Un tercio de los jóvenes que viven con sus padres no pueden ni comprar ni alquilar: “Necesito su ayuda al 100%”

Sara tiene 25 años y vive con sus padres. Hasta hace dos meses tenía trabajo estable en una agencia de publicidad, pero ahora que es autónoma asegura que necesita el apoyo de los suyos más que nunca. “Necesito la ayuda de mis padres 100% porque no puedo hacer frente a un alquiler de ningún tipo”, destaca la joven. “Pagar 1.200 euros o 1.400 al mes no lo veo viable, necesito que mis padres me ayuden en esto ahora”, incide. Como ella, más de un tercio de los jóvenes de 18 a 36 años que quieren irse de casa no lo pueden hacer porque no pueden permitirse comprar ni alquilar una vivienda.

Así lo muestran los últimos datos del módulo especial de Dificultades de acceso a la vivienda publicado por el Instituto Nacional de Estadística como parte de la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV). De los más de seis millones de jóvenes que no pueden abandonar el hogar familiar, el 35% expone como principal motivo la imposibilidad de alquilar (28,3%) y comprar una vivienda por sus propios medios (7,6%).

Si en 2005 algo más de la mitad de quienes tenían entre 18 y 34 años seguían viviendo con sus padres en España, dos décadas después, ya alcanzarían el 67%, según reflejan las estadísticas de Eurostat y del INE, respectivamente. 

La estadística nacional, que pregunta a más de 72.000 personas sobre los ingresos, la vivienda o las carencias materiales a las que hacen frente, permite saber los motivos que hay detrás de quienes continúan viviendo con sus padres. No son los mismos para todos, entre los jóvenes mayores de 25 años casi la mitad declara como principal problema el no poder alquilar ni comprar una vivienda por sus propios medios. Para quienes tienen entre 18 y 25 años, la cifra baja al 30% y a cambio más de la mitad aún no se ha planteado independizarse. 

La emancipación tardía retrasa los proyectos de vida

“La emancipación tradicionalmente es una transición hacia la vida adulta e independiente”, destaca Irene Lebrusán, Doctora en Sociología por la UCM. Aunque en España ha sido tradicionalmente más tardía que en otros países europeos, aclara que el problema ocurre cuando “el motivo principal de ese retraso se debe a la dificultad de poder pagar una vivienda y cuando entra en choque directo con los deseos de esas personas que no pueden emanciparse”.  

Por ejemplo, si tenemos en cuenta el sexo, las mujeres de más de 25 años son las que más dificultades tienen para emanciparse por la falta de posibilidades económicas para comprar o alquilar una vivienda. Un 49%, tres puntos más que los hombres y dos por encima de la media nacional, según reflejan los datos. Una cifra que “no es casualidad”, detallan desde el CJE, ya que “persisten desigualdades estructurales en el mercado laboral, como mayor temporalidad, más parcialidad y una brecha salarial que sigue presente”. 

Eso sí, son ellos quienes más viven en el hogar familiar. El 71% de los hombres jóvenes (jóvenes de 18 a 34 años) continúan viviendo con sus padres, 8 puntos más que ellas. La diferencia se acentúa a partir de los 25 años, donde las mujeres han conseguido independizarse en mayor medida.

“Sinceramente, ojalá todo vaya bien y pueda independizarme el año que viene, pero nunca se sabe porque los precios cada vez van subiendo más…”, recalca Sara. Concretamente, en 2024 se cumplía una década de subidas sin tregua de los precios del alquiler, que ya es un 40% más caro que en 2015 y que ha afectado de forma indiscriminada tanto a ciudades grandes como pequeñas.

Este es uno de los motivos que explica que las dificultades por no poder permitirse abandonar el hogar familiar afecten a todos los jóvenes casi por igual. Mientras que en las localidades de menos de 10.000 habitantes los jóvenes que no pueden afrontar alquilar o comprar se reducen al 30%, en el resto de tamaños del municipio las dificultades representan entre el 34% y el 38%. 

