Rafael Bachiller, astrónomo: “España puede convertir este eclipse en un éxito científico, educativo, turístico y social”
España se prepara ya para un evento astronómico sin precedentes: el primer eclipse total desde hace más de cien años. Y la Península Ibérica será el lugar del planeta con mejores condiciones para verlo en toda su magnitud. Además, le sucederán otros dos eclipses más en los años consecutivos, algo que ha despertado un gran interés en la comunidad científica y en la sociedad.
Rafael Bachiller es astrónomo y director del Observatorio Astronómico Nacional y del Real Observatorio de Madrid (IGN). Además, es el presidente de la Comisión Científica del Trío de Eclipses, que tiene como objetivo impulsar y divulgar las actividades que se llevarán a cabo en España con motivo de esta excepcional tríada de eclipses que será visible desde nuestro país en 2026, 2027 y 2028.
Bachiller es especialista en formación estelar y en nebulosas planetarias, y ha cooperado en el desarrollo de los mayores observatorios astronómicos instalados en nuestro planeta. Entre sus logros científicos se encuentran el descubrimiento de algunas de las protoestrellas más jóvenes de las conocidas y la localización y caracterización de gas molecular en nebulosas planetarias.
También es un reconocido divulgador científico y ha sido premiado en varias ocasiones por su labor de acercar la ciencia y astronomía a todo el mundo. Este 2026, ha recibido el Premio Nacional de la Sociedad Geográfica y el Premio COSCE de la Confederación de Sociedades Científicas, que reconocen sus logros como investigador y divulgador científico.
elDiario.es ha podido hablar con él para profundizar en el interés generado por el eclipse solar de este verano, y algunos consejos para cómo verlo correctamente.
Entre 2026 y 2028, España va a vivir tres eclipses solares diferentes. ¿Por qué es tan extraordinario que coincidan tres en tan poco tiempo en una misma región?
Es una coincidencia astronómica realmente excepcional. Los eclipses solares son fenómenos relativamente frecuentes a escala planetaria —de hecho, suele haber un eclipse solar total cada 18 meses visible en algún punto del planeta— pero la franja desde la que pueden observarse como totales o anulares es sumamente restringida. Que tres eclipses consecutivos (dos totales y uno anular) atraviesen España en apenas tres años es algo extraordinariamente poco común.
Para encontrar una secuencia comparable en nuestro país hay que remontarse a más de un siglo atrás. Por eso hablamos del Trío de Eclipses “españoles”: una oportunidad única para varias generaciones de españoles. Es como si la mecánica celeste hubiera decidido concentrar en unos pocos años fenómenos que normalmente se reparten a lo largo de décadas y elegir a España para la ocasión.
El primero se verá el próximo 12 de agosto y España será el lugar del planeta con mejores condiciones para verlo en toda su magnitud. ¿Cree que esto invitará a un “turismo de eclipses” internacional?
Sin ninguna duda. Los eclipses totales de Sol atraen a observadores de todo el mundo, y muchos cazadores de eclipses o simples aficionados planifican sus viajes con años de antelación para situarse en la franja de totalidad. En 2026, España reunirá varios factores muy atractivos: facilidad de acceso, excelentes infraestructuras turísticas, una amplia extensión de territorio dentro de la banda de totalidad y una época del año favorable para el turismo.
Por eso es previsible que recibamos visitantes de numerosos países, especialmente de Europa, donde un eclipse total visible en condiciones tan favorables no ha sucedido desde hace 27 años. Será una magnífica oportunidad para combinar ciencia, cultura y turismo.
Es como si la mecánica celeste hubiera decidido concentrar en unos pocos años fenómenos que normalmente se reparten a lo largo de décadas y elegir a España para la ocasión
¿Está la sociedad española preparada y concienciada con todo lo que va a implicar este gran acontecimiento astronómico?
La concienciación está creciendo muy rápidamente, pero creo que todavía queda trabajo por hacer. Al ser los eclipses solares totales fenómenos tan poco frecuentes, muchas personas desconocían tanto su extraordinario atractivo como los retos que plantean en términos de movilidad, seguridad y observación.
Pero desde las Administraciones y desde las instituciones científicas y numerosas entidades ya estamos trabajando de forma coordinada para informar al público y que, así, se pueda planificar bien el evento. Si aprovechamos estos meses para comunicar bien qué va a ocurrir, España puede convertir este eclipse en un éxito científico, educativo, turístico y social. Será un evento que, los que lo presenciemos en buenas condiciones, nunca olvidaremos.
¿Qué características debe tener el lugar perfecto para ver el eclipse?
