El Gobierno cumplió con las reglas fiscales en 2025 tras activar la cláusula de escape para el gasto en Defensa

Álvaro Celorio

28 de abril de 2026 13:59 h

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El Gobierno cumplió en 2025 con las reglas fiscales y el gasto público, una vez descontadas las medidas de ingresos, aumentó un 4,5%, el máximo permitido por la regla de gasto europea, y después de que el Gobierno haya solicitado a la Comisión Europea la activación de la cláusula de escape para evitar que la inversión en defensa compute en el corsé comunitario.

El vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha anunciado en la rueda de prensa que solicitó este desahogo al Ejecutivo comunitario, una vez con los datos del cierre de la ejecución presupuestaria, y se suma a los 17 países comunitarios que ya lo reclamaron antes de que finalizara el ejercicio.

“España cumple con la evolución de la regla de gasto (...) En este gasto computable hay una serie de partidas que se eliminan de manera automática: intereses, gasto cíclico en desempleo... y algunas partidas de manera ad hoc pueden eliminarse, entre ella la evolución del gasto en Defensa desde 2024”, ha dicho el 'número dos' del Ejecutivo.

Esta cláusula de escape forma parte de la estrategia de la Unión Europea para aumentar el gasto en seguridad y defensa y permite a los países que se acojan a ella dedicar durante cuatro años un gasto adicional en este ámbito equivalente al 1,5 % del PIB y no se abrirá un expediente por incumplir las reglas fiscales siempre y cuando se demuestre que el desequilibrio se debe a estas áreas. Según fuentes del Ejecutivo, esta solicitud tendrá que recibir el aval del Consejo Europeo una vez estudiada por parte de la Comisión, por lo que no tiene que pasar por el Parlamento.

Con los datos de 2025, el Gobierno ha incurrido en un incremento de gasto acumulado del 8,8%, dos puntos por debajo del máximo permitido por las instituciones europeas.

Retrasa la actualización de las previsiones

El Gobierno ha optado por no incluir una actualización del cuadro macroeconómico en el Informe de Progreso Anual, el nuevo documento clave de las reglas fiscales europeas, y ha optado por diseñar varios escenarios económicos sobre el potencial impacto del conflicto en Oriente Medio.

El vicepresidente Cuerpo ha justificado en la incertidumbre sobre la duración de la guerra, que dificulta “asignar probabilidades” a cada uno de los escenarios, el hecho de que se hayan mantenido las previsiones “inalteradas”, a la espera de aterrizar sus efectos en una actualización completa del cuadro macroeconómico más adelante.

Así, Economía mantiene su previsión de que el producto interior bruto (PIB) avanzará un 2,2% en 2026, y en torno al 2,1% en 2027, pero contempla que, si la guerra se estanca o avanza hacia escenarios más severos, el impacto sobre el crecimiento podría ser de entre 0,1 a 0,4 puntos porcentuales para este año, y de hasta 0,2 puntos el que viene.

“Los datos de este primer trimestre mantienen un cierto pulso y una dinámica de la economía que, en ausencia de guerra, es probable que nos hubiera llevado a una revisión al alza [de las previsiones]. Desgraciadamente, no estamos en ese escenario”, ha dicho el vicepresidente.

El impacto del conflicto no se reflejará tanto en la evolución de la actividad como en los precios. Medidos a través del deflactor del PIB -es decir, la referencia que mide la inflación en toda una economía, más allá del IPC-, los precios avanzarán un 3,1%, un punto más que lo que preveía el Gobierno en noviembre del año pasado.

Sobre las cuentas públicas, el Gobierno anticipa que este año el déficit público -diferencia entre ingresos y gasto públicos- se situará en el 1,6%, desde el 2,2% en el que cerró el año pasado. Sería el mejor dato desde 2007, cuando España cerró con un superávit -más ingresos públicos que gastos- del 1,9%.