Huelgas de hambre, despidos y tribunales: un año de conflicto de los estibadores del puerto de Gijón

Despidos eventuales, expedientes de regulación, recortes salariales, cambio de condiciones de trabajo… “Están destruyendo una empresa pública mientras el Gobierno mira hacia otro lado”. Así lo explica Fernando González, trabajador de la empresa EBHI y uno de los cuatro estibadores que hace casi un año se encerraron en las instalaciones de la compañía para llevar a cabo una huelga de hambre que se extendería 37 días. El objetivo, como hoy: defender los derechos de los trabajadores. Desde entonces la situación no ha mejorado.

Después del fracaso de las negociaciones tras la implantación de una nueva jornada laboral, el comité de empresa de la terminal de minerales de El Musel, EBHI (European Bulk Handling Installation), había convocado una huelga indefinida que empezaría este jueves, derivada del drástico descenso de los tráficos. Sin embargo, “la empresa ha dejado claro que no va a negociar”, explica Diana De Martino, presidenta del comité. La reunión con la patronal tuvo lugar en el seno del Servicio Asturiano de Solución Extrajudicial de Conflictos (Sasec). EBHI expresó su negativa a negociar y, en consecuencia, el comité de empresa decidió paralizar la huelga el mismo día de su convocatoria. “No vamos a arrastrar a la plantilla a una huelga si la empresa ha dicho que no piensa negociar”, añade De Martino.

“Llevamos un año con esto”, expresa Fernando González, ex presidente del comité de empresa, en referencia a la frustración de una plantilla que vive inmersa en un conflicto que se extiende desde comienzos de 2020 con diversos cambios y perjuicios para los trabajadores.

Y aun parece lejos de terminar. El último capítulo, el cambio de la jornada laboral, por el que irán a juicio el próximo mes. Una vez más, por la falta de acuerdo entre el comité de empresa y la dirección de EBHI.

“Un año pésimo”

“El conflicto arranca en febrero cuando la empresa empieza a insinuar que no va a solicitar la tasa de reposición del sector público”, detalla González, militante de la Corriente Sindical de Izquierdas de Asturias (CSI).

EBHI es la sociedad que gestiona, desde 1991, la terminal de descarga de graneles (hierro y carbón) del puerto de Gijón y, desde hace varios años, la que renovaba este acuerdo. Por el cual, un trabajador con contrato fijo se jubila y otro con contrato temporal se pasa a fijo. En este caso, serían 7 empleados que se irían al paro.

La llegada de la COVID cambiaría las normas del juego. Cae la actividad, la empresa decide presentar un ERTE y confirmar lo que todos se temían: no se renovará la tasa de reposición.

“Esto va en contra de lo que defendía el Gobierno de España: las empresas no se podrían amparar en la pandemia para destruir empleo”, añade el estibador. “Somos una compañía pública y somos los primeros en hacerlo”. En el accionariado de EBHI, la Autoridad Portuaria de Gijón cuenta con el 68% del capital de la sociedad.

En mayo se empieza a aplicar este ERTE “con unas condiciones nefastas para la plantilla” y sin acuerdo por parte del comité de la empresa. Se extendería hasta el 31 de diciembre de 2021, y ahora lo hace hasta el 31 de diciembre de 2022.

Huelga de hambre

“Pasamos de un encierro en casa a un encierro en las oficinas de la terminal”, cuenta González. Nada más levantarse el confinamiento, y al tener claro que la EBHI no iba a solicitar la tasa de reposición, el 13 de mayo, Fernando González, Adrián Rey, Eduardo López y Adrián Serrano inician una huelga de hambre que se extendería durante 37 días, hasta el 18 de junio. Eran dos trabajadores fijos y dos eventuales en este acto en solidaridad por los trabajadores afectados, que estuvo acompañado de diversas manifestaciones, actos de sabotaje y revueltas como muestra de una herencia de lucha sindical que parece negarse a desaparecer en los muelles de El Musel.

