Cuatro lasañas frías para disfrutar de este clásico tradicional italiano a pesar del calor

La lasaña fría es un éxito como plato veraniego

Marina Manzanares

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Llega el calor y, con él, la idea de encender el horno durante horas pierde casi todo su atractivo, relegando a un segundo plano a grandes clásicos de la cocina italiana como la lasaña. Sin embargo, renunciar a esta joya gastronómica durante los meses estivales es un sacrificio innecesario. La clave para seguir disfrutando de sus reconfortantes capas sin sofocarse en la cocina reside en reinterpretarla en versión fría: sustituir las pesadas bechameles y los ragús calientes por cremas ligeras de queso, hortalizas de temporada, pescados marinados y salsas refrescantes.

Te traemos cuatro propuestas de lasañas frías, originales y llenas de sabor que demuestran que el plato más reconfortante del recetario italiano también puede convertirse en el rey indiscutible de tus menús de verano.

Lasaña fría de atún, pimiento morrón y salsa rosa

Esta primera propuesta es todo un homenaje a la cocina práctica de verano: rápida, familiar y reconfortante. Combina ingredientes tradicionales de la despensa estival (como el atún, el pimiento morrón y las aceitunas) ensamblados en capas con la suavidad de la salsa rosa. Es una opción perfecta para preparar con antelación, dejar enfriar en la nevera y disfrutar recién sacada al volver de la playa o la piscina. Apunta los siguientes ingredientes para cuatro comensales:

  • Una docena de placas de pasta para lasaña
  • 300 gramos de atún en aceite
  • Cuatro huevos cocidos
  • 150 gramos de pimientos morrones en conserva
  • 100 gramos de aceitunas verdes sin hueso
  • Sal y un chorrito de aceite de oliva
  • Mayonesa (al gusto)
  • Kétchup (al gusto)
  • Unas gotas de salsa Perrins, Tabasco o un chorrito de coñac (opcional)

Para comenzar, pon a hervir tres litros de agua con un toque de sal y un chorrito de aceite. Cuando rompa a hervir, añade las placas de lasaña de una en una para evitar que se peguen. Cuécelas siguiendo el tiempo indicado por el fabricante, escúrrelas, pásalas por agua fría para cortar la cocción y déjalas secar separadas sobre un paño de cocina limpio.

Según la Academia Española de Nutrición y Dietética, una lata de atún es una excelente fuente de proteínas y es un pescado graso que proporciona ácidos grasos poliinsaturados omega-3

Pica en dados pequeños los pimientos morrones, las aceitunas verdes y los huevos cocidos (reserva un huevo para la decoración final). En un bol amplio, mezcla estos ingredientes con el atún escurrido y desmenuzado.

En un cuenco aparte, mezcla la mayonesa con el kétchup hasta obtener el tono y punto de acidez deseado. Si quieres darle un toque festivo o más complejo, puedes incorporar unas gotas de salsa Perrins, un toque de Tabasco o un hilo de coñac.

Puedes optar por montar una lasaña grande en una fuente rectangular o elaborar cuatro porciones individuales (cortando las placas por la mitad). Dispón una primera capa de pasta, cubre con una capa generosa de relleno y repite el proceso formando capas hasta terminar con los ingredientes.

Cubre la última capa superior de pasta con la salsa rosa y decora al gusto espolvoreando el huevo duro reservado (rallado o picado fino) y unas rodajas de aceituna verde. Reserva en la nevera durante al menos un par de horas antes de servir para que adquiera firmeza y esté bien fresca.

Lasaña fría “estilo salpicón” con surimi, maíz y lechuga crujiente

Lasaña fría "estilo salpicón" con surimi, maíz y lechuga crujiente

Esta variante es la máxima expresión de la frescura en la mesa. Inspirada en los sabores del clásico salpicón de marisco y las ensaladas de verano, sustituye los rellenos densos por una mezcla muy ligera de lechuga picada, surimi, maíz dulce y aceitunas. Es un plato colorido, crujiente y facilísimo de montar que gustará especialmente a los más pequeños de la casa. Toma nota de los siguientes ingredientes:

  • Una docena de placas de lasaña
  • Un cogollo grande de lechuga o lechuga romana
  • Una lata pequeña de maíz dulce
  • 150 gramos de palitos de surimi
  • 100 gramos de aceitunas verdes rellenas de anchoa
  • Un tomate grande de huerta o 150 gramos de tomates cherry
  • Mayonesa (al gusto)
  • Un huevo duro

Para empezar, en un bol amplio, dispón la lechuga cortada en juliana muy fina. Añade el maíz dulce bien escurrido, los palitos de surimi cortados en rodajas o dados pequeños, las aceitunas picadas por la mitad y el tomate trocead (retirando el exceso de agua para que no humedezca en exceso la pasta).

Añade unas cucharadas de mayonesa a la mezcla del bol y remueve bien hasta que todos los ingredientes queden integrados y jugosos, pero sin llegar a apelmazarse.

En una fuente o plato de presentación, coloca la primera placa de pasta cocida. Cubre con una capa generosa de la mezcla de lechuga y marisco. Coloca encima la segunda placa, vuelve a añadir relleno y cierra con la tercera capa de pasta.

Extiende una capa muy fina de mayonesa sobre la lámina superior de pasta para sellarla. Ralla el huevo duro por encima cubriendo toda la superficie y decora con unas aceitunas enteras o unos tomates cherry cortados por la mitad.

