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'Salvator Mundi', cada vez menos Leonardo da Vinci

Peio H. Riaño

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La autoría del cuadro que fue subastado en 2017 por 450 millones de dólares, y se convirtió en el más caro de la historia, se ha convertido en una batalla sin sangre pero con víctimas. Vendido como obra de Leonardo da Vinci y devaluado nada más salir de Chirstie’s, la semana pasada tuvo lugar la primera conferencia internacional sobre la pintura con un objetivo: desmontar la autoría de Leonardo da Vinci. Los científicos se reunieron para reforzar el papel de los ayudantes del artista renacentista en este cuadro, ocultado por su dueño, el príncipe saudí Mohammed Bin Salman, desde que lo compró a un precio desorbitado.

Los enigmas de la Mona Lisa que el Prado no ha resuelto

Más

Frank Zöllner (Alemania, 1953) ha sido el responsable del sanedrín celebrado en Leipzig y es uno de los investigadores independientes más influyentes sobre la obra de Da Vinci. Zöllner es el responsable de mantener al día el catálogo de obras atribuidas al autor de La Gioconda y responde a este periódico sin rodeos: “Creo, como el resto de estudiosos de la conferencia, que el cuadro fue producido por Leonardo y su taller”.

¿Y el Museo del Louvre qué dice? “No tengo ni idea de lo que piensan”, zanja desairado Zöllner. Con la experiencia científica de la pinacoteca francesa anulada por intereses políticos, los expertos en la obra de Leonardo da Vinci mostraron sus hipótesis en la cita alemana. Martin Clayton, jefe de grabado y dibujo de la Royal Collection Trust del Castillo de Windsor, propuso la existencia de dos versiones originales de Salvator Mundi, producidas en paralelo por el estudio de Leonardo. Sería un caso similar al de la Mona Lisa, del Museo del Prado, aunque se desconocería el paradero de la versión propia del maestro.

Zöllner reclama más transparencia por parte de los museos y del mercado. También explica que el Salvator Mundi saudita tan Leonardo como La Virgen de las Rocas (1491), de la National Gallery de Londres, se hizo con la mayoritaria participación del taller. Su aportación está en el dibujo de las vestiduras de Cristo. Cree que son los únicos elementos de la imagen que podrían relacionarse con la mano de Leonardo. En la Biblioteca real del castillo de Windsor se conservan dos dibujos del maestro en los que aparecen la túnica, los pliegues y la manga que viste Cristo. Son estudios que conservó su albacea y ayudante, Francesco Melzi.

Vestido como una mujer

El argumento más inquietante lo proporcionó Philipp Zitzisperger, profesor de la Universidad de Innsbruck (Austria), quien llamó la atención sobre el cuello del vestido de Cristo: es rectangular. Zitzisperger no ha encontrado ningún otro ejemplo de Jesús como Pantocrator vestido con un cuello escotado de esta manera, pero sí lo ha visto en las representaciones de santas. El escote rectangular debió de ser una moda de las mujeres del Renacimiento italiano. Es decir, en el Salvator Mundi saudita, Cristo viste ropa de mujer.

Antonio Forcellino es especialista en el trabajo de los ayudantes de Leonardo, y argumentó que ninguna de las tres versiones del Salvator Mundi creadas en vida de Leonardo (la de Ganay, Nápoles y Arabia) es fiel a un original del maestro. ¿Por qué? Las tres tienen correcciones que desvelan la participación de Leonardo en las pinturas. Por eso, asegura que son producciones originales del taller bajo su supervisión.

Por su parte, Matthew Landrus, de la Universidad de Oxford, defendió la mano de Bernardino Luini en la versión saudí de Salvator Mundi. Fue Luini el más capacitado de sus discípulos en la aplicación del característico “sfumato”. Landrus, además, propuso cambiar la fecha de la creación y pasarla de 1500 a 1523, después de la muerte de Leonardo.

