¿Cómo responder a mis amigas cuando critican su propio peso y aspecto?
¿Cómo respondo a mis amigas cuando critican su cuerpo, su rostro o su piel?
Una amiga se queja a menudo de su peso. Me parece que sería paternalista decirle que está contribuyendo al negocio de la industria de la belleza y reforzando un statu quo que mantiene a las mujeres obsesionadas con su aspecto físico. Pero decirle “¡eres guapa!” me parece superficial. Otra amiga me dijo que necesita ponerse más bótox pronto porque odia sus arrugas de la frente. Le dije (sinceramente) que yo no veía ninguna arruga, pero me ignoró, diciendo que era culpa de la luz y que yo estaba siendo demasiado complaciente. ¿Cómo puedo abordar estas conversaciones?
¿Qué es lo único que la cultura de la belleza contemporánea odia más que a una mujer fea? A una mujer que juzga, sobre todo si tiene una opinión sobre los hábitos de belleza de otras mujeres. Hoy en día, cualquier crítica a los cosméticos debe ir acompañada de la advertencia: “¡Pero sin juzgar, claro!”.
Personalmente, creo que a todos nos vendría bien un juicio más severo sobre los estándares opresivos que sustentan la industria de las dietas, de 427.000 millones de dólares, y la industria de la belleza, de 700.000 millones de dólares, pero también creo que tienes razón. Cuando una amiga te dice que le preocupa su peso, “eres una agente del patriarcado” no es una respuesta útil.
“¡Eres guapa!” tampoco es una gran respuesta: refuerza la idea de que la belleza individual es la solución a la inseguridad que la cultura de la belleza genera en todos nosotros. Sí, tu aspecto determina tu valor, es lo mismo que decir: ¡Pero tú eres guapa, así que no es tu problema!
Hace ya tiempo que no he tenido que enfrentarme a una situación como esta. (Cuando eres una crítica cascarrabias del sector, tu comunidad sabe perfectamente cuál es tu postura respecto a las inyecciones de esperma de salmón para rellenar la piel —¡funcionan de maravilla!—). Así que me puse en contacto con algunas colegas para conocer su opinión.
No intento disuadirles de su punto de vista… porque nunca seré más persuasiva que la voz crítica que vive en su cabeza
“Estos momentos pueden parecer la oportunidad perfecta para cuestionar los cánones de belleza”, afirma la periodista especializada en belleza Zeynab Mohamed. “Pero, en realidad, rara vez son el momento adecuado para ese tipo de conversación y pueden salir muy mal”. En su lugar, aconseja: “Escucha sin juzgar y sin compensar en exceso con cumplidos”.
Intercambios como estos son señales para entablar más conversaciones relacionadas con la belleza. “La clave es que las conversaciones sean más frecuentes, para que no se perciban como un ataque”, dice Mohamed. En lugar de centrar estas charlas en sus (o tus) supuestas deficiencias estéticas, “sé más proactiva a la hora de tener conversaciones [generales] sobre la industria de la belleza, la presión que interiorizamos y los cánones por los que nos esforzamos tanto por cumplir y mantener”.
Invita a una amiga a ver La sustancia o American Psycho y, después, analizad los temas relacionados con la belleza mientras os tomáis una botella de vino. Comparte un libro o un episodio de podcast crítico en el chat del grupo. (“¡Irreductibles, de Kate Manne, me ha dejado alucinada! ¿Alguien quiere leerlo y comentarlo?”). Comparte este vídeo de Tressie McMillan Cottom sobre la “eugenesia cotidiana” de los GLP-1 en tu historia de Instagram y mira quién responde.
Otra opción: conectar y compadecerse. “No intento disuadirles de su punto de vista… porque nunca seré más persuasiva que la voz crítica que vive en su cabeza”, comparte la periodista de belleza Val Monroe. “Pero les cuento cómo respondo a mi propia insatisfacción ocasional con mi aspecto, lo cual, en su mayor parte, implica mirar hacia fuera”.