Reserva en el frigorífico al menos media hora antes de servir para que la estructura se asiente y la lechuga mantenga su mordida crujiente y refrescante.

Lasaña fría caprese con jamón cocido y pesto ligero

Salsa de pesto, un aderezo lleno de matices mediterráneos para coronar la lasaña

Para quienes buscan una opción aún más ligera, nutritiva y baja en carbohidratos, esta propuesta prescinde de las placas de pasta tradicionales para sustituirlas por jugosas láminas de tomate Raf de temporada. Toma nota de los siguientes ingredientes:

Para la estructura:

  • Cuatro tomates grandes de calidad
  • 200 gramos de jamón cocido de buena calidad
  • 200 gramos de queso fresco de cabra (o mozzarella fresca)
  • 50 gramos de aceitunas negras deshuesadas

Para el pesto ligero de albahaca:

  • Un buen manojo de albahaca fresca
  • 30 gramos de piñones
  • 40 gramos de queso parmesano rallado
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Una pizca de sal

En el vaso de la batidora o procesador de alimentos, mezcla las hojas de albahaca fresca, los piñones, el parmesano, una pizca de sal y un chorro generoso de aceite de oliva virgen extra. Bate hasta obtener una salsa homogénea y ligeramente más líquida de lo habitual para que sirva como aderezo fluido. Reservamos.

Lava bien los tomates y córtalos en lonchas finas e iguales. Haz lo propio con el queso fresco de cabra, procurando que mantenga un grosor similar al de las rodajas de tomate.

Para darle una presentación impecable, coloca un aro de emplatar (cuadrado o redondo) en el plato. Coloca una primera capa de tomate, añade una pizca de sal y un hilo de pesto. Agrega encima una capa de queso fresco y una capa doble de jamón cocido.

Repite el proceso formando una segunda capa de tomate, queso y jamón cocido. Corona la parte superior con un toque más de pesto, unas aceitunas negras finamente picadas y unas hojas enteras de albahaca fresca.

Para finalizar, saca del aro con cuidado antes de llevar a la mesa y sirve bien fría.

Lasaña fría de verduras y boquerones marinados

Según Fundación Española de la Nutrición (FEN), el pimiento rojo destaca por su gran tamaño, carne firme, sabor dulce y alto contenido de vitamina C, betacarotenos y fibra

Esta última propuesta demuestra que la lasaña fría puede convertirse en la estrella indiscutible de la mesa más elegante. En lugar de las láminas tradicionales, utiliza fina pasta wonton aromática (cocida con un toque de curry) para envolver un sofisticado relleno de hortalizas pochadas a fuego lento y boquerones marinados al vinagre. Apunta los siguientes ingredientes:

Para los boquerones marinados:

  • Un kilo de boquerones frescos
  • 250 mililitros de agua
  • 250 mililitros de vinagre de manzana
  • 15 gramos de sal

Para el relleno de verduras:

  • Dos puerros o cebollas
  • Tres cucharadas de mayonesa
  • Cinco pimientos verdes
  • Dos pimientos rojos
  • Dos calabacines
  • Dos berenjenas

Para las láminas y la cocción:

  • Un paquete de láminas de pasta wonton (o placas de lasaña fina)
  • Una cucharadita de curry en polvo
  • Sal

Para la salsa emulsionada de tomate y eneldo:

  • Seis tomates maduros de huerta
  • Dos cebolletas pequeñas
  • Tres pepinillos en vinagre
  • Dos pimientos del piquillo
  • Cuatro cucharadas de mayonesa
  • Tres cucharadas de vinagre de Jerez
  • 50 gramos de aceite de oliva virgen extra.
  • Eneldo fresco para decorar

Limpia los boquerones y déjalos reposar en agua helada para desarmar. Ordénalos en una fuente con la piel hacia arriba y cúbrelos con la mezcla de agua, sal disuelta y vinagre de manzana. Deja marinar en la nevera durante unas 6 horas. Transcurrido ese tiempo, escúrrelos, sécalos con papel absorbente y reserva.

Pica todas las verduras en dados pequeños. Pocha el puerro a fuego lento. En sartenes independientes, saltea a fuego fuerte los pimientos, las berenjenas y los calabacines para que mantengan su textura sin deshacerse. Integra todas las verduras, déjalas enfriar y lígalas con tres cucharadas de mayonesa para darles estructura.

Hierve abundante agua con sal y la cucharadita de curry en polvo. Cuece las láminas de wonton durante unos minutos, pásalas rápidamente por agua helada para cortar la cocción y escúrrelas sobre un paño seco.

Forra un molde o fuente con papel film transparente dejando que sobresalga por los bordes. Monta por capas: empieza con una base de pasta wonton, sigue con una capa de verduras pochadas y añade una capa de boquerones marinados (con la piel hacia arriba). Repite el proceso tres veces y termina con una última lámina de pasta. Cubre con el film sobrante y deja reposar en el frigorífico al menos cuatro horas para que quede bien compacta.

Tritura los ingredientes de la salsa (tomates, cebolletas, pepinillos, piquillos, mayonesa y vinagre) mientras incorporas el aceite de oliva en hilo para crear una salsa emulsionada, lisa y brillante. Para servir, corta la lasaña en cubos o raciones individuales, colócala sobre un fondo generoso de la salsa fría y decora con un chorrito de aceite de oliva y unas ramas de eneldo fresco.

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