Zelenski pone el foco en los negocios en Rusia de Porcelanosa, Maxam y la industria española de bienes de equipo

El presidente ucranianio, Volodímir Zelenski, ha pedido este martes en el Congreso de los Diputados que las empresas españolas abandonen sus negocios en Rusia. Y ha puesto el foco en tres nombres concretos: el gigante azulejero Porcelanosa, el fabricante de explosivos Maxam y la industria nacional de fabricantes de bienes de equipo, al citar a la asociación que aglutina a este sector, Sercobe.

El nombre más conocido es quizá el de la castellonense Porcelanosa. Especializada en la fabricación de pavimentos y revestimientos cerámicos y mobiliario de cocina, sanitarios, grifería y accesorios, esta empresa cuenta con cerca de un millar de puntos de venta. Varios se han abierto en los últimos años en Rusia, en ubicaciones como la que inauguró en 2019 en Barnaúl (Siberia), según anunció entonces.

El grupo ha indicado este martes en un comunicado que desde que comenzó la invasión “tomó la decisión de paralizar cualquier actividad económica en Rusia donde no existe una red de distribución propia, como sí sucede en España, EEUU, Italia o Francia, entre otros. La única acción comercial que ha tenido lugar en Rusia responde al mínimo de los contratos fijados con los distribuidores multimarca antes de la guerra. El mercado de Rusia durante el mes de marzo representó solo el 0,009% de las ventas de la compañía, que en este país y durante ese ejercicio, computó a 197.000 euros”.

“Comprometidos con la protección de los derechos humanos, la democracia y la convivencia pacífica”, Porcelanosa participa “de forma activa en el envío de material sanitario, alimentación y ropa para ayudar de forma solidaria y convencida al pueblo de Ucrania. También estamos dando soporte humanitario a un grupo de 7 personas procedentes de este país, que acudieron a nuestras instalaciones centrales antes de la invasión y cuya estancia en la provincia de Castellón es sustentada y protegida por la empresa”.

“Condenamos enérgicamente la invasión militar de Ucrania por parte del ejército ruso y la violencia ejercida contra la sociedad civil, cuyo último episodio en Bucha nos ha dejado profundamente consternados por la brutalidad que ha sufrido la población de la zona”. “Lo prioritario ha sido siempre asegurar la integridad y la prosperidad de todos los miembros y agentes que forman parte de esta compañía y eso es lo que hemos defendido en Ucrania y España”.

Tras la intervención de Zelenski, los responsables de la compañía han dicho en rueda de prensa que pretenden reunirse este miércoles con el embajador de Ucrania en España para rebatir sus afirmaciones, aunque el presidente y cofundador de Porcelanosa, Héctor Colonques, ha defendido al dirigente ucraniano: “En esta situación no se le puede achacar nada”.

“Realmente lo que está pidiendo Zelenski un poco se está cumpliendo”, ha señalado a Europa Press José María Segarra, directivo de la azulejera de Vila-real, que ha explicado que la empresa vende sus productos en Rusia a distribuidores, que son los que los comercializan posteriormente, y que dejó de trabajar con este país cuando se excluyó parcialmente a este país del sistema internacional de pagos Swift y, además, no había transportes.

“Otra cosa es que por parte de algunos distribuidores se esté haciendo promoción de productos de Porcelanosa que vendimos meses antes del conflicto, pero ahí no podemos hacer nada”, ha añadido.

Gigante de los explosivos

Maxam, que este martes ha declinado precisar su presencia en Rusia e instó a remitir un cuestionario por escrito, es una empresa española de minería, obra civil, defensa y cartuchería deportiva con presencia en más de 100 países y con 140 filiales en unos 50 mercados, con más de 6.000 empleados y 80 instalaciones industriales. Factura más de 1.000 millones de euros al año.

La matriz contaba en marzo de 2020 con activos en Rusia valorados en 10,5 millones de euros y cuatro filiales en ese país, según sus últimas cuentas disponibles en Insight View. El grupo, que abrió su primera filial en el país en 2002, citaba en esas cuentas como uno de los “hitos” del ejercicio la “ampliación de la actividad en operaciones mineras a través de la firma y/o extensión de más de 17 nuevos contratos a nivel global”, entre ellos, las operaciones con la minera rusa Severstal.

