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Llega la Selectividad de 2026 con exámenes más prácticos y detectores contra la IA
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Claves y detalles de la Selectividad 2026: exámenes más prácticos y detectores de frecuencia para combatir el uso de IA

Un grupo de estudiantes apura minutos antes de entrar al primer examen de selectividad, en Madrid.

Irene Martínez Martínez

31 de mayo de 2026 22:05 h

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Como cada año a principios de junio, miles de estudiantes realizarán los exámenes de Selectividad para poder acceder a la universidad al curso siguiente. La PAU 2026 sigue camino hacia una homogeneización de los exámenes a nivel nacional, con exámenes más prácticos y menos optatividad interna. Además, es el primer año que varias comunidades han impuesto medidas para evitar que los alumnos copien con aparatos electrónicos, como nanopinganillos impulsados con inteligencia artificial (IA).

Fechas

La convocatoria ordinaria tiene tres días clave: el 2, 3 y 4 de junio, en los que alumnos de la mayoría de comunidades autónomas realizarán los exámenes siguiendo la tendencia que comenzó el año pasado de unificar fechas lo más posible. Asturias, Aragón, Andalucía, Cantabria, Castilla y León, Ceuta y Melilla, la Comunitat Valenciana, Euskadi, Extremadura, Galicia, Illes Balears, Islas Canarias, La Rioja, Murcia y Navarra han fijado estos tres días para su Selectividad. 

La Comunidad de Madrid también, pero con un día extra, el 1 de junio, siendo los primeros estudiantes que se examinarán en toda España. La región espera una participación de más de 42.000 estudiantes, que empezarán el próximo lunes con las pruebas de Lengua Castellana y Literatura II e Historia de la Filosofía.

Las únicas comunidades que realizarán la prueba la semana que viene son Castilla-La Mancha, los días 8, 9 y 10 de junio, y Catalunya, el 11, 12 y 13 de junio.

Así, todos los exámenes del país se realizarán en las primeras semanas de junio. En el caso de los alumnos que no los superen o quieran mejorar la nota, tendrán que esperar un poco más, dependiendo de cada territorio. Es aquí, en la convocatoria extraordinaria, donde hay un poco más de disparidad en las fechas. 

De nuevo, unos días que se repiten: será el 30 de junio, 1 y 2 de julio en Aragón, Andalucía, Cantabria, Castilla y León, Ceuta, la Comunidad de Madrid, la Comunitat Valenciana, Euskadi, Extremadura, Galicia, Islas Baleares, Islas Canarias, La Rioja, Melilla y Murcia. 

En Castilla-La Mancha será los días 29, 30 de junio y 1 de julio; y los primeros estudiantes en tomar esta segunda convocatoria serán los navarros, el 24, 25 y 26 de junio. Los más tardíos serán los de Catalunya, que pasarán el verano estudiando para los exámenes extraordinarios, que tendrán lugar a principios de septiembre, los días 2, 3 y 4. 

¿Cómo son los exámenes?

El año pasado, además de recuperar el nombre de PAU tras algunos cursos llamándose Evau o Ebau, la prueba también experimentó un gran cambio en su contenido y modalidad. Se implementó el examen por competencias, y desapareció la posibilidad de elegir temas, por lo que ya no era posible dejarse medio temario sin estudiar, como llevaba pasando desde la pandemia. Este nuevo modelo tuvo como objetivo que los estudiantes razonaran las preguntas y respuestas del examen, en vez de memorizar contenidos de una manera puramente mecánica. 

Si la PAU 2025 marcó el inicio de una nueva etapa más competencial y práctica, la de este año sigue avanzando hacia una evolución a exámenes más aplicados y homogéneos entre comunidades . Según la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE), los nuevos modelos de examen buscan impulsar una estructura más unificada entre comunidades, aunque no habrá un modelo único nacional como exige el PP porque es inviable con el reparto competencial entre autonomías y el Gobierno. 

Así, este año se mantiene la estructura general del año pasado, pero con más ejercicios competenciales y menos optatividad interna. Se enfocarán principalmente en el razonamiento aplicado y casos más prácticos, y la corrección se ha homogeneizado a nivel nacional: la presentación, coherencia y corrección lingüística tendrán un peso mínimo del 10% de la nota.

