La piscina olímpica más importante de Madrid hace aguas después de la reforma millonaria de Ayuso con fondos europeos
La piscina M86, uno de los principales centros de referencia de la natación española, acaba de someterse a una reforma millonaria para modernizar sus instalaciones y recuperar su posición como escenario de grandes competiciones. La Comunidad de Madrid anunció en enero de 2025 una inversión superior a los 12 millones de euros, cofinanciada con fondos europeos Next Generation, para renovar este complejo deportivo del distrito de Retiro. Sin embargo, apenas unos meses después de la reapertura de su piscina olímpica cubierta las instalaciones tuvieron que volver a ser reparadas por problemas de filtraciones.
Son los propios usuarios del centro los que han alertado de esta situación y de otras deficiencias que, aseguran, persisten en el complejo pese a la reciente remodelación. Uno de ellos, que lleva años utilizando las instalaciones y ha preferido mantener el anonimato, explica en conversación con Somos Madrid que los problemas de la piscina olímpica ya eran conocidos antes de la reforma. A través de su entrenador y de otros profesionales vinculados a la instalación, asegura haber tenido conocimiento de distintas incidencias durante la ejecución de los trabajos y de las dudas que generaba la solución técnica elegida.
El M86 cuenta con dos piscinas olímpicas, una cubierta dentro del edificio principal y otra protegida por una gran estructura de lona, conocida como el globo. A ellas se suma la piscina de saltos de trampolín, que también había acumulado problemas de mantenimiento durante años. “Cada dos por tres nos la cerraban, el agua estaba fría o había algún otro problema”, relata. Según explica, las distintas instalaciones habían sufrido averías que afectaban a su funcionamiento y que los usuarios llevaban tiempo padeciendo.
En general, el estado del espacio deportivo “dejaba mucho que desear”, pero ha sido la intervención que se ha llevado a cabo sobre el vaso de la piscina olímpica cubierta la que ha resultado más problemática después de su reapertura. Según el testimonio, su estado de deterioro era importante, con pérdidas de agua y desperfectos en la estructura de hormigón. La solución que, a su juicio, necesitaba la instalación pasaba por demoler el vaso existente y construir uno nuevo. Sin embargo, sostiene que finalmente se optó por una rehabilitación de la estructura original, picando la superficie y renovando los revestimientos, las paredes y el suelo, sin sustituir el vaso por completo.
El contrato de la obra, al que ha tenido acceso este periódico, confirma que la empresa era conocedora de las deficiencias señaladas por el usuario. En una modificación del proyecto autorizada en junio de 2025, la dirección facultativa reconoció que, al retirar el revestimiento cerámico de la piscina olímpica cubierta, aparecieron irregularidades importantes en la capa de recrecido, que presentaba un grosor variable de entre cuatro y siete centímetros y una composición inconsistente, hasta el punto de disgregarse al contacto.
El documento también recoge la existencia de filtraciones activas en puntos singulares del vaso, como las boquillas, las ventanas y los pasos de instalaciones. Para solucionar estas deficiencias, el proyecto modificado incorporó un nuevo enfoscado completo y la impermeabilización del vaso, además de la renovación del revestimiento cerámico.
La solución técnica, en entredicho
Más allá de las carencias que recoge el propio proyecto, el usuario también cuestiona la solución adoptada para corregirlas y la experiencia de la empresa encargada de los trabajos, Vivendio Sostenibilidad Energética SL, a la que atribuye falta de especialización en la construcción de piscinas de competición. “Llegaron a preguntar si era necesario pintar en la piscina olímpica las líneas de separación de los carriles de natación”, indica. En su página web, la empresa destaca algunos de sus trabajos más relevantes como la instalación térmica del Hospital General de Castellón, la rehabilitación integral de la Casa de la Juventud de Alcalá de Henares o la ejecución de las nuevas salas blancas para el área de Farmacia del Hospital San Cecilio de Granada, pero no hay rastro de actuaciones relacionadas con el mundo de la natación más allá de la de la Piscina M86.
Según relata el usuario, la adjudicataria presentó la oferta económica más baja y habría optado por una solución que, en opinión de los profesionales con los que ha hablado, no resolvería los problemas estructurales de fondo. El proyecto fue adjudicado a Vivendio, que presentó una oferta económica de 5.908.224,38 euros, más de 180.000 euros de diferencia con la segunda propuesta más baja y 1.739.775,62 euros con la más alta.
“Los propios trabajadores que estaban allí y que conocían un poco la obra decían que aquello era pan para hoy y hambre para mañana”, explica. Pone como ejemplo de buenas prácticas la intervención llevada a cabo en la piscina de 25 metros del Real Canoe Natación Club, donde se habría construido un nuevo vaso en el interior del anterior. Una solución que, considera, habría evitado tener que confiar en la estructura deteriorada.
Las incidencias, asegura, no se limitaron al resultado final. Durante las pruebas de la obra llegó a inundarse el cuarto de máquinas, con una acumulación de agua que, según calcula, “alcanzó casi medio metro”. También recuerda que se produjeron problemas durante los ensayos de llenado y que los trabajos en la junta de dilatación del vaso no habrían quedado correctamente resueltos.