En 2015 decía tener “instalaciones productivas en Samara, Kovdor, Kostomuksha, Chapeevsk, Achinks, Eruda y Kiyashaltyr (estas tres últimas en Siberia)”. “MAXAM Rusia cuenta con más de 250 empleados y proporciona servicios y productos (explosivos civiles y sistemas de iniciación) de voladura a empresas mineras (como Polyus Gold, Rusal, Sverstal o Eurochem) y canteras en todo el país”, explicaba entonces.

“Para el ejercicio fiscal 2021 se espera que los ajustes realizados en la corporación a la finalización de este ejercicio sean visibles y permitan unos mejores resultados. Europa y Rusia se espera que sigan con los mismos resultados positivos de ejercicios anteriores”, indica la empresa en sus últimas cuentas depositadas en el Registro Mercantil.

Cabecera de un grupo fundado por Alfred Nobel, el inventor de la dinamita, hace un siglo y medio, hasta 2006 Maxam se denominaba Unión Española de Explosivos (UEE) y en 2020 pasó a estar controlada por el fondo Rhône Capital. Su primer ejecutivo es el expresidente de Aena José Manuel Vargas, responsable de pilotar la privatización del grupo aeroportuario. En 2019, una de sus filiales fichó al ex director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y ex embajador en EEUU Jorge Dezcallar. Y ese mismo año, también se incorporó a su filial Expal Systems como consejero Rafael Bardají, ex directivo de la FAES de José María Aznar que luego acabó en Vox. Sigue siendo su administrador.

Por su parte, Sercobe es el acrónimo de la Asociación Nacional de Fabricantes de Bienes de Equipo, en la que están integradas actualmente ciento treinta empresas y grupos industriales. Entre ellas, Técnicas Reunidas, que en 2021 se adjudicó un contrato de 240 millones de dólares para el gigante del gas Gazprom, junto a otras como TSK, el grupo Cuñado, Ingeteam o Iturri, y cuatro asociaciones sectoriales. Sercobe representa a más de cuatrocientas empresas y agrupaciones relacionadas con el diseño, la fabricación, el mantenimiento, el montaje y el reciclaje de bienes de equipo y es miembro de asociaciones como Confemetal (integrada en la CEOE).

En 2020, y según su memoria anual, Rusia supuso uno de los 20 clientes internacionales más importantes de la industria nacional de bienes de equipo, con el 1,1% de las ventas en el exterior, unos 357 millones de euros. La web de la asociación, con la que no ha sido posible contactar, estaba inoperativa en la tarde de este martes. La entidad ha desmentido “rotundamente” a Europa Press que esté haciendo cualquier tipo de negocio con empresas u organismos rusos desde la puesta en marcha de las sanciones de la comunidad internacional. “Sercobe cumple rigurosamente la legalidad internacional, siendo uno de los referentes principales ante la Administración española en todos los temas regulatorias y de normativa”, ha remarcado la asociación en un comunicado.

Éxodo de empresas

En las primeras semanas de la guerra en Ucrania fue prácticamente constante el goteo de empresas que cesaban sus operaciones en Rusia, aunque también hay compañías que han decidido mantenerse. Entre estas últimas, la multinacional francesa Danone o la suiza Nestlé, que comunicaron que no se irían por tener un compromiso con la alimentación de los ciudadanos rusos.

En el caso español, el nombre más relevante, por su peso, ha sido el de Inditex. La dueña de Zara tardó más que otros competidores en abandonar su actividad en Rusia y continuó operando mientras rivales como H&M o Mango ya habían anunciado su salida.

Anunció su marcha el pasado 5 de marzo. En total, echó el cierre a 502 tiendas (más de 80, de Zara) y cesó sus ventas online. En resultados, esa decisión pasa factura porque Rusia es el 8,5% del resultado bruto (Ebit) de Inditex y allí suma más de 9.000 empleados, que siguen cobrando, según reconoció su ya expresidente, Pablo Isla, en la última rueda de prensa de resultados del grupo. Sin embargo, minimizó el impacto financiero, por ser tiendas en alquiler.

El Yale Leadership Institut actualiza el número de empresas que, de un modo u otro, ha disminuido su actividad en Rusia desde la invasión el pasado 24 de febrero.

Desde entonces, cerca de 600 empresas han reducido o cesado su actividad en el país presidido por Vladimir Putin.

El presidente ucranianio, Volodímir Zelenski, ha pedido este martes en el Congreso de los Diputados que las empresas españolas abandonen sus negocios en Rusia. Y ha puesto el foco en tres nombres concretos: el gigante azulejero Porcelanosa, el fabricante de explosivos Maxam y la industria nacional de fabricantes de bienes de equipo, al citar a la asociación que aglutina a este sector, Sercobe.