Tampoco la dificultad del acceso a la emancipación parece estar marcada especialmente por el nivel de formación, aunque la proporción de quienes conviven con sus padres se reduce entre los que tienen estudios superiores. Entre los jóvenes de más de 25 años que no se han emancipado y han ido a la universidad frente a los que tienen educación superior es apenas de dos puntos menos (43,6% y 45,2% respectivamente). Si bien, los que tienen carrera sí serían el grupo que más estaría ahorrando en la actualidad para poder comprar o alquilar en el futuro.

Los jóvenes con rentas superiores, los que pueden emanciparse

Ni los estudios, ni el municipio, ni la ocupación garantizan la emancipación de los jóvenes. De hecho, el 54% de los adultos menores de 34 años que trabajan, siguen viviendo con sus padres. Lo que sí cambia el panorama, es la renta tanto familiar como personal, un hecho que recalcan desde el Consejo de la Juventud de España (CJE). “Mientras se permanece en casa de los padres, la vida queda en pausa [...] esto puede ser más llevadero para quienes tienen una buena situación familiar”.

Por ejemplo, los jóvenes que pertenecen a los hogares del 20% más rico de la población son los que menos viven con sus padres y quienes tienen una renta superior a 24.000 euros anuales están en mejor situación que el resto. Son, también, la minoría.

En el siguiente gráfico puedes ver cómo son el único grupo de renta en el que menos de la mitad de los jóvenes continúan en el hogar familiar aunque solo uno de cada diez jóvenes cuenta con esos ingresos. Entre los menores de 25 años la mayoría no alcanza los 6.000 euros al año y entre los mayores, lo más habitual es que tengan una renta de entre 12 y 18 mil euros. 

“Parece que, por el hecho de ser jóvenes, estos problemas se resolverán en algún momento. Se va dejando pasar el tiempo, pero no es así: son problemas de primer orden, aquí y ahora, que deben resolverse. La juventud no debería ir vinculada a la precariedad, y, por desgracia, hoy en día sí lo está”, sentencia el CJE. 

Y es que el problema de la vivienda es cada vez más generalizado y menos exclusivo de los más jóvenes. De hecho, la ECV en su monográfico ha incluido los motivos que han impedido cambiar de casa a la población de más de 16 años que ha estado buscándolo activamente durante el último año: en casi 7 de cada 10 casos ha sido el precio excesivo de la vivienda. 

Para los extranjeros de fuera de la Unión Europea, se añade un problema adicional. El 65% de personas extranjeras que buscan piso se habrían enfrentado a estrategias de bloqueo por parte de los agentes inmobiliarios a la hora de alquilar, según el informe '¿Se alquila? Racismo y segregación en el alquiler de vivienda'. Según los datos de INE, el porcentaje de quienes “no reunían las condiciones necesarias para el alquiler/compra” es de un 7,7% entre los nacidos en el extranjero mientras que para los extranjeros comunitarios esta situación se da en menos de un 5% de los casos. 

Si miramos la situación en el territorio nacional, la dificultad para encontrar una nueva vivienda es mayor en Baleares (10,6%) y Madrid (10,2%). Mientras que en Extremadura solo el 3,9% de quienes han estado en una búsqueda activa de vivienda durante el último año no han conseguido cambiarse. 

Tal y como explican las fuentes consultadas, la dificultad de acceso a la vivienda y la imposibilidad de emancipación está relacionada con una serie de procesos que van más allá, por ejemplo, del hecho de tener o no hijos. “No es el único motivo, pero retrasamos la edad a la que tenemos los hijos y la cuestión de la vivienda es importantísima aquí”, destaca Lebrusán. En España en 2024 batió récord con el menor número de nacimientos y menos madres menores de 35 años. “Que se produzca esta demora supone un retraso de otra serie de decisiones vitales que tienen una repercusión social, como el aumento de la edad en la primera maternidad e incluso la reducción en el número de hijos que se desean”, concluye la experta.