Las consecuencias se hicieron visibles cuando la piscina volvió a ser utilizada. El usuario asegura que comenzaron a desprenderse azulejos de las paredes y aparecieron nuevas grietas, en lo que relaciona con las presiones generadas por los movimientos de la estructura y los problemas en esa junta. El vaso de la instalación fue vaciado de nuevo para acometer reparaciones. Según relata, durante un tiempo el cierre se comunicó a los usuarios como una operación de mantenimiento, sin explicar que se estaban ejecutando nuevos trabajos para corregir las filtraciones.
La reparación aplicada tampoco parece ser una solución a largo plazo. El usuario explica que se ha inyectado un producto que se expande y endurece para sellar los puntos por los que escapaba el agua. Sin embargo, sostiene que varios profesionales con los que ha hablado temen que las tensiones entre los materiales puedan provocar nuevas fisuras en otros puntos del vaso: “Puede que no dure ni un año”.
La Comunidad de Madrid reconoce el parón de las instalaciones y la vuelta a las reparaciones después de su puesta en servicio. Fuentes de la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte señalan a este periódico que las inspecciones detectaron “problemas de estanqueidad en la zona de la junta constructiva del vaso”. Los trabajos, que se llevaron a cabo desde agosto para minimizar el impacto sobre la actividad deportiva, incluyeron operaciones de sellado, nuevas comprobaciones y la inyección de productos específicos para reforzar la impermeabilización.
La Consejería atribuye las deficiencias a la ejecución de las obras que se llevaron a cabo en 2025 y asegura que la empresa ha asumido íntegramente las reparaciones, sin coste adicional para la Administración. No obstante, defiende que la decisión de rehabilitar el vaso existente, en lugar de sustituirlo, se ajustaba al proyecto técnico aprobado. La intervención contemplaba conservar los elementos estructurales y actuar sobre aquellos componentes que necesitaban renovación o reparación. La aparición posterior de filtraciones, sostiene, “no permite concluir, desde el punto de vista técnico, que la solución de rehabilitación proyectada y ejecutada fuera técnicamente incorrecta”. La piscina, añade, ya ha vuelto a estar en uso.
El estado de otras dependencias del complejo también preocupa a los usuarios. Se han detectado deficiencias en los vestuarios incluso después de finalizar las obras y de la reapertura de las instalaciones. Es el caso de los aseos masculinos, en los que tres de los cuatro inodoros disponibles no funcionaban. Otros espacios siguen teniendo restos de arena, cemento y materiales de construcción aunque ya han terminado los trabajos.
En uno de los vestuarios llegaron a colocar una bolsa de plástico en la pared para tapar provisionalmente una zona dañada. También hay quejas porque algunas duchas han permanecido durante meses sin puerta.
A estas deficiencias se suma la falta de renovación de dos elementos que el usuario asegura imprescindibles: el pavimento de la playa perimetral que rodea la piscina y el muro móvil que permite dividir el vaso olímpico de 50 metros en dos espacios de 25. El primero de estos elementos sirve para delimitar y rodear el área de baño, mientras que el segundo facilita adaptar la instalación a distintos usos deportivos. Preguntada por ambas actuaciones, la Comunidad de Madrid sostiene que no se consideró técnicamente necesaria su intervención y que, por tanto, no estaba contemplada en el proyecto aprobado ni formaba parte de las obras contratadas.
Una reforma de más de 12 millones todavía por terminar
Los problemas denunciados se producen en el marco de una de las mayores intervenciones recientes en este complejo deportivo. La Comunidad de Madrid presentó en enero de 2025 un proyecto de modernización integral del Centro de Natación Mundial 86, con una inversión global superior a los 12 millones de euros y financiación del programa europeo Next Generation.
La intervención, destinada a la rehabilitación y mejora de la eficiencia energética del edificio principal, fue adjudicada a Vivendio Sostenibilidad Energética SL por 7.148.951,50 euros, IVA incluido. La cifra partía de un presupuesto base de licitación de 9,71 millones de euros, también con IVA.
Sin embargo, durante la ejecución fue necesario modificar el proyecto inicial para incorporar actuaciones que no estaban contempladas o adaptar algunas de las soluciones previstas. La modificación, autorizada por la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte en junio de 2025, elevó el importe de adjudicación hasta los 7.600.326,84 euros, IVA incluido. Supuso un incremento de 451.375,33 euros, equivalente al 6,31% del contrato inicial.
Las obras comenzaron el 20 de enero de 2025 y tenían un plazo inicial de diez meses, reducido en 35 días hábiles por la oferta de la adjudicataria. Posteriormente, la Comunidad de Madrid amplió el plazo hasta el 12 de diciembre de 2025 por petición de la empresa.
Todavía queda por ejecutar una segunda fase diferenciada del contrato de rehabilitación del edificio principal. Así lo comunicó Isabel Díaz Ayuso este mes junio, durante una visita al centro con motivo del 40 aniversario de su inauguración. La presidenta regional anunció entonces una inversión de unos 5,5 millones de euros y defendió que las actuaciones permitirían mejorar la eficiencia energética del complejo y ahorrar más de 400.000 euros anuales. Los trabajos, según la información facilitada en ese momento por el Ejecutivo autonómico, se prolongarán hasta 2029.
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