BBVA mejora al 2,6% su previsión de PIB para 2026 pero alerta de la escalada de la inflación y de la incertidumbre política

Álvaro Celorio

7 de octubre de 2026 12:10 h

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BBVA Research ha subido hasta el 2,6% su proyección de crecimiento del producto interior bruto (PIB) de España para 2026, dos décimas más que en su anterior estimación de junio, ante la pujanza del consumo interno por las mejoras en el empleo y las rentas, aunque el encarecimiento del petróleo y del gas, junto con el endurecimiento de los tipos de interés, nubla el horizonte.

El centro de estudios de la entidad ha presentado este miércoles su informe Situación España, en el que actualiza el escenario macroeconómico que prevé para este ejercicio y el siguiente. En el caso de 2027, mantiene en el 2,1% su estimación del crecimiento del PIB.

Pero la subida de los precios, alimentada por el enquistamiento de la guerra en Oriente Medio, podría recortar ese crecimiento. BBVA Research estima que la inflación será del 3,6% este año, de media, mientras que será del 3,2% el que viene. Si bien el dato de 2026 mejora en relación con el informe de junio (son dos décimas menos), empeora la cifra de 2027 en cuatro décimas, lo que anticipa una inflación más pegajosa de lo anticipado.

Según los cálculos de los economistas de la entidad, el incremento en el coste del petróleo y del gas podría restar entre 0,4 y 0,5 puntos porcentuales al aumento del PIB y sumar entre 0,8 y 0,9 puntos a la inflación hasta finales de 2027.

“Ante una perturbación transitoria, los hogares pueden amortiguar inicialmente la pérdida de poder adquisitivo reduciendo su tasa de ahorro o recurriendo al crédito, mientras que la política fiscal puede limitar temporalmente su impacto sobre las rentas y los costes. Sin embargo, la capacidad de estos mecanismos para sostener el gasto disminuye a medida que el shock se prolonga, lo que aumenta la probabilidad de que el ajuste termine trasladándose al consumo y la inversión”, destacan. 

Una inversión en vivienda más débil de lo esperado

Sobre la política monetaria, la entidad apunta a una subida de tipos adicional por parte del Banco Central Europeo en diciembre, que coloque la referencia en el 2,75% y se mantenga así durante el que viene. Esto, calculan, podría restar 0,3 puntos porcentuales al crecimiento promedio de 2026 y 2027. Esto podría golpear directamente a la inversión, una de las variables clave para sostener el crecimiento ya no solo a corto plazo, sino en el medio y largo. La expectativa, eso sí, es que la inversión en vivienda siga creciendo.

“Dentro de las revisiones que ha hecho el INE de la serie desde 2023 hemos visto una evolución más débil de la que teníamos hasta el momento”, ha explicado el economista jefe para España y Portugal, Miguel Cardoso, durante la presentación del informe. “La evolución durante los últimos nueve meses ha sido bastante más débil de lo que en principio teníamos y es más consistente con tener en el rango de 130.000-140.000 viviendas terminadas en 2026 y 2027, que entre las 140.000-160.000 que pensábamos que íbamos a estar, sobre todo de cara al año que viene”, ha incidido.

La expectativa es que los precios de la vivienda se desaceleren. Este año crecerán un 11,5% (11,2% en 2025), pero se recortará esta tasa hasta el 5,5% el que viene. Entre otras cosas, porque los precios ya elevados limitan mucho el acceso a la vivienda ante una limitada oferta que no es capaz de dar respuesta a la demanda.

Como nota positiva, el gasto de los turistas se ha acelerado favorecido no solo por el contexto geopolítico, con numerosos viajeros optando por España en lugar de los destinos en Oriente Medio, sino también por la desestacionalización y diversificación de los destinos, ya no concentrados únicamente en la costa y en verano. Además, el BBVA estima que las familias y las empresas están mejor preparadas ante un endurecimiento de la política monetaria. Por otro lado, tanto el desarrollo de la IA como el incremento del gasto en defensa podría dar un empujón adicional a la economía.

Además, BBVA calcula que el mercado laboral seguirá tirando de la economía, y no solamente por el efecto de la regularización extraordinaria. Se espera que el empleo crezca un 2,4% este año (en torno a 528.600 puestos más, medidos en términos de la Encuesta de Población Activa) y el 2,0% el siguiente (464.300 trabajos) como consecuencia del incremento en la población activa, beneficiado por el aumento de la tasa de participación. El paro se situará por debajo del 10% ya este año (9,9%) y el que viene (9,5%).

En cuanto a los riesgos a la baja, la entidad recuerda que “persisten desafíos que podrían intensificar la desaceleración durante los próximos meses”. Entre ellos, la congestión de la red eléctrica, el relevo generacional, la falta de vivienda a precio asequible y las dudas de cómo se abordará la consolidación fiscal de las cuentas públicas. Si bien el informe no hace referencias al adelanto electoral, BBVA señala: “La incertidumbre sobre política económica puede volver a aumentar”.