Estas hipótesis cuestionan la necesidad que tiene el mercado del arte, que necesita la marca personal de Leonardo para disparar los precios. Pietro Marani, profesor de la Universidad Politécnica de Milán, y María Florio formaron parte del grupo de cinco expertos constituido por la National Gallery en 2011, que dictaminaron antes de meterla en subasta que aquella pintura era de Da Vinci. Su visto bueno hizo multiplicar el precio de la obra. Ahora Florio ha cambiado su parecer y cree que es obra del ayudante de Leonardo, Giovanni Boltraffio, realizada en Lombardía.

Louvre, escondido

¿Cómo han llegado los investigadores independientes a prescindir de la opinión del museo con más leonardos en sus colecciones? No existe otra pinacoteca con tanta experiencia acumulada y análisis técnicos comparativos sobre la obra de Leonardo, gracias a sus cinco cuadros: La Gioconda, San Juan Bautista, La Virgen y el Niño Jesús con Santa Ana, La Virgen de las rocas, La belle ferronière, además de varios dibujos como el preparatorio del retrato de Isabel de Este. La opinión de la galería francesa sobre la atribución del Salvator Mundi es decisiva, pero la tensión política entre París y Riad ha provocado una grieta en el crédito de la institución.

La presión que arrastra el museo quedó desvelada con el documental Da Vinci a subasta: la historia de Salvador Mundi, del periodista Antonie Vitkine, porque descubrió que en 2018 el Louvre confirmó que la pintura era obra de taller, no del maestro. El museo decidió no hacer públicas sus conclusiones para no perjudicar a sus socios. Arabia Saudí presionaba a Francia para incluir el cuadro en la exposición retrospectiva dedicada a Da Vinci, que el Louvre inauguró a finales de 2019. Riad quería que se expusiera junto a La Gioconda, sin explicaciones. Presentarlo como un Leonardo sin dudas.

Sin embargo, el museo había reclamado el cuadro al propietario y durante tres meses estuvo bajo investigación en los talleres. Los expertos franceses concluyeron que Leonardo participó en la pintura, pero es obra de sus ayudantes. La exposición terminó con récord de visitas a una muestra temporal, con 1.071.840 personas (Delacroix, la segunda, tuvo 540.000), y Salvator Mundi nunca llegó a mostrarse en el Louvre, a pesar de los negocios que los propietarios pusieron sobre la mesa.

La compra del cuadro era el primer paso para convertir a Arabia Saudí en el nuevo centro cultural, con sucursales de los principales museos. Era una pintura europea con una imagen de Cristo: las autoridades sauditas querían mandar un mensaje de modernidad del país. El cuadro presentaba la oportunidad perfecta. La conclusión de los científicos del Louvre no alteraba estos postulados, que no fueron suficientes para los sauditas. Retiraron el cuadro de la vista pública en el Louvre de Abu Dabi y permanece oculto hasta hoy.

No obstante, hubo un catálogo que se imprimió y estuvo a la venta en la tienda del Louvre por unos pocos días antes de que lo retiraran. En ese estudio se incluyó el cuadro y el entonces el director del Louvre, Jean-Luc Martínez, escribió que “los resultados del estudio histórico y científico presentado en esta publicación nos permiten confirmar la atribución de la obra de Leonardo da Vinci, una hipótesis atractiva que se presentó inicialmente en 2010 y que a veces ha sido cuestionada”. De aquel catálogo solo ha sobrevivido la versión en Pdf, que circula sin autorización del Museo Louvre.  

La autoría del cuadro que fue subastado en 2017 por 450 millones de dólares, y se convirtió en el más caro de la historia, se ha convertido en una batalla sin sangre pero con víctimas. Vendido como obra de Leonardo da Vinci y devaluado nada más salir de Chirstie’s, la semana pasada tuvo lugar la primera conferencia internacional sobre la pintura con un objetivo: desmontar la autoría de Leonardo da Vinci. Los científicos se reunieron para reforzar el papel de los ayudantes del artista renacentista en este cuadro, ocultado por su dueño, el príncipe saudí Mohammed Bin Salman, desde que lo compró a un precio desorbitado.

