Influencers climáticos que luchan contra los bulos en plena ola de incendios: “La gente busca una causa y un culpable”
La ola de incendios que lleva semanas arrasando España ya ha dado pie a que la desinformación y los bulos se extiendan casi a la misma velocidad que las llamas. A pesar de que este jueves el presidente del Gobierno anunciara el fin de la emergencia nacional en Ávila y Madrid, sigue preocupando el avance del fuego en zonas como Zamora o León. Mientras tanto, las redes sociales se están llenando de voces que aseguran saber la causa o el culpable de los incendios: desde afirmaciones poco fundamentadas sobre el origen de las llamas hasta imágenes sacadas de contexto.
El papel de los divulgadores e influencers climáticos es ahora clave, ofreciendo información verídica y desmontando bulos que muchos otros se esfuerzan en difundir. Y es que datos del Instituto Reuters y del Eurobarómetro de la juventud apuntan a que las redes sociales son ya la principal fuente de información para la mayoría de la población adulta, más aún entre los jóvenes. Sin embargo, estas carecen de mecanismos de verificación de contenido eficaces, por lo que no siempre se debe creer lo que el algoritmo muestra.
Carmen Huidobro y Belén Hinojar están detrás de Climabar, un perfil de divulgación sobre la crisis climática que acumula ya miles de seguidores en redes sociales. Caracterizadas por su tono cercano e irónico, ambas creadoras coinciden en que el primer paso para hacer frente a los bulos parte de identificar las narrativas más predominantes en redes, para ver cuáles son verídicas, cuáles no y qué es lo que más preocupa a las audiencias. “Vemos cómo podemos, por un lado, aportar un poco de visión y datos a esos bulos, y también dirigir la conversación hacia donde nos interesa, que es la lucha contra la crisis climática”, explican.
Otra de las caras visibles de la divulgación y el activismo climáticos en redes sociales es Diego Ferraz Castiñeiras (@ecodiuku), quién lucha contra la desinformación sobre temas como el clima, la energía o la sostenibilidad. El experto en ciencias ambientales asegura que para desmentir los bulos y ofrecer información verídica en redes hay que encontrar el balance entre la inmediatez y la veracidad. “Hay que tener mucha paciencia y calma, intentando ser lo más rápido posible para evitar que la desinformación se propague, pero al mismo tiempo manteniendo la rigurosidad que requiere verificar una información”, explica Castiñeiras.
Además de hablar de historia y naturaleza, Ernesto Montoya, conocido como Vieja Tierra en redes sociales, también ha tratado en los últimos días la crisis de información en plena ola de incendios. En su último vídeo, de poco más de seis minutos, explica la importancia del contexto social y económico para analizar el territorio de los incendios, apoyándose en estudios sobre la despoblación rural e investigaciones ecologistas. Según cuenta a elDiario.es, intenta siempre “informar desde el conocimiento, la evidencia y la investigación de todos los factores que atraviesan el problema”.
Divulgar y verificar en plena ola de incendios
A pesar de que las autoridades ya han advertido que la difusión de desinformación aumenta fácilmente la alarma social, los bulos sobre la actual ola de incendios en el país siguen circulando en redes sociales. Para las creadoras de Climabar, el bulo que más les está costando desmentir es la afirmación de que no se permite limpiar los montes a ganaderos, agricultores y propietarios, muy repetido en estas últimas semanas y con cada temporada de incendios. Huidobro explica que realmente hay muy poca gente que se pare a leer en detalle la normativa de su respectiva comunidad autónoma, lo que acentúa aún más esta falta de información.
En relación con los bulos sobre recalificación de terrenos para proyectos renovables, Castiñeiras expone todas las fuentes que consulta: “Por un lado, la Ley de Montes ya impide que se recalifique, pero por otro, siempre destaco lo mismo: para instalar un proyecto de placas solares o eólicas no hace falta recalificar el terreno”. Además, el divulgador revisa en el BOE el estado de los proyectos, cuando se aprobaron y sus trámites. También acude a la Declaración de Impacto Ambiental (DIA), donde aparece la ubicación de los proyectos para ver si coincide o no con la superficie quemada de los incendios. “Por el momento no coincide ninguna”, concluyó tras el proceso de verificación. “Insisto, y aunque coincida, en ningún caso validaría la teoría de que se quema para poner placas solares”.
