Las estrategias de una psicóloga para reducir el impacto de la vuelta a la rutina: “Olvidamos que no hay tiempo para todo”
Reincorporarse al trabajo y volver a las rutinas tras el disfrute de las vacaciones puede convertirse en una dolorosa carrera de obstáculos, en función de la situación personal de cada uno, especialmente si no se tienen en cuenta ciertas estrategias importantes para la salud mental en ese proceso en el que el día a día cambia por completo.
“Hay un choque muy grande con lo que hemos vivido en verano y, por otra parte, septiembre se entiende casi como año nuevo y hay muchos proyectos para empezar: optimizar los procesos, hacer deporte, poner al día los correos, empezar a cuidarnos.... Es muchísima presión”, señala la psicóloga sanitaria María Bernardo, que comparte cinco recomendaciones para llevar a cabo una transición paulatina y más llevadera.
Un retorno progresivo
No es necesario pasar de cero a cien el primer día. Si bien hay obligaciones inevitables como el trabajo, que también se puede tratar de encarar con un día de margen, otras actividades deben reintroducirse de manera gradual. “Si quiero retomar el gimnasio, no tengo por qué retomarlo cinco días a la semana”, apunta Bernardo, que opta por empezar poco a poco.
“No te apuntes cuatro días a una academia, apúntate uno y siempre va a haber tiempo de ir aumentándolo”, recomienda la experta, que cree que a veces “se nos olvida que no hay tiempo para todo y, sobre todo, que no tenemos energía para todo”.
Fijarse metas realistas
“Estoy harta de escuchar el ‘quiero mejorar, quiero ser más productiva, no quiero procrastinar, no quiero estar cansada, quiero hacer todo lo que me propongo’ porque no es realista”, subraya la psicóloga, que defiende que las metas deben de ser realistas y pequeñas, en línea con la recomendación anterior de progresión, para no caer en el desánimo.
“Tenemos que ser capaces de procrastinar, de que un día no nos apetezca hacer nada, de estar cansados... no podemos fijar metas de superhumano porque si los objetivos no son realistas en dos o tres semanas te frustras y ya arrancas el invierno con un mal estado de ánimo”, incide Bernardo.
No renunciar al ocio
Al terminar el verano existe la tendencia de pasar de un extremo al otro: de la desconexión total a la conexión absoluta al volver al trabajo. Para Bernardo, la clave para sostener el bienestar estival es no renunciar a esos espacios de disfrute, sino adaptarlos a nuestro horario y rutinas.
“A lo mejor en verano yo me podía pasar tres horas seguidas leyendo y ahora, un martes, no, pero no significa que no pueda leer 30 minutos antes de acostarme”, ejemplifica la psicóloga, que destaca que mantener los paseos, las reuniones con amigos o las aficiones más allá de las vacaciones ayuda a que el choque no sea tan drástico.
Prestar atención al sueño
La vuelta a la rutina y a cierto estrés diario también impactan directamente en el descanso, fundamental para un día a día saludable. “Es muy fácil que el sueño se trastoque un poquito, aunque en general hemos dormido mal todos en verano por el calor y porque también cuando estás de vacaciones te echas más siestas e intentas compensar a lo largo del día el no dormir por la noche, pero ahora en la rutina ya no tenemos ese espacio”, explica la experta, que recomienda “poner especial cuidado a la higiene del sueño al inicio de septiembre y octubre”, y mantener así un horario sano.
Cuidar la salud mental
La presión de la vuelta vacacional también convierte este periodo del año en un momento perfecto para prestar especial atención al estado psicológico y buscar ayuda profesional si es necesaria. Para Bernardo, “el verano es una bola de oxígeno que tenemos que saber sostener de una forma equilibrada a lo largo del año” y, para lograrlo, lo primero es cuidarse para que el perfeccionismo o la autoexigencia no pasen factura.