El lugar perfecto debe reunir tres condiciones. La primera es estar dentro de la franja de totalidad, porque fuera de ella no se experimentará el eclipse total, sino meramente parcial. La segunda es disponer de un horizonte oeste completamente despejado, ya que el fenómeno ocurrirá al atardecer y el Sol estará muy bajo sobre el horizonte.
Una montaña, una colina o incluso un relieve lejano pueden ocultarlo en el momento decisivo. La tercera condición es la meteorología: de poco sirve un emplazamiento excelente si las nubes impiden la observación. Por eso conviene combinar una buena localización con cierta flexibilidad para adaptarse a las previsiones meteorológicas de los días previos.
¿Cuál es el 'kit básico' de objetos e información que tiene que llevar encima cualquier persona que quiera disfrutarlo y verlo bien?
Es mucho más sencillo de lo que uno podría pensar. Lo imprescindible son unas gafas de eclipse homologadas y en perfecto estado, ya que permitirán observar con seguridad todas las fases parciales. Además, teniendo en cuenta que estaremos en pleno agosto, es muy recomendable llevar agua, protección solar (tanto crema como un sombrero o gorra), algo de abrigo ligero para el final de la tarde y una silla plegable también puede ser útil para la espera. Conviene además consultar previamente la información oficial sobre horarios y condiciones de observación.
También conviene llegar con tiempo al lugar elegido y evitar desplazamientos de última hora. Y un último consejo: no obsesionarse con fotografiarlo. A menudo el mejor recuerdo de un eclipse total es haberlo contemplado directamente y con tranquilidad.
¿Cuál es exactamente la misión principal de la Comisión Científica y de Asesoramiento del Trío de Eclipses, y cuáles son sus objetivos y prioridades ahora mismo?
La misión de la Comisión Científica y de Asesoramiento es aportar el conocimiento científico necesario para que estos eclipses se desarrollen con las máximas garantías y para que la sociedad pueda aprovechar plenamente una oportunidad excepcional. Junto a la Fundación Española de la Ciencia y la Tecnología (FECYT) actuamos como órgano de referencia para las administraciones, las instituciones y los medios de comunicación en todo lo relacionado con la divulgación y la información científicas.
En estos momentos, nuestras prioridades son informar de los aspectos astronómicos con rigor, promover una observación segura y apoyar la coordinación entre organismos. El objetivo final es ayudar a que este Trío de Eclipses deje un legado duradero en educación y cultura científica. Pero, aprovechando la ocasión, también tratamos de promover la protección del cielo nocturno y el astroturismo.
Parece que la ciencia ya lo sabe prácticamente todo sobre el sistema solar, pero, ¿qué siguen buscando o aprendiendo los científicos de fenómenos como los eclipses?
Aunque conocemos muy bien el Sistema Solar, todavía quedan preguntas importantes por resolver, especialmente sobre el Sol, una enorme esfera de gas en ebullición que, mirada en detalle, entraña una gran complejidad. Los eclipses totales permiten estudiar con gran detalle la corona solar, la atmósfera más externa del Sol, donde tienen lugar fenómenos que aún no comprendemos completamente, como su elevadísima temperatura o el origen del viento solar.
Además, los eclipses ofrecen oportunidades únicas para calibrar instrumentos, realizar observaciones coordinadas desde distintos lugares y poner a prueba nuevas técnicas. Su valor científico es hoy diferente al de hace un siglo, pero siguen siendo auténticos laboratorios naturales que proporcionan información difícil de obtener por otros medios.
Los eclipses ofrecen oportunidades únicas para calibrar instrumentos, realizar observaciones coordinadas desde distintos lugares y poner a prueba nuevas técnicas
En la era de la inmediatez y la desinformación, vuelven a triunfar teorías conspirativas y mitos absurdos sobre estos fenómenos. ¿Cómo compite la divulgación científica contra el algoritmo de las redes sociales?
No es una tarea sencilla, porque la desinformación suele apelar a las emociones o a los miedos, mientras que la ciencia requiere contexto y tiempo y paciencia para dar y obtener explicaciones. Tras muchos años dedicado a tender puentes entre la ciencia y la sociedad, yo tengo fe en que la mejor herramienta sigue siendo una divulgación rigurosa, accesible y cercana, capaz de despertar la misma curiosidad que explotan los contenidos sensacionalistas. Y, en este contexto, los eclipses ofrecen una ventaja extraordinaria: son fenómenos que cualquiera puede observar y comprender.
Cuando millones de personas contemplan un eclipse cuya fecha, hora y duración han sido predichas con precisión, y desde muchos años antes, por la ciencia, se pone de manifiesto el enorme poder predictivo y explicativo del conocimiento científico. Según mi experiencia, la mejor respuesta a un mito o a una superchería, suele ser una experiencia directa de la realidad.
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