También han notado que muchas otras personas no ven la correlación entre el cambio climático y los incendios, abocando al negacionismo climático. Porque a pesar de que las causas sean más específicas —como un coche incendiado o incluso una persona negligente—, el calentamiento global sí que favorece las condiciones para que estos eventos catastróficos sean más peligrosos. “En el caso del cambio climático la gente confunde lo que es causa de ignición con causa de propagación”, explica Castiñeiras. El divulgador resalta que cuando se habla de cambio climático relacionado con los incendios, es sobre la generación de condiciones propicias para que se propaguen más rápido y se vuelvan inapagables.
Montoya coincide con que el tema del cambio climático es el que más polémica genera en redes sociales. “Lo preocupante es que, cuando un mensaje se repite una y otra vez desde tribunas políticas o redes sociales, acaba generando la sensación de que existe un debate científico donde, en muchos casos, no lo hay”, asegura el creador de contenido. “Y eso dificulta enormemente la labor divulgativa, porque ya no se trata solo de explicar cómo funcionan los incendios o cuál es el papel del cambio climático, se tiene que desmontar una narrativa que apela mucho más a las emociones, las creencias y a la identidad política que a las pruebas. Y eso es muy difícil de afrontar”.
La barrera psicológica de desmentir información
Los creadores de contenido coinciden en que la barrera más difícil a la hora de explicar la complejidad de la crisis climática de los incendios es la emocional. “Mucha gente ante una tragedia, como ya pasó con la dana, busca un culpable porque necesitan una forma de descargar esa rabia, esa ira y ese odio que sienten dentro”, afirma Castiñeiras. “La barrera más grande es la psicológica. La gente busca ese sesgo de confirmación y esas informaciones que reafirman lo que piensan”, explica el divulgador.
Las creadoras de Climabar también apuntan a que “las personas están más inclinadas a escuchar a alguien con los que ellos empatizan y, por tanto, creerse lo que les diga”, aún por encima que cualquier otro medio, aunque sea oficial. “Ciertas personas en redes sociales, en grupos de WhatsApp o en el telediario, escuchan unos mensajes que no son verídicos. Tú lo puedes intentar desmentir, pero como no empatizan con tu perfil, no te van a creer y van a buscar cualquier manera de justificar el mensaje que han escuchado”, explican Huidobro e Hinojar.
Montoya coincide y asegura que una de las mayores barreras es que “hay personas que ya han asumido como cierta una narrativa según la cual todos los incendios responden a un plan para construir urbanizaciones o instalar energías renovables”. Cuando alguien ha interiorizado esa idea, es difícil convencerles de otra posibilidad: cualquier investigación que la contradiga deja de tener valor. “Da igual lo que concluyan los agentes medioambientales, los equipos de investigación o la Guardia Civil, todo pasa a formar parte, según esa visión, de una supuesta trama para ocultar la verdad”, explica el creador de contenido.
“Lo que vemos es que es muy difícil desmentir estos bulos de incendios porque la gente busca una causa y un culpable”, señalan las creadoras de Climabar. Pero, como ellas mismas explican, no hay solo un culpable, sino varias situaciones y características que se encadenan para llegar al resultado final de las llamas consumiendo miles de hectáreas.
¿Cómo comunicar la crisis climática de los incendios?
Por eso, la clave para hacer llegar un mensaje más efectivo es conseguir que las audiencias empaticen lo máximo posible con el contenido. Las divulgadoras explican cómo en ocasiones, utilizar el término “calentamiento global” puede generar rechazo o críticas, así que intentan concretar sus mensajes para que los usuarios se sientan más reflejados. En la cuenta de Climabar también se pueden ver vídeos, según explican sus creadoras, traduciendo conceptos complejos a narrativas e historias que puedan entender las personas “normales de a pie”.
Para llegar al mayor número de personas posibles, plantean preguntas con las que se pueden sentir identificados, como: ‘¿Te has dado cuenta de que en los últimos veranos no puedes dormir nunca tapado? Antes a lo mejor sí que podías’. “Nos hemos dado cuenta de que hay una serie de términos que provocan rechazo en la gente en cuanto los oyen. Tienes que intentar ligarlos con su experiencia”, explican.
