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Asesinado por el ICE antes que Good y Pretti: un vídeo muestra el tiroteo contra otro ciudadano estadounidense hace un año en Texas

Andrés Gil

Corresponsal en Washington —
10 de marzo de 2026 01:23 h

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Un nuevo asesinato por parte de agentes federales del ICE que había pasado inadvertido hasta ahora: el primero desde el inicio de la represión migratoria por parte de Donald Trump. Y que ha sido desvelado al conocerse los vídeos del momento en que Rubén Ray Martínez recibió tres disparos a quemarropa por parte de un agente.

El vídeo del tiroteo mortal del ciudadano estadounidense Ray Martínez, ocurrido en Texas en marzo de 2025, pone en duda las afirmaciones del Departamento de Seguridad Nacional de que un conductor embistió intencionadamente a un agente con su coche inmediatamente antes de ser asesinado.

Los vídeos, incluidos los de las cámaras corporales de los agentes, ofrecen el primer relato visual del tiroteo contra Rubén Ray Martínez, de 23 años, durante una excursión a la playa. El pasado viernes se publicaron horas de grabaciones y otros registros policiales tras una solicitud de acceso a registros públicos presentada por The Associated Press y otros medios de comunicación.

La muerte de Martínez fue la primera de al menos seis tiroteos mortales por parte de agentes federales desde que el presidente de EEUU, Donald Trump, lanzó su campaña de represión migratoria, y es otro de los varios casos en los que los vídeos han puesto en duda las versiones iniciales de la Administración.

Los Rangers de Texas cerraron su investigación sobre el tiroteo del 15 de marzo de 2025 después de que un gran jurado se negara la semana pasada a presentar cargos penales contra el agente especial supervisor de Investigaciones de Seguridad Nacional Jack Stevens, quien hizo los tres disparos mortales, según los registros publicados por el Departamento de Seguridad Pública de Texas.

En una declaración escrita incluida en los archivos, Stevens afirmó que disparó para proteger a sus compañeros, a los agentes de policía y al público de lo que temía que fuera un posible ataque terrorista destinado a causar víctimas en masa. Un portavoz del DHS afirmó el mes pasado que el agente de HSI –dependiente del ICE– disparó en defensa propia después de que el conductor “atropellara intencionadamente” a su compañero, “lo que provocó que éste quedara sobre el capó del vehículo”.

Los vídeos de las cámaras corporales recién publicados, tomados desde detrás del coche de Martínez, desmienten que el vehículo atropellara a un agente.

Otro vídeo muestra a Joshua Orta, que viajaba en el coche con Martínez, diciendo a los investigadores que su amigo no tenía intención de hacer daño a los agentes federales, sino que “entró en pánico” porque temía ser arrestado por conducir en estado de embriaguez.

“No sabía qué hacer. Estaba claro que no quería ir a la cárcel”, dijo Orta: “Pero atropellar a un agente... él no haría eso”.

Aunque los medios de comunicación locales informaron en ese momento de que en el tiroteo estaba involucrado un agente policial, el DHS no reveló que sus agentes estaban involucrados hasta que la AP y otros medios de comunicación lo contaron el mes pasado.

Martínez acababa de cumplir 23 años cuando él y Orta iban desde su ciudad natal, San Antonio, hasta South Padre Island, un popular destino de fiesta durante las vacaciones de primavera. Bebieron con amigos y fumaron marihuana antes de volver a la ciudad, dijo Orta a los investigadores.

Martínez conducía su sedán Ford azul cuando, poco después de medianoche, se encontraron con la escena en la que los agentes de policía de South Padre dirigían el tráfico alrededor de una colisión entre dos coches en una concurrida intersección. Según los documentos, en el lugar también se encontraban tres agentes de HSI de un grupo de trabajo de seguridad fronteriza marítima redirigidos para llevar a cabo la aplicación de la ley de inmigración.

En las imágenes de las cámaras corporales captadas por dos de los agentes de policía, se puede ver el coche de Martínez acercándose lentamente a la intersección, aparentemente en línea recta, mientras se indicaba a los vehículos que giraran a la izquierda. El coche de Martínez reduce la velocidad hasta casi detenerse por completo para dejar pasar a los peatones por el paso de cebra. Una vez que los peatones se apartan, el coche se adentra lentamente en la intersección antes de detenerse de nuevo cuando se acercan los agentes de HSI, gritando instrucciones al conductor para que se detenga.

Uno de los agentes de HSI, identificado en los documentos como el agente especial Héctor Sosa, se coloca delante del coche. Stevens está en el lado del conductor y se acerca a la puerta.

“Sácalo, sácalo”, se oye gritar a uno de los agentes.