Los enigmas de la Mona Lisa que el Prado no ha resuelto

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Frank Zöllner (Alemania, 1953) ha sido el responsable del sanedrín celebrado en Leipzig y es uno de los investigadores independientes más influyentes sobre la obra de Da Vinci. Zöllner es el responsable de mantener al día el catálogo de obras atribuidas al autor de La Gioconda y responde a este periódico sin rodeos: “Creo, como el resto de estudiosos de la conferencia, que el cuadro fue producido por Leonardo y su taller”.

¿Y el Museo del Louvre qué dice? “No tengo ni idea de lo que piensan”, zanja desairado Zöllner. Con la experiencia científica de la pinacoteca francesa anulada por intereses políticos, los expertos en la obra de Leonardo da Vinci mostraron sus hipótesis en la cita alemana. Martin Clayton, jefe de grabado y dibujo de la Royal Collection Trust del Castillo de Windsor, propuso la existencia de dos versiones originales de Salvator Mundi, producidas en paralelo por el estudio de Leonardo. Sería un caso similar al de la Mona Lisa, del Museo del Prado, aunque se desconocería el paradero de la versión propia del maestro.

Zöllner reclama más transparencia por parte de los museos y del mercado. También explica que el Salvator Mundi saudita tan Leonardo como La Virgen de las Rocas (1491), de la National Gallery de Londres, se hizo con la mayoritaria participación del taller. Su aportación está en el dibujo de las vestiduras de Cristo. Cree que son los únicos elementos de la imagen que podrían relacionarse con la mano de Leonardo. En la Biblioteca real del castillo de Windsor se conservan dos dibujos del maestro en los que aparecen la túnica, los pliegues y la manga que viste Cristo. Son estudios que conservó su albacea y ayudante, Francesco Melzi.

Vestido como una mujer

El argumento más inquietante lo proporcionó Philipp Zitzisperger, profesor de la Universidad de Innsbruck (Austria), quien llamó la atención sobre el cuello del vestido de Cristo: es rectangular. Zitzisperger no ha encontrado ningún otro ejemplo de Jesús como Pantocrator vestido con un cuello escotado de esta manera, pero sí lo ha visto en las representaciones de santas. El escote rectangular debió de ser una moda de las mujeres del Renacimiento italiano. Es decir, en el Salvator Mundi saudita, Cristo viste ropa de mujer.

Antonio Forcellino es especialista en el trabajo de los ayudantes de Leonardo, y argumentó que ninguna de las tres versiones del Salvator Mundi creadas en vida de Leonardo (la de Ganay, Nápoles y Arabia) es fiel a un original del maestro. ¿Por qué? Las tres tienen correcciones que desvelan la participación de Leonardo en las pinturas. Por eso, asegura que son producciones originales del taller bajo su supervisión.

Por su parte, Matthew Landrus, de la Universidad de Oxford, defendió la mano de Bernardino Luini en la versión saudí de Salvator Mundi. Fue Luini el más capacitado de sus discípulos en la aplicación del característico “sfumato”. Landrus, además, propuso cambiar la fecha de la creación y pasarla de 1500 a 1523, después de la muerte de Leonardo.

Estas hipótesis cuestionan la necesidad que tiene el mercado del arte, que necesita la marca personal de Leonardo para disparar los precios. Pietro Marani, profesor de la Universidad Politécnica de Milán, y María Florio formaron parte del grupo de cinco expertos constituido por la National Gallery en 2011, que dictaminaron antes de meterla en subasta que aquella pintura era de Da Vinci. Su visto bueno hizo multiplicar el precio de la obra. Ahora Florio ha cambiado su parecer y cree que es obra del ayudante de Leonardo, Giovanni Boltraffio, realizada en Lombardía.

