Dos apocalipsis por si no bastaba uno
Juan Carlos Escudier
En un para de días, el INE nos ha descrito dos apocalipsis sucesivos. El primero es la profecía de que el país se convertirá en un geriátrico de aquí al 2050, motivo por el cual el Gobierno ha tardado un par de minutos en anunciar la prolongación de la edad de jubilación hasta los 67 años, para que luego digan que no actúa con rapidez; el segundo armagedón han sido las cifras la Encuesta de Población Activa, que estima en 1.118.600 personas las víctimas del seísmo del desempleo en 2009, año que se cierra con un total de 4.326.500 parados. Por buscar algo positivo en el desastre al que nos enfrentamos podría afirmarse que el envejecimiento será tan intenso y los nacimientos tan menguantes que el problema del paro terminará por resolverse solo.