Empresas de defensa piden una agencia estatal de compras de armamento ante el “tsunami de dinero” al sector
Empresas del sector de defensa en España piden recuperar la vieja idea de crear una agencia estatal de compras de armamento para ordenar el actual boom de dinero público a esta actividad. La petición la verbalizó hace unos días el director de Estrategia de Oesía, el ex militar Salvador Álvarez. Fuentes cercanas a esta empresa aseguran que es una propuesta “sectorial”.
El directivo de Oesía lo planteó en un foro sectorial en la sede de la Comisión Europea en Madrid, en una mesa de debate sobre “la perspectiva de los grandes fabricantes” junto a representantes de Navantia, la francesa Thales y la estadounidense General Dynamics. Se preguntó a los ponentes qué medidas pedirían a la Administración para impulsar las tecnologías duales (de uso civil y militar), que en EEUU han dado frutos como el GPS, Internet, el microondas o la energía nuclear.
El responsable de Oesía reclamó, entre otras cosas, “una agencia de adquisición de programas de defensa” para gestionar estos encargos “a largo plazo” y permitir a la Administración “negociar con la industria de forma inteligente” ante el “tsunami de dinero” que, como dijo en varias ocasiones Álvarez, está recibiendo el sector con el programa Rearm Europe, lanzado el año pasado por la Comisión Europea y dotado con 800.000 millones de euros.
Fuentes cercanas a Oesía indican que la petición de crear esa agencia estatal es más “un tema sectorial” que de esta empresa y se remiten a la patronal TEDAE, que rechaza comentar este asunto.
Muchos países tienen organismos especializados en adquisiciones de material militar, con distintos grados de autonomía varía. En algunos casos son agencias independientes y en otros, direcciones generales dentro del ministerio de Defensa. La creación de esa agencia en España ya la planteó en septiembre de 2011, con la fallecida Carme Chacón como ministra de Defensa, el entonces secretario de Estado de Defensa, Constantino Méndez, a la postre consejero de Hispasat y asesor de la consultora especializada en defensa Argos y también fallecido recientemente.
Méndez puso entonces sobre la mesa crear un organismo único y especializado que centralizara las adquisiciones de Defensa para optimizar los recursos y las herramientas competenciales asignados a la política de armamento y material, ante “la imposibilidad e inviabilidad de seguir con la dispersión organizativa actual”.
“Una organización única y especializada en materia de adquisiciones para la defensa que nos permitiría optimizar los recursos y las herramientas competenciales asignadas a la política de armamento y material, hoy dispersas entre demasiados agentes”. “Lo de menos es el nombre y lo de menos es la forma jurídica”, dijo en una comparecencia en el Congreso de los Diputados, recoge el Diario de Sesiones.
Esa idea no llegó a cuajar. Lo más parecido fue la reorganización en 2014 de la Dirección General de Armamento y Material del Ministerio de Defensa, que desde ese año tiene encomendados los programas especiales de modernización (PEM), cuya financiación (a interés cero) canaliza el Ministerio de Industria.
El programa Rearm Europe, el mayor esfuerzo en la historia de la UE en materia de defensa, lanzado tras la invasión rusa de Ucrania, incluye el denominado instrumento SAFE, de 150.000 millones en préstamos para impulsar la adquisición conjunta en el ámbito de la seguridad y la defensa europeas.
En España, el Gobierno ha lanzado España Crece, presentado como un “fondo soberano”, que gestionará el Instituto de Crédito Oficial (ICO) con 13.000 millones del Plan de Recuperación, y que va a tener entre sus prioridades la defensa. Hace unos días, en un evento sectorial en IESE, Manuel Illueca, presidente del ICO, explicó que su orientación va a ser la de “una inversión estratégica en defensa, a largo plazo; no un fondo del que tenga que salir en unos años para vender a saber quién”, informa Cristina G. Bolinches.
