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El Gobierno reprochará a los socios de la UE su actitud “egoísta”
Desinformación, alarma y falta de responsabilidad: el cóctel del papiloma humano
Opinión - 'Ceuta, los hechos y las mentiras', por Raimon Obiols

El Gobierno reprochará a los socios de la UE su actitud “egoísta” en la reunión por la crisis de Ceuta

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, el pasado sábado.

Daniel Ríos / José Enrique Monrosi

3 de agosto de 2026 22:29 h

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El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, va a verse las caras con sus homólogos europeos por primera vez tras el ácido cruce de declaraciones y comunicados a raíz de la crisis desatada la semana pasada por la entrada irregular de decenas de miles de personas en Ceuta. Este martes, los titulares de Interior de los 27 socios de la UE mantendrán una reunión por videoconferencia para analizar las repercusiones del episodio, que ha dejado 88 muertos, según datos del Gobierno ceutí. Y fuentes de Interior explican que Marlaska tiene intención de denunciar la actitud “egoísta e insolidaria” que, considera el Ejecutivo, han mantenido socios como Italia ante la crisis, además de exponer que las llegadas de migrantes irregulares a la frontera española se han reducido en los últimos dos años.

El encuentro se mantendrá a petición, por una parte, de España, y por otra, de los 22 Estados miembros que el sábado pasado firmaron una dura carta —a iniciativa de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni— denunciando las “políticas que puedan servir como factores de atracción, tales como la regularización de un número muy elevado de migrantes irregulares”. La alusión al proceso de regularización puesto en marcha por el Gobierno de Pedro Sánchez era muy clara aunque no citase expresamente el caso de España, puesto que los firmantes aseguraban que no se puede permitir “que los cruces masivos incontrolados, la instrumentalización de la migración u otras amenazas híbridas generen la percepción de que la entrada ilegal en la UE es posible” o de que “la entrada ilegal de un migrante pueda convertirse en una estancia legal”.

Esa carta fue tan solo el corolario del choque que comenzó el viernes, cuando Italia decretó la suspensión (luego matizada) por un mes del acuerdo Schengen con España, una medida que posteriormente respaldaron —aunque sin llegar a adoptarla— otros gobiernos, como el de Finlandia. La situación interna de esos dos países no es baladí a la hora de interpretar su reacción a la crisis de Ceuta y evidencia su importancia en el tablero ideológico europeo. Al ejecutivo italiano, coalición de ultraderecha y derecha clásica, le ha aparecido en los últimos meses un competidor aún más extremista que los Hermanos de Italia de Meloni; por su parte, en el gobierno finlandés la más beligerante con España fue la ministra del Interior, Mari Rantanen, de la formación ultra Partido de los Finlandeses, frente al primer ministro Petteri Orpo, del centroderechista Partido de Coalición Nacional, que intentó rebajar la tensión asegurando que “España no está sola” ante la crisis.

La decisión de Meloni de reinstaurar los controles fronterizos para los viajeros procedentes de España y el apoyo que recibió en sus críticas por parte de otros gobiernos de la UE provocó una airada reacción del Ejecutivo español. El mismo presidente Pedro Sánchez asumió en primera persona la respuesta a través de una carta que envió a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen; el presidente del Consejo Europeo, António Costa; y el presidente de turno del Consejo de la UE, el primer ministro irlandés Micheál Martin, para expresarles su “seria preocupación” por los “ataques” recibidos por parte de algunos socios europeos.

En su escrito, Sánchez criticaba haber recibido “muy poco apoyo” de otros socios de la UE y tachaba de “egoísta e ilícita” la actuación de varios de sus líderes, a quienes achacaba haber actuado movidos “por los prejuicios, las noticias falsas, la ignorancia o el interés político”. El presidente pedía la celebración de la reunión que tendrá lugar este martes con el fin de “establecer una respuesta común a situaciones de este tipo y reafirmar que la seguridad de nuestras fronteras exteriores es una responsabilidad compartida de todos los Estados miembros, y no solo de aquellos en la primera línea de la Unión”.

Sánchez no fue el único en reclamar una conferencia de los ministros del Interior europeos: en su propia carta a Von der Leyen, Costa y Martin, también fechada el mismo sábado, todos los socios de la UE a excepción de Francia, Portugal, Irlanda y Luxemburgo exigían una reunión “ante la gravedad de la situación” para discutir “el apoyo necesario a España para restablecer el control efectivo de la frontera exterior de la Unión y prevenir nuevos cruces incontrolados”.

Fuentes de Interior explican que, en la reunión con sus homólogos de este martes, Marlaska tiene pensado defender la “política migratoria preventiva y no cortoplacista” del Gobierno, “que ofrece resultados estables y sólidos, gracias a la cooperación con los países de origen y tránsito, como Mauritania, Senegal, Gambia y, también, Marruecos”. “No se puede dudar del compromiso de España con sus obligaciones europeas o cuestionar la diligencia española en materia migratoria”, espetan estas fuentes, que sostienen que el ministro expondrá que las cifras de llegadas irregulares a España se han reducido “en más de un 42% en 2025” y, “hasta el 16 de julio, reflejan un descenso cercano al 25% en el conjunto de España”.

Von der Leyen trata de mediar

Este lunes, en la víspera de la reunión de los ministros del Interior de los Veintisiete, Von der Leyen intentó calmar los ánimos. Lo hizo mediante su respuesta al documento que le envió Sánchez el sábado, en otra misiva en la que calificó de “eficiente y eficaz” la actuación que llevaron a cabo en Ceuta las autoridades España y Marruecos. La presidenta de la Comisión Europea evitó respaldar las críticas de la mayor parte de los Estados de la UE al Gobierno español y dio la razón a Sánchez al afirmar que “la protección de todas nuestras fronteras exteriores es una responsabilidad europea compartida” y que “solo juntos podemos preservar la integridad del espacio Schengen”, aunque también dejó caer que “queda claro que debemos hacer más para reforzar aún más nuestras fronteras en puntos críticos, tanto con vigilancia constante como con el uso de barreras físicas donde sea necesario”.

El intento de conciliación de Von der Leyen, no obstante, no ha disipado la tensión entre España y el resto de los Estados miembros de cara a la reunión de los ministros del Interior. Este lunes, el titular de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, se mostraba singularmente duro con Italia y presumía de la “rapidez” con la que ha respondido España a la crisis en comparación con los problemas que, dijo, tiene este Estado —“el país con mayor número de entradas irregulares en Europa”— año tras año en la isla de Lampedusa. Albares, incluso, aseguraba que las críticas que ha recibido el Ejecutivo parten de los miembros de la “internacional reaccionaria”, que censuraron la respuesta de España antes de que el Gobierno pudiera “comprender qué es lo que estaba ocurriendo” y la “amplitud” de la crisis.

En una línea similar se expresaba el sábado el ministro Marlaska, quien aseguró entonces que la crisis de Ceuta “se ha instrumentalizado” y “se ha utilizado con fines absolutamente políticos” y pedía “más solidaridad, más responsabilidad y menos egoísmo” a Meloni. En 2023, recordó Marlaska, España “compartió la carga” de la “situación absolutamente difícil” que se produjo en la isla de Lampedusa, donde también hubo una llegada de miles de personas que querían acceder a territorio europeo de manera irregular. “Algunos tienen la memoria muy corta”, espetó el ministro del Interior, que achacó a “ignorancia o mala fe” las críticas recibidas por algunos países europeos.

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