El nombre más conocido es quizá el de la castellonense Porcelanosa. Especializada en la fabricación de pavimentos y revestimientos cerámicos y mobiliario de cocina, sanitarios, grifería y accesorios, esta empresa cuenta con cerca de un millar de puntos de venta. Varios se han abierto en los últimos años en Rusia, en ubicaciones como la que inauguró en 2019 en Barnaúl (Siberia), según anunció entonces.

El grupo ha indicado este martes en un comunicado que desde que comenzó la invasión “tomó la decisión de paralizar cualquier actividad económica en Rusia donde no existe una red de distribución propia, como sí sucede en España, EEUU, Italia o Francia, entre otros. La única acción comercial que ha tenido lugar en Rusia responde al mínimo de los contratos fijados con los distribuidores multimarca antes de la guerra. El mercado de Rusia durante el mes de marzo representó solo el 0,009% de las ventas de la compañía, que en este país y durante ese ejercicio, computó a 197.000 euros”.

“Comprometidos con la protección de los derechos humanos, la democracia y la convivencia pacífica”, Porcelanosa participa “de forma activa en el envío de material sanitario, alimentación y ropa para ayudar de forma solidaria y convencida al pueblo de Ucrania. También estamos dando soporte humanitario a un grupo de 7 personas procedentes de este país, que acudieron a nuestras instalaciones centrales antes de la invasión y cuya estancia en la provincia de Castellón es sustentada y protegida por la empresa”.

“Condenamos enérgicamente la invasión militar de Ucrania por parte del ejército ruso y la violencia ejercida contra la sociedad civil, cuyo último episodio en Bucha nos ha dejado profundamente consternados por la brutalidad que ha sufrido la población de la zona”. “Lo prioritario ha sido siempre asegurar la integridad y la prosperidad de todos los miembros y agentes que forman parte de esta compañía y eso es lo que hemos defendido en Ucrania y España”.

Tras la intervención de Zelenski, los responsables de la compañía han dicho en rueda de prensa que pretenden reunirse este miércoles con el embajador de Ucrania en España para rebatir sus afirmaciones, aunque el presidente y cofundador de Porcelanosa, Héctor Colonques, ha defendido al dirigente ucraniano: “En esta situación no se le puede achacar nada”.

“Realmente lo que está pidiendo Zelenski un poco se está cumpliendo”, ha señalado a Europa Press José María Segarra, directivo de la azulejera de Vila-real, que ha explicado que la empresa vende sus productos en Rusia a distribuidores, que son los que los comercializan posteriormente, y que dejó de trabajar con este país cuando se excluyó parcialmente a este país del sistema internacional de pagos Swift y, además, no había transportes.

“Otra cosa es que por parte de algunos distribuidores se esté haciendo promoción de productos de Porcelanosa que vendimos meses antes del conflicto, pero ahí no podemos hacer nada”, ha añadido.

Gigante de los explosivos

Maxam, que este martes ha declinado precisar su presencia en Rusia e instó a remitir un cuestionario por escrito, es una empresa española de minería, obra civil, defensa y cartuchería deportiva con presencia en más de 100 países y con 140 filiales en unos 50 mercados, con más de 6.000 empleados y 80 instalaciones industriales. Factura más de 1.000 millones de euros al año.

La matriz contaba en marzo de 2020 con activos en Rusia valorados en 10,5 millones de euros y cuatro filiales en ese país, según sus últimas cuentas disponibles en Insight View. El grupo, que abrió su primera filial en el país en 2002, citaba en esas cuentas como uno de los “hitos” del ejercicio la “ampliación de la actividad en operaciones mineras a través de la firma y/o extensión de más de 17 nuevos contratos a nivel global”, entre ellos, las operaciones con la minera rusa Severstal.

En 2015 decía tener “instalaciones productivas en Samara, Kovdor, Kostomuksha, Chapeevsk, Achinks, Eruda y Kiyashaltyr (estas tres últimas en Siberia)”. “MAXAM Rusia cuenta con más de 250 empleados y proporciona servicios y productos (explosivos civiles y sistemas de iniciación) de voladura a empresas mineras (como Polyus Gold, Rusal, Sverstal o Eurochem) y canteras en todo el país”, explicaba entonces.

“Para el ejercicio fiscal 2021 se espera que los ajustes realizados en la corporación a la finalización de este ejercicio sean visibles y permitan unos mejores resultados. Europa y Rusia se espera que sigan con los mismos resultados positivos de ejercicios anteriores”, indica la empresa en sus últimas cuentas depositadas en el Registro Mercantil.

