cárcel. El pasado mes de mayo, la Audiencia Nacional obligaba a Hacienda a devolver 55 millones a la cantante colombiana porque durante el ejercicio 2011 ella no era residente en España. Unos líos que la han mantenido en el foco jurídico, pero también alejada de los escenarios en la capital.
Mucho más interesante es la biblioteca, donde está el verdadero homenaje a la obra de Gabriel García Márquez. “¡Qué fresquito!”, es lo primero que dice un padre al entrar junto a su hija a este espacio, que presenta un recorrido sonoro por Macondo a través de algunas de las escenas más emblemáticas de la novela. Dentro, las escritoras Elizabeth Clapés y Lana Corujo protagonizan un coloquio que procede a un club de lectura de Cien años de soledad, donde se hace un viaje alrededor de la obra. Al igual que sucede en la historia, en Macondo Park la memoria importa más de lo que parece. En el museo hay fotografías, premios de ventas y vestuario de distintas etapas de la carrera de Shakira.
“¡Claro, el de la Super Bowl!”, reacciona un muchacho al ver expuesto el conjunto rojo que llevó la cantante de Las de la intuición en la actuación de la Super Bowl de 2020. Cerca de la misma, la pieza que llevó durante los Grammy de 2025, que los seguidores contemplan mientras suena de fondo un set de La Coya. Abandonando este pabellón, lo más próximo al mismo está la zona de conciertos, donde actúa Guitarricadelafuente después de haber cogido el relevo a Virtual Diva, Santos Bravos y Maro. Son unos conciertos un tanto extraños, puesto que la sensación que los rodea ni siquiera es la de un festival. La gente charla, sale y entra mientras decide a dónde ir a continuación. La música apenas es un añadido, no algo que prevalezca.
No obstante, sí que prevalece el sentimiento de que no hay fronteras —obviando las económicas—. El pabellón que recoge el mercado es circular, está impregnado de sonidos de naturaleza y ofrece al público una gastronomía latina, pasando por alimentos típicos de países de habla hispana. En esta zona todavía quedan personas cuando, a medida que cae la tarde, numerosos fans que han pasado horas recorriendo Macondo empiezan a dirigirse al estadio. “Me siento fenomenal al venir a ver a Shakira, que viene a representar a su país”, dice a este periódico Janet. Ella tampoco ha leído Cien años de soledad, pero, al fin y al cabo, esto no deja de ser un concierto de Shakira.
La ciudad levantada alrededor de una estrella no puede acabar con nuestra soledad. Tampoco puede hacerlo una canción, un libro, un coloquio o un concierto. Pero sí pueden provocar que, por un momento, desaparezca. Eso es exactamente lo que ocurre en Macondo: durante una tarde, todos los fans tienen una excusa para salir de casa, caminar junto a desconocidos, compartir una comida o recordar algo que creían olvidado. No es la solución, pero tampoco es poco. Porque este Macondo tiene una diferencia fundamental con el de García Márquez: allí la gente estaba condenada a vivir junta, pero aquí la gente ha elegido venir.