“Certidumbre” y “un pacto social” en Defensa
En esa jornada sobre defensa organizada por la representación de la Comisión Europea en España, Irene Sánchez Cebrián, policy officer en la Dirección General de Defensa y Espacio de la comisión, abogó por una respuesta colectiva de los Estados miembros ante un “momento decisivo” por la convulsa situación geopolítica global e instó a evitar la fragmentación, no duplicar costes y reforzar la posición colectiva del bloque comunitario, que tiene a su disposición herramientas de financiación para “no depender de inversores extranjeros” y evitar el “problema” de falta de capital en la UE en este sector.
El directivo de Oesía dijo que ante este “tsunami de financiación” el riesgo “es ir a por todo”. “Hace falta orden y no es fácil”. A la Administración le reclamó “certidumbre” para las empresas del sector porque “no puedes invertir capex si no sabes qué va a pasar no este año, sino dentro de cuatro o cinco”; también pidió “un pacto social, político, para una Ley de Defensa Nacional o programas de defensa que permita un horizonte de cinco años” [“Existe en Francia, Alemania, Italia, Reino Unido o Estados Unidos”]; y “una revisión a fondo del marco regulatorio y de contratos” para “adaptarlo a nuevas capacidades”, porque el proceso presupuestario “es muy garantista, que está muy bien, pero hay que reformarlo”.
Álvarez, con experiencia a ambos lados de la mesa (general de División retirado, es uno de los muchos exmilitares fichados por Oesía como asesores o directivos en los últimos años), recordó que ha tenido “el honor de estar al frente de casi todos los programas colaborativos europeos” en su etapa en el ejército (entre ellos, el Eurofighter) e indicó que la defensa va más allá de las capacidades militares: abarca “sistemas de energía, alimentación, sanitarios… Todo eso hay que defenderlo y protegerlo para mantener nuestros modelos de vida”. El peso del software, la denominada nube de combate, la computación, los temas cuánticos o la fotónica, es “cada vez mayor” en las plataformas. “La nube soberana cada vez es más importante”.
En la misma jornada, Ana Moya, directora Tecnología y Transformación Digital de la estatal Navantia, dijo suscribir “todo lo dicho”, “en especial” lo relativo a la necesidad de certidumbre respecto a carga de trabajo y plazos, y reclamó coordinación en los requisitos entre los distintos países para hacer compras conjuntas de tecnología.
Guillermo Roselló, director general de Defensa de Thales, reclamó “coordinar mejor el ecosistema de forma general”, porque “en Europa hay buena intención” pero también una “inercia que hay que vencer”. “Nos tenemos que creer que somos europeos” para no realizar inversiones “redundantes” y “tener en cuenta las capacidades que tenemos distribuidas por Europa”, dijo Roselló, ex capitán de corbeta que antes de trabajar en Thales fue directivo de Indra.
En la jornada estaba inicialmente prevista la presencia de un representante de la cotizada semipública, la empresa más beneficiada por el último reparto de los PEM y llamada a convertirse en el gran campeón sectorial de la defensa, pero finalmente Indra no envió a ningún ponente. José Bayón, director de Relaciones Institucionales de Santa Bárbara (de la estadounidense General Dynamics), reclamó que Defensa e Industria “utilicen las capacidades que tiene el país”. “Que nos utilicen a todos, que no reinventen nada porque hay mucho que inventar” y que “replanteen algunos de los PEM”, de cuyo reparto se ha quedado “fuera” esta empresa, que tiene el asunto recurrido en los tribunales.
Bayón, ex consejero delegado de la Empresa Nacional de Innovación (Enisa), indicó que este “no es un sector normal” porque “no es market to market, ni market to government”, y tiene cuestiones muy particulares que “se tienen que entender”. También confió en que la gran demanda actual, que “volverá a bajar, por supuesto”, aunque “no a los niveles anteriores”, “se convierta en actividad económica e industrial”.