Los coches chinos aceleran la conquista del mercado europeo y adelantan a marcas arraigadas como Ford o Nissan
La transformación del mercado automovilístico europeo comporta, además de una creciente electrificación, un claro y acelerado trasvase de ventas hacia las nuevas marcas chinas que están desembarcando. Los grandes grupos automovilísticos chinos sumaron más de 300.000 coches matriculados en Europa entre enero y abril de este año, alcanzando una cuota conjunta de casi el 10% del mercado y superando ya a fabricantes históricamente arraigados como Ford o Nissan. El auge coincide con el crecimiento sostenido de la demanda de vehículos electrificados, el terreno donde China ha encontrado su gran oportunidad de entrada.
Los datos publicados por la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA) reflejan el cambio de ciclo, que se está acelerando y desbordando algunas previsiones recientes que apuntaban a que los coches chinos llegarían a un 20% a final de la década. A este ritmo, esa cuota se alcanzará antes de lo esperado.
En abril, las matriculaciones en la Unión Europea, Reino Unido y la Asociación Europea de Libre Comercio crecieron un 7%, hasta 1,15 millones de vehículos. En el acumulado del año, el mercado avanza un 4,8%. Pero el verdadero motor del crecimiento ya no son los modelos de combustión. Los vehículos electrificados —eléctricos puros, híbridos enchufables e híbridos convencionales— aumentaron cerca de un 21% y representan ya más de dos tercios de las nuevas matriculaciones. Mientras tanto, los coches de gasolina y diésel continúan perdiendo terreno, con caídas del 15% y el 17%, respectivamente.
Tesla remonta tras fuertes caídas
Ese desplazamiento tecnológico está redibujando el mapa competitivo europeo. Tesla, que parecía atravesar una etapa de desgaste comercial, enlazó en abril su tercer mes consecutivo de recuperación, con un crecimiento del 46,5% en las matriculaciones. Sin embargo, el verdadero golpe sobre la mesa volvió a darlo BYD. El gigante chino duplicó sus ventas en Europa, con un aumento del 153% y más de 27.000 vehículos matriculados en un solo mes y casi 72.000 hasta abril.
El grupo chino con más ventas sigue siendo Geely con 96.551 matriculaciones acumuladas, aunque se estanca y pierde cuota de mercado hasta el 2,5%. En segundo lugar, se sitúa SAIC, que comercializa la marca MG, con más de 77.000 vehículos vendidos, un 10,4% más.
Tras el cuarto lugar de BYD se situó en quinta posición Chery, que disparó sus registros más de un 300% con las marcas Omoda, Jaecoo y la nueva Lepas y más de 48.000 turismos. En todos los casos, las marcas procedentes de China continúan ampliando presencia aprovechando una combinación de precios competitivos, tecnología eléctrica madura y rapidez comercial.
Frente a ellas, los fabricantes europeos mantienen ritmos mucho más moderados: Volkswagen creció un 3,5%; Stellantis, un 6,7%; BMW, un 2,4%; y Mercedes-Benz, un 7%. Renault, en cambio, retrocedió un 3,6%. Algunas marcas arraigadas en Europa como Ford y Nissan han retrocedido en el ránking al perder ventas con fuerza con descensos del 18% y del 6,5%, respectivamente.
España se ha convertido en uno de los laboratorios más visibles de esta ofensiva. El desembarco chino ya no es una promesa de futuro, sino una realidad consolidada. En 2025, las marcas de origen chino matricularon más de 104.000 vehículos en el mercado español, un 114% más que el año anterior, hasta alcanzar una cuota del 9,1%. En apenas dos ejercicios han pasado de representar un actor marginal a igualar el peso de las marcas coreanas y amenazar ahora a los fabricantes japoneses con una previsión de llegar al 20% en 2026.
Nuevas marcas chinas en camino
La electrificación explica buena parte de ese ascenso. Cerca de la mitad de las ventas de marcas chinas en España corresponden a eléctricos puros o híbridos enchufables, segmentos donde los fabricantes europeos todavía afrontan dificultades para ofrecer precios competitivos sin deteriorar márgenes.
Además, la ofensiva apenas acaba de comenzar. Una decena de nuevas marcas chinas prepara su entrada en España durante 2026. Entre ellas destaca Geely, uno de los grandes conglomerados industriales chinos y propietario de firmas como Volvo, Lotus, Smart o Polestar, que ha utilizado precisamente esas adquisiciones como plataforma para acelerar su implantación europea.
Pero el avance chino ya no responde solo a una estrategia comercial. También es una cuestión industrial. “Las marcas chinas vienen a Europa porque el mercado chino ya no puede absorber todo lo que producen”, indicó recientemente Francesco Colonese, responsable en España de Omoda y Jaecoo, las enseñas de Chery.
El caso de Chery simboliza ese cambio de escala. La compañía ha decidido fabricar vehículos en la antigua planta de Nissan en Barcelona junto a Ebro, un movimiento que envía una señal clara de arraigo industrial y de voluntad de permanencia. El objetivo ya no es únicamente vender coches importados, sino integrarse en la cadena de producción europea.