“¿Por qué 37 días?” se pregunta González, “porque al día 36 terminaba el plazo de solicitud de la tasa”, continúa. “Ni la empresa, ni el gobierno de Asturias habían tomado cartas en el asunto”. La huelga ya no tenía sentido.

“Amenaza” de la empresa

Tras el anuncio del ERTE, el comité decide presentar una demanda contra la EBHI y está, en respuesta, anuncia en julio que, o la retira o “seguramente iría a un ERE de extinción de contratos”, como detalla González. Ante esta “amenaza”, la asamblea lo acepta y el comité retira la querella.

“Nos mintieron”, expresa con enfado el sindicalista de CSI, sobre la actitud de la compañía.

En noviembre, la EBHI notifica al comité que va a iniciar el periodo de consultas para la aplicación de un ERE de extinción de contratos por causas económicas, organizativas y de producción. A pesar de la retirada de la demanda, lo habían hecho.

“En principio eran 36 despidos, se consiguió que se redujese a 15”, comenta la actual presidenta del comité. “Se firmó por consenso, fue lo único que pudimos estar parcialmente de acuerdo”. Además, se negociaron indemnizaciones por valor de un millón de euros “para pagar a trabajadores que al día siguiente pasaban a edad de jubilación”, como considera González.

A finales de diciembre se firma el ERE, en enero se aplica y en febrero la EBHI vuelve a anunciar novedades: “un cambio sustancial en las condiciones laborales”, según explica González.

Hablamos de un nuevo convenio impuesto unilateralmente en el sistema de trabajo, por el que los cinco turnos que cubrían las 24 horas de descarga de barcos diaria pasan a tres; se rebaja el salario entre 200 y 300 euros; se añade un retén para cubrir el horario nocturno y se aplica una “polivalencia descendente”, por la cual un trabajador puede desempeñar (casi) cualquier función que esté por debajo de su puesto. La asamblea no lo aprueba, irán a juicio.

De momento, ¿el resultado? “Una bajada de la productividad brutal”, como consideran varias fuentes de la EBHI consultadas por elDiario.es. “Si tienes una plantilla a la que le estás dando hostias una tras otra, lo que pasa es que la productividad se desploma”. En palabras de Fernando González. Desde que se implantó esta modificación, ha habido problemas en el rendimiento de las descargas que han llevado a Arcelor a desviar barcos a otros muelles.

La vía judicial, el último camino

Ante esta situación, el comité enviaba un pre aviso de huelga que empezaría este pasado jueves, pero que también se cancelaría en el mismo día. “A la vista de que en el Sasec la empresa dejó claro que no iba a negociar sobre los motivos sobre los que se planteó la huelga y lo negó todo, no nos pareció oportuno seguir adelante con una huelga que iba a penalizar económicamente a la plantilla ni queremos que se nos relacione con los posibles problemas que en días sucesivos pueda haber en los barcos, porque siguen diciendo que la falta de eficacia en el sistema se debe a la plantilla”, justificaron en unas declaraciones recogidas por El Comercio.

Las cuestiones que motivaron la convocatoria de la huelga están aún por resolver y el camino judicial parece ahora el único posible. “Seguiremos las vías que nos ha sugerido la propia empresa, la denuncia a través de Inspección de Trabajo o la demanda por vía judicial por incumplimiento de acuerdos y protocolos de seguridad”, añaden los representantes de los trabajadores.

Por otro lado, el comité de empresa también denunció ante el Juzgado la Modificación Sustancial Colectiva que la EBHI había ejecutado “sin acuerdo” y que ha supuesto en la práctica el cambio en el sistema de trabajo para 97 trabajadores del total de 117.

“Ansiedad, depresión, nervios, bajas… la situación dentro de la plantilla es de tensión total”, comenta González. “Esto está a punto de explotar”. Dentro de este ambiente de “conflictividad y de problemas sin resolver”, como lo considera la presidenta De Martino. EBHI cumple 30 años desde su primera descarga en El Musel. Su futuro ahora, parece una incógnita.