Cada examen durará 90 minutos, con un descanso entre pruebas de media hora. Está permitido el uso de herramientas como calculadora o diccionarios según la materia.

Combatiendo la IA

Este año, la Selectividad se ha blindado contra nuevas tecnologías y el uso de la inteligencia artificial (IA) en los exámenes, para evitar su uso para copiar durante los exámenes. Y es que la IA ha revolucionado ya la educación: el 58% de los alumnos españoles la usa para realizar trabajos académicos, según un estudio. 

Desde nanopinganillos impulsados por la IA hasta gafas inteligentes con cámara y micrófonos incorporados, cada vez son más los artilugios que tientan a algunos alumnos a copiar durante las pruebas de Selectividad. Por ello, al menos diez comunidades usarán en la PAU 2026 detectores de frecuencia, diseñados para interceptar a los alumnos que usen este tipo de aparatos para copiar.

Entre ellas, Asturias. El vicerrector de Estudiantes y Empleabilidad de la Universidad de Oviedo, Alfonso López Muñiz, ha señalado que estas nuevas medidas no se basan en la desconfianza hacia los alumnos, sino “de preservar unas condiciones justas para todos los estudiantes, especialmente para quienes afrontan las pruebas cumpliendo las normas”.

Por otro lado, en Catalunya serán más de 45.000 jóvenes los que realizarán las pruebas de acceso a la universidad. También impondrá por primera vez una prueba piloto para detectar posibles dispositivos electrónicos y evitar que copien. Según ACN, la consellera de Investigación y Universidades, Núria Montserrat, ha afirmado que Cataluña, como otras comunidades, busca “la equidad” entre todos los alumnos a la hora de realizar los exámenes, por lo que perseguirá posibles trampas con sistemas electrónicos.

En resumen: prohibido el uso de relojes, gafas y bolígrafos inteligentes, además de cualquier otro artilugio como los nanopinganillos y otros dispositivos impulsados por IA.

Corrección y faltas de ortografía

En Madrid, la principal novedad es que las faltas de ortografía pasarán de penalizar 0,25 puntos a 0,1 en todas las materias menos Lengua y Literatura, donde se mantiene la primera cifra. Así lo informó la CRUE a finales del año pasado, con el objetivo de hacer “una valoración más precisa del desempeño del alumnado”.

El modelo madrileño alcanzará en esta Selectividad el 70% de los criterios propuestos por los rectores, según explicó la Universidad Autónoma de Madrid en una nota, en su intento de avanzar hacia una prueba más homogénea a nivel nacional. Es cierto que comienza a haber ciertos criterios comunes, pero aún sigue siendo imposible que el examen sea 100% similar en toda España, ya que cada territorio imparte e incluye diferentes contenidos en las asignaturas.

Respecto a criterios de corrección comunes, este 2026 la coherencia, presentación, claridad y corrección lingüística tendrán al menos un peso del 10% de la nota, algo común a nivel estatal. En Lengua Castellana y las cooficiales, las faltas de ortografía restarán hasta 2 puntos. Y en asignaturas más técnicas, como matemáticas, la penalización será hasta máximo 1 punto o incluso no aplicarse, según la comunidad.

Falta de plazas en las universidades públicas

Tras examinarse y recibir las notas de la PAU, los estudiantes tendrán que decidir qué carrera universitaria cursar. Sin embargo, la escasez de plazas en las universidades públicas hace que incluso estudiantes con notas excelentes no puedan acceder a determinados grados, teniendo que replantearse pagar una privada, o incluso irse al extranjero.

A pesar del aumento de alumnado universitario en los últimos años, las plazas siguen estancadas, lo que se traduce en que ni aun rozando la nota máxima, pueden entrar en la carrera que quieren. Por ejemplo, cada plaza que se ofrece en las universidades públicas españolas en los grados de Medicina tiene 11 aspirantes. Una auténtica batalla campal que acaba dejando a muchos estudiantes fuera de la ecuación. 

Estas notas de corte tan elevadas se explican por la inflación de las notas del Bachillerato y la creciente competitividad entre el alumnado. Las carreras que piden más de un 13 para acceder ascendieron el año pasado hasta 73, frente a las 13 de hace una década, en el curso 2015-2016.

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