Con la situación de los incendios, desde Climabar señalan cómo es imposible no caer en un “bucle” en redes sociales ante la avalancha de publicaciones constantes. “Tú también quieres informar, quieres contar algo diferente, algo nuevo, pero tampoco te quieres sumar a esta vorágine de desesperación. Lo nuestro es intentar bascular un poco entre esos mundos”, explican.
Respecto a su formato, en la mayoría de sus publicaciones, Castiñeiras parte de un vídeo que se ha hecho muy viral, para reaccionar a él y desmontarlo parte por parte. “Así me aseguro que ese vídeo que me han pasado y que es viral, algunos con millones de visualizaciones, ha sido desmontado al mismo tiempo que doy las fuentes”, explica. Sin embargo, el algoritmo de las redes sociales es siempre cambiante, tal y como señalan desde Climabar, y algo que funciona hoy y consigue miles de visualizaciones, tal vez mañana sea todo lo contrario.
Montoya se centra más en un contenido pausado, con vídeos largos y bien documentados, algo que el algoritmo no suele favorecer frente a la simplicidad y corta duración de la mayoría del contenido en redes. “Imagino que, igual que yo, hay mucha gente cansada del ruido, de la inmediatez y de las respuestas fáciles a problemas complejos. Creo que buscan un espacio tranquilo, donde las cosas se expliquen con calma, con contexto y apoyadas en la evidencia”, cuenta.
En el caso de los incendios, ha aprovechado el factor de actualidad para utilizar su conocimiento del tema. Su vinculación con el territorio, el haber trabajado en censos de flora y fauna, en centros de recuperación de animales salvajes, el tiempo que ha dedicado a investigar sobre ello y el trabajo de campo; le permiten explicar el problema desde una perspectiva amplia y con bastante contexto.
Informarse con cabeza y verificación
A pesar de la popularidad de las redes sociales para mantenerse informado, estas siguen sin ser del todo fiables por la inexistencia de la verificación de sus publicaciones. A principios de junio de este año, la coalición Climate Action Against Disinformation ya advirtió que las empresas de redes sociales debían tomar medidas para limitar la difusión de bulos, anticipándose a la temporada de incendios forestales que otro año más está afectando a varios países del sur de Europa.
Sus informes y análisis concluyeron que, efectivamente, ni Meta, ni X, ni otra red social ampliamente utilizada tenía mecanismos efectivos para combatir y verificar los bulos. “Las redes sociales no tienen interés en poner ningún tipo de cortafuegos a los bulos”, asegura Castiñeiras.
Huidobro e Hinojar advierten: “No escuches a la primera persona que tenga un móvil. Hay un punto intermedio entre el entretenimiento y desinformar a la gente con algo que es muy grave, como puede ser un incendio”. Ambas inciden en la necesidad de legislar respecto a la verificación de contenidos online, y en dar a conocer plataformas fiables para comprobar si una información es verdadera o falsa.
Montoya respalda que esta situación responde, en parte, “a una desconexión importante entre las administraciones y una parte de la sociedad, pero también a la enorme capacidad que tienen hoy las redes sociales para amplificar mensajes emocionales y simplistas”. Asegura que la desinformación no necesita ser cierta, le basta con ser llamativa, despertar indignación y compartirse miles de veces antes de que lleguen las explicaciones.
A través del altavoz que son sus perfiles en redes sociales, dan a conocer plataformas como Maldita, muy útiles para desmentir bulos. “Falta mucho trabajo contra la desinformación de todos los temas en nuestro país, de plataformas, de legislar… Porque ya no jugamos con las mismas reglas que hace 20 años. Tenemos que cambiar un montón de leyes, de comportamientos y de manera de entender cómo se desarrollan los pensamientos de las personas”, concluye Huidobro.
Organismos como EFFIS, el sistema de monitoreo de incendios forestales de la Unión Europea, que ofrece mapas y estadísticas basados en datos comprobados y reales. También puede ser muy útil consultar datos de AEMET o los dispositivos de extinción de cada comunidad autónoma, según los divulgadores.
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