En lugar de asegurarles a mis amigas que son guapas, les pregunto por qué les importa tanto. ¿Me querrías o me respetarías menos si mi aspecto cambiara? ¿Te mereces que te traten mejor por tener una piel joven o un rostro simétrico?
¿Cómo lidias con tu insatisfacción? ¡Compártelo con la clase! Puede ser tan sencillo como: “Sé a qué te refieres. Una vez estaba tan obsesionada con mis patas de gallo en una llamada de Zoom que tuve que desactivar la función de vídeo con espejo y meditar durante 20 minutos después del trabajo. ¡De hecho, me ayudó! En cualquier caso, es más barato que una máscara de luz roja”.
Virginia Sole-Smith, autora del boletín sobre liberación corporal Burnt Toast, recomienda adoptar una mentalidad del tipo “odia el juego, no al jugador”. “Intento recurrir a respuestas como: ”¿No sería genial si no tuviéramos que dedicar tanto tiempo y dinero a todo esto?“”.
También está bien no entrar al trapo. “Si tu amiga habla de estas cosas de una forma que te resulte conflictiva, creo que es muy válido decir: ”Lo siento, te quiero, pero no soy la amiga adecuada para hablar de bótox“”, dice Sole-Smith. “Establece ese límite”.
Si tu interlocutora parece dispuesta a debatir, “intenta llevar la conversación hacia la política que hay detrás”, sugiere Moshtari Hilal, autora de Ugliness. “En lugar de asegurarles a mis amigas que son guapas, les pregunto por qué les importa tanto”, dice. “¿Me querrías o me respetarías menos si mi aspecto cambiara? ¿Te mereces que te traten mejor por tener una piel joven o un rostro simétrico?”.
No, estas preguntas no son fáciles. Sí, podrían dar lugar a conversaciones difíciles. La mayoría de los cánones de belleza actuales tienen sus raíces en la supremacía blanca, el colonialismo, el capitalismo, el sexismo y otras fuerzas destructivas. Pero, como dice Hilal, ¿no “esperas cierta profundidad e integridad en tus amistades”?
Las investigaciones demuestran que participar en conversaciones sobre la apariencia, o simplemente escucharlas, puede aumentar la insatisfacción con el cuerpo y la ansiedad, lo que a su vez puede conducir a comportamientos perjudiciales en materia de dieta y belleza
Romper con el patrón de las “conversaciones sobre la imagen” podría beneficiar a todos los involucrados. Estos comentarios negativos sobre el cuerpo y el rostro impregnan la sociedad. Piensa en tu madre llamándose a sí misma “mala” por pedir postre o en la escena de autocrítica como vínculo social de Mean Girls. Pero no es inofensivo. Las investigaciones demuestran que participar en conversaciones sobre la apariencia, o simplemente escucharlas, puede aumentar la insatisfacción con el cuerpo y la ansiedad, lo que a su vez puede conducir a comportamientos perjudiciales en materia de dieta y belleza.
“Estas ideas son contagiosas”, afirma Hilal.
¿Podría ser contagioso también el hecho de dejar de centrar la negatividad en los cuerpos y los rostros individuales para dirigirla hacia los sistemas y las estructuras? Por supuesto. Las feministas de la segunda ola lo llamaban “concienciación”. Charlar con tus amigas sobre la discriminación por edad inherente al antienvejecimiento no va a cambiar el mundo —eso lo consiguen la organización y la legislación contra la discriminación—, pero podría ayudar a exteriorizar la vergüenza que genera la cultura de la belleza, cuestionar creencias erróneas y aliviar la ansiedad por la apariencia.
Puede que a algunas amigas no les apetezca analizar Ozempic por mensaje. Quizás tu mejor amiga, fanática del bótox, solo quiera un cumplido por su frente recién congelada y nada más. Depende de ti cómo manejar eso.
A Hilal le resulta difícil estar rodeada de gente que se obsesiona con, por ejemplo, las arrugas o la forma del cuerpo. “Si tu miedo a la 'fealdad' no te lleva al cuidado o la compasión, sino a reproducir esos estándares como si fueras su vendedor, tengo que dar un paso atrás en la relación”.
Oye, aquí no se juzga a nadie.