Louvre, escondido

¿Cómo han llegado los investigadores independientes a prescindir de la opinión del museo con más leonardos en sus colecciones? No existe otra pinacoteca con tanta experiencia acumulada y análisis técnicos comparativos sobre la obra de Leonardo, gracias a sus cinco cuadros: La Gioconda, San Juan Bautista, La Virgen y el Niño Jesús con Santa Ana, La Virgen de las rocas, La belle ferronière, además de varios dibujos como el preparatorio del retrato de Isabel de Este. La opinión de la galería francesa sobre la atribución del Salvator Mundi es decisiva, pero la tensión política entre París y Riad ha provocado una grieta en el crédito de la institución.

La presión que arrastra el museo quedó desvelada con el documental Da Vinci a subasta: la historia de Salvador Mundi, del periodista Antonie Vitkine, porque descubrió que en 2018 el Louvre confirmó que la pintura era obra de taller, no del maestro. El museo decidió no hacer públicas sus conclusiones para no perjudicar a sus socios. Arabia Saudí presionaba a Francia para incluir el cuadro en la exposición retrospectiva dedicada a Da Vinci, que el Louvre inauguró a finales de 2019. Riad quería que se expusiera junto a La Gioconda, sin explicaciones. Presentarlo como un Leonardo sin dudas.

Sin embargo, el museo había reclamado el cuadro al propietario y durante tres meses estuvo bajo investigación en los talleres. Los expertos franceses concluyeron que Leonardo participó en la pintura, pero es obra de sus ayudantes. La exposición terminó con récord de visitas a una muestra temporal, con 1.071.840 personas (Delacroix, la segunda, tuvo 540.000), y Salvator Mundi nunca llegó a mostrarse en el Louvre, a pesar de los negocios que los propietarios pusieron sobre la mesa.

La compra del cuadro era el primer paso para convertir a Arabia Saudí en el nuevo centro cultural, con sucursales de los principales museos. Era una pintura europea con una imagen de Cristo: las autoridades sauditas querían mandar un mensaje de modernidad del país. El cuadro presentaba la oportunidad perfecta. La conclusión de los científicos del Louvre no alteraba estos postulados, que no fueron suficientes para los sauditas. Retiraron el cuadro de la vista pública en el Louvre de Abu Dabi y permanece oculto hasta hoy.

No obstante, hubo un catálogo que se imprimió y estuvo a la venta en la tienda del Louvre por unos pocos días antes de que lo retiraran. En ese estudio se incluyó el cuadro y el entonces el director del Louvre, Jean-Luc Martínez, escribió que “los resultados del estudio histórico y científico presentado en esta publicación nos permiten confirmar la atribución de la obra de Leonardo da Vinci, una hipótesis atractiva que se presentó inicialmente en 2010 y que a veces ha sido cuestionada”. De aquel catálogo solo ha sobrevivido la versión en Pdf, que circula sin autorización del Museo Louvre.  

La autoría del cuadro que fue subastado en 2017 por 450 millones de dólares, y se convirtió en el más caro de la historia, se ha convertido en una batalla sin sangre pero con víctimas. Vendido como obra de Leonardo da Vinci y devaluado nada más salir de Chirstie’s, la semana pasada tuvo lugar la primera conferencia internacional sobre la pintura con un objetivo: desmontar la autoría de Leonardo da Vinci. Los científicos se reunieron para reforzar el papel de los ayudantes del artista renacentista en este cuadro, ocultado por su dueño, el príncipe saudí Mohammed Bin Salman, desde que lo compró a un precio desorbitado.

Los enigmas de la Mona Lisa que el Prado no ha resuelto

Más

Frank Zöllner (Alemania, 1953) ha sido el responsable del sanedrín celebrado en Leipzig y es uno de los investigadores independientes más influyentes sobre la obra de Da Vinci. Zöllner es el responsable de mantener al día el catálogo de obras atribuidas al autor de La Gioconda y responde a este periódico sin rodeos: “Creo, como el resto de estudiosos de la conferencia, que el cuadro fue producido por Leonardo y su taller”.