Interior devuelve a 23 sudaneses a Marruecos desde Ceuta pese a venir de un país en guerra: “Han sido engañados”
Pensaban que solo iban a comisaría para filiarse, y acabaron en Casablanca (Marruecos) con la misma ropa que les había proporcionado la ONG del campamento donde estaban acogidos desde su entrada a Ceuta a finales de julio. Iban tranquilos, porque son sudaneses, proceden de un país en guerra y hasta ahora España no retornaba a pesonas de su nacionalidad por la frontera ceutí. Pero en las últimas horas, el Gobierno ha devuelto de manera forzada a Marruecos, un país que no es el suyo, a 23 personas procedentes de Sudán, pese a que la situación de conflicto en su país permite que el 90% de sus nacionales consigan asilo en España.
El Ministerio del Interior confirma a elDiario.es que los 23 sudaneses han sido retornados por la valla ceutí tras la ejecución de sus expedientes de devolución, justo después de haber sido trasladados de su centro de acogida a comisaría para proceder a su triaje casi dos meses después de su llegada a España. Desde la cartera de Fernando Grande-Marlaska aseguran que todos ellos han sido devueltos después de “haber rechazado pedir protección internacional”, algo que despierta extrañeza entre abogadas y ONG especializadas, que denuncian “falta de garantías” en estos retornos.
La devolución, pese a realizarse con un expediente previo según el Gobierno, no se ha practicado por el paso habilitado, sino que los 23 sudaneses han sido entregados a Marruecos en distintos grupos por la puerta de la valla ceutí, la misma donde suelen realizarse las devoluciones en caliente.
Interior asegura que la devolución se ha realizado con “todas las garantías”, incluída la asistencia jurídica y de intérprete exigida por ley, pero los testimonios de migrantes llegados a abogadas y ONG contradicen su versión.
Varios de los sudaneses devueltos han llegado a Casablanca y, a través de abogadas y otros compatriotas, denuncian haber sido “engañados” por las autoridades españolas. “Mirad estos chicos. Han pasado más de un mes en Ceuta y ahora los han devuelto a Casablanca con las mismas ropas que lo llevan en el ”Ceti“ en Ceuta”, dice un joven sudanés a través de su cuenta de TikTok. Tras él, otros dos chicos miran a la cámara con los mismos chándals azul marino que suele entregar la ONG Accem a los migrantes acogidos en el campamento gubernamental de Loma Margarita, las carpas que albergan a los migrantes procedentes de África Occidental y Oriental.
Hasta ahora, Marruecos no aceptaba la devolución o expulsión con procedimiento de personas que no sean marroquíes a través de las frontera de Ceuta y Melilla. En las últimas semanas ha empezado a hacerlo, pero no a través de un paso fronterizo habilitado, sino por la puerta de atrás, pues no reconoce la soberanía española delimitada por la aduana en las ciudades autónomas. La normativa española permite la devolución de personas a un país distinto al suyo siempre que exista un tratado bilateral de readmisión, advierten fuentes jurídicas.
España cuenta con un acuerdo de readmisión firmado con Marruecos en 1992, sin embargo, el pacto incluye una serie de exigencias. Entre ellas, establece un plazo máximo de 10 días para que el país receptor solicite la devolución, un periodo que ha sido sobrepasado en esta ocasión. También incluye como requisito el retorno por parte de las autoridades marroquíes al país de origen de los retornados. Sin embargo, los sudaneses no pueden ser deportados a su país. De hacerlo, se estaría incumpliendo el principio de no devolución garantizado en la legislación nacional e internacional.
Muchos de los sudaneses que han entrado en Ceuta durante la llegada masiva llevan años malviviendo en Marruecos, un país que no respeta los derechos humanos de los migrantes procedentes de África Occidental y Oriental y no garantiza su acceso al asilo, según distintos informes de organizaciones como Amnistía Internacional o Human Rights Watch. Lo que defiende Interior es que estas personas, después de lograr llegar a España, donde tienen un 90% de posibilidades de conseguir protección si la piden, han rechazado solicitar asilo de manera volunaria con toda la información sobre las consecuencias que tendría su elección. Y a las organizaciones y abogados que los apoyan les cuesta creerlo. Apuntan a las posibles deficiencias de la asistencia jurídica o la falta de un servicio de intérprete de calidad durante los triajes.
La abogada Patricia Vicens, especializada en derecho penal, infancia y migraciones, está preparando un requerimiento en contra de la devolución de los sudaneses que ya se han puesto en contacto con ella para protestar en contra de su retorno forzado a Marruecos. Además, asegura que las órdenes de devolución no incluyen que son llevados a su “país de origen”, como suele ser habitual, sino “punto de origen” algo que “no está contemplado en la normativa española”.
Según explica, los triajes realizados por la Policía Nacional no están cumpliendo con las garantías. La redacción de los documentos de filiación, recalca, puede estar llevando a “engaño” a los migrantes filiados, especialmente a aquellos con necesidades de protección como los sudaneses. “En el triaje la Polcía les da dos opciones: Asilo o cruce. No dice se dice que se les va a devolver a Marruecos habla de ”cruce“, por lo que ellos han podido interpretar que eligen cruzar a la península”, detalla la letrada.
“A ellos les hablan de cruce, se utiliza una palabra que no es devolución. Esto lo repiten todos los sudaneses devueltos con los que hemos hablado. Y tiene sentido que los sudaneses hubiesen elegido el ”cruce“ pues encaja con la práctica habitual hasta el momento, dado que a los migrantes procedentes de Sudán hasta ahora se les solía incoar la devolución pero no se ejecutaba y se les mandaba a la península”, sostiene.
“La persona devuelta no saben que estan pidiendo el retorno. Los han engañado”, zanja la abogada.