Las gasolineras empiezan a subir precios tras el ataque a Irán: “Si veo que van a aumentar, lleno el depósito”
Las subidas del precio del petróleo en los mercados internacionales han comenzado a reflejarse ya en los paneles y a trasladarse al surtidor 48 horas después del ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán. A media mañana de este lunes, el incremento es moderado —en torno a cinco céntimos por litro en algunas estaciones—, pero suficiente para reactivar viejos reflejos entre algunos conductores: adelantar el repostaje ante el temor de mayores alzas.
La ofensiva militar conjunta lanzada este fin de semana por Estados Unidos e Israel contra objetivos en Irán, que ha generado explosiones en Teherán y otras ciudades iraníes y una escalada de las tensiones regionales, está teniendo ya efectos indirectos en los mercados energéticos globales y, por consiguiente, en el bolsillo de los conductores.
En una estación de servicio de Repsol en el dentro de Madrid, su encargada confirma que el precio ya ha aumentado y “puede llegar a subir más”, admite. “Hemos detectado que ha incrementado la gente que ha venido a repostar”. Aunque introduce un matiz: el efecto fin de mes también puede influir en ese repunte puntual de clientes que aprovechan para llenar el depósito.
A unos metros, en una gasolinera de Shell, el diagnóstico es similar: los precios han empezado a subir, pero sin movimientos bruscos. Lo que sí ha cambiado es la reacción. “Antes, cuando había rumores de subidas, la gente venía corriendo. Ahora no tanto”, explican desde la estación. La incertidumbre energética ya no genera el mismo efecto llamada que en anteriores crisis, indican en esta gasolinera.
Entre la prevención y la resignación
A pie de surtidor, las opiniones de las personas usuarias se dividen entre quienes intentan anticiparse y quienes han asumido que las variaciones de precios forman parte de la rutina.
“Yo he venido hoy precisamente por eso”, cuenta Javier, repartidor. “Trabajo con la furgoneta y cinco céntimos parecen poco, pero al final del mes se nota”. María, que reposta gasolina 95, sigue una lógica similar: “Si escucho que va a subir, lleno el depósito aunque esté a la mitad. Prefiero prevenir”.
Otros conductores relativizan el impacto. “Es el pan de cada día”, resume Antonio, jubilado. “Sube, baja… pero nunca vuelve a lo que estaba hace años”. Esta es una denuncia habitual de los clientes, que critican que las alzas de precios en los mercados financieros se trasladan muy rápido al surtidor, pero no ven la misma agilidad cuando se moderan los precios.
Por su parte, Laura asegura que no puede planificar en función de cada variación: “Reposto cuando lo necesito. No puedo estar pendiente de si mañana sube dos o tres céntimos”.
Esa mezcla de cautela y resignación se repite en los clientes de varias estaciones consultadas. Los ajustes son por ahora contenidos y dependen de la evolución del conflicto internacional y de su repercusión en el precio del crudo en los próximos días. Si el petróleo mantiene la tendencia alcista, el traslado al surtidor continuará, reconocen los dependientes de las gasolineras.
De momento, todas las miradas apuntan al estrecho de Ormuz, un punto clave para el suministro del petróleo a nivel mundial y cuyo cierre efectivo puede suponer un grave problema para las principales economías desarrolladas.