Cabecera de un grupo fundado por Alfred Nobel, el inventor de la dinamita, hace un siglo y medio, hasta 2006 Maxam se denominaba Unión Española de Explosivos (UEE) y en 2020 pasó a estar controlada por el fondo Rhône Capital. Su primer ejecutivo es el expresidente de Aena José Manuel Vargas, responsable de pilotar la privatización del grupo aeroportuario. En 2019, una de sus filiales fichó al ex director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y ex embajador en EEUU Jorge Dezcallar. Y ese mismo año, también se incorporó a su filial Expal Systems como consejero Rafael Bardají, ex directivo de la FAES de José María Aznar que luego acabó en Vox. Sigue siendo su administrador.

Por su parte, Sercobe es el acrónimo de la Asociación Nacional de Fabricantes de Bienes de Equipo, en la que están integradas actualmente ciento treinta empresas y grupos industriales. Entre ellas, Técnicas Reunidas, que en 2021 se adjudicó un contrato de 240 millones de dólares para el gigante del gas Gazprom, junto a otras como TSK, el grupo Cuñado, Ingeteam o Iturri, y cuatro asociaciones sectoriales. Sercobe representa a más de cuatrocientas empresas y agrupaciones relacionadas con el diseño, la fabricación, el mantenimiento, el montaje y el reciclaje de bienes de equipo y es miembro de asociaciones como Confemetal (integrada en la CEOE).

En 2020, y según su memoria anual, Rusia supuso uno de los 20 clientes internacionales más importantes de la industria nacional de bienes de equipo, con el 1,1% de las ventas en el exterior, unos 357 millones de euros. La web de la asociación, con la que no ha sido posible contactar, estaba inoperativa en la tarde de este martes. La entidad ha desmentido “rotundamente” a Europa Press que esté haciendo cualquier tipo de negocio con empresas u organismos rusos desde la puesta en marcha de las sanciones de la comunidad internacional. “Sercobe cumple rigurosamente la legalidad internacional, siendo uno de los referentes principales ante la Administración española en todos los temas regulatorias y de normativa”, ha remarcado la asociación en un comunicado.

Éxodo de empresas

En las primeras semanas de la guerra en Ucrania fue prácticamente constante el goteo de empresas que cesaban sus operaciones en Rusia, aunque también hay compañías que han decidido mantenerse. Entre estas últimas, la multinacional francesa Danone o la suiza Nestlé, que comunicaron que no se irían por tener un compromiso con la alimentación de los ciudadanos rusos.

En el caso español, el nombre más relevante, por su peso, ha sido el de Inditex. La dueña de Zara tardó más que otros competidores en abandonar su actividad en Rusia y continuó operando mientras rivales como H&M o Mango ya habían anunciado su salida.

Anunció su marcha el pasado 5 de marzo. En total, echó el cierre a 502 tiendas (más de 80, de Zara) y cesó sus ventas online. En resultados, esa decisión pasa factura porque Rusia es el 8,5% del resultado bruto (Ebit) de Inditex y allí suma más de 9.000 empleados, que siguen cobrando, según reconoció su ya expresidente, Pablo Isla, en la última rueda de prensa de resultados del grupo. Sin embargo, minimizó el impacto financiero, por ser tiendas en alquiler.

El Yale Leadership Institut actualiza el número de empresas que, de un modo u otro, ha disminuido su actividad en Rusia desde la invasión el pasado 24 de febrero.

Desde entonces, cerca de 600 empresas han reducido o cesado su actividad en el país presidido por Vladimir Putin.

El presidente ucranianio, Volodímir Zelenski, ha pedido este martes en el Congreso de los Diputados que las empresas españolas abandonen sus negocios en Rusia. Y ha puesto el foco en tres nombres concretos: el gigante azulejero Porcelanosa, el fabricante de explosivos Maxam y la industria nacional de fabricantes de bienes de equipo, al citar a la asociación que aglutina a este sector, Sercobe.

El nombre más conocido es quizá el de la castellonense Porcelanosa. Especializada en la fabricación de pavimentos y revestimientos cerámicos y mobiliario de cocina, sanitarios, grifería y accesorios, esta empresa cuenta con cerca de un millar de puntos de venta. Varios se han abierto en los últimos años en Rusia, en ubicaciones como la que inauguró en 2019 en Barnaúl (Siberia), según anunció entonces.