El coche de Martínez comienza a avanzar lentamente y a girar a la izquierda, donde circulaban otros vehículos. Stevens, en el lado del conductor del coche, mantiene el ritmo y parece inclinarse hacia la ventanilla abierta del lado del conductor. Mientras los agentes gritan a Martínez que se detenga, Stevens saca su arma y dispara rápidamente tres tiros a través de la ventanilla antes de retroceder rápidamente.

“Disparos, disparos”, grita uno de los agentes de policía que lleva una cámara en su radio. Todo el incidente transcurre en unos 15 segundos. El Ford azul se detiene rápidamente y varios agentes sacan a Martínez del vehículo y lo esposan. También sacan a Orta del asiento del copiloto y lo esposan.

Martínez permanece esposado y en el suelo, inmóvil, durante aproximadamente un minuto antes de que los paramédicos que ya se encontraban en el lugar del accidente de tráfico anterior comiencen a prestarle asistencia médica.

El informe de la autopsia muestra que los tres disparos realizados por Stevens alcanzaron a Martínez, y que las balas atravesaron su brazo izquierdo antes de entrar en su torso y perforarle el corazón, los pulmones, el hígado y otros órganos. El informe de la autopsia también revela que el nivel de alcohol en sangre de Martínez era del 0,12 %, muy por encima del límite legal para conducir en Texas, que es del 0,08%.

En una declaración escrita de tres páginas entregada a los Rangers de Texas casi dos meses después del tiroteo, Stevens afirmó que disparó su arma cuando Martínez “aceleró hacia delante, golpeando al agente especial Sosa, que acabó sobre el capó del vehículo”. También dijo que evitó por poco ser atropellado, al ser golpeado por el lado del conductor y “provocar que se rompiera el espejo del vehículo”. Una foto de la escena mostraba el espejo dañado, pero aún en el coche.

Al disparar, el agente dijo que “aún tenía frescos en la mente” los recientes acontecimientos nacionales e internacionales, entre ellos el de un hombre que semanas antes había conducido una camioneta pick-up contra una multitud que celebraba el Año Nuevo en Nueva Orleans.

“El conductor tenía los ojos muy abiertos, los puños apretados sobre el volante y miraba más allá de los agentes que se encontraban en el lugar, ya que no obedecía las órdenes verbales repetidas y en voz alta de varios agentes de la ley”, escribió Stevens: “Este es un comportamiento que he observado en mi formación y experiencia como indicador previo al ataque y señal de desobediencia, ya que el sospechoso mira en la dirección de su movimiento previsto y no muestra signos de obediencia. Esta trayectoria de movimiento, si no se hubiera mitigado, habría provocado numerosas víctimas, utilizando el vehículo como arma».

Según informó la AP el mes pasado, una investigación interna del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos reveló que el agente atropellado por el coche fue tratado por una lesión de rodilla no especificada en un hospital cercano y dado de alta. Los vídeos recién publicados muestran al agente después del tiroteo arrestando a Orta y caminando sin ninguna lesión visible ni cojera.

Orta dijo que Martínez había estado bebiendo esa noche —varios chupitos y una cerveza— y había fumado marihuana cuando se acercó al control de tráfico donde se había producido un accidente de tráfico anteriormente.

Un agente vio una bebida alcohólica abierta cerca de Martínez, pero le indicó que siguiera circulando y girara a la izquierda. En lugar de eso, Martínez siguió recto, hacia el accidente y más agentes.

“Fue entonces cuando entró en pánico y giró el volante, y no pisó el acelerador a fondo, pero avanzamos un poco y supongo que pensaron que estaba tratando de atropellar al policía o algo así”, dijo Orta. Orta dijo que su coche se detuvo por completo al principio. Luego, Martínez giró a la izquierda con el coche “apenas moviéndose”.

“Vi al agente subirse al capó. No es que lo golpeara, sino que, ya sabes a qué me refiero, le atrapó los pies”, dijo Orta: “Se movía lentamente y ellos empezaron a disparar”.

Orta murió el 21 de febrero en un accidente de coche en San Antonio.

Los abogados que representan a la madre de Martínez, Rachel Reyes, dijeron en un comunicado que los vídeos recién publicados y otras pruebas mostraban que su coche apenas se movía cuando Stevens disparó a quemarropa.

“Este conjunto de pruebas no justifica el asesinato de Rubén”, dijeron los abogados Charles M. Stam y Alex Stamm: “Aun así, seguiremos buscando la total transparencia hasta que tengamos todos los datos. Ni nosotros ni el público hemos visto todavía todas las pruebas que tiene el Gobierno”.