Sólo los etarras hablan euskera
Algo falla cuando hay que explicar lo evidente. Algo va muy mal cuando quien tiene que razonar lo obvio es la Audiencia Nacional: “Obviamente los que se oponían al primer trazado de la autovía de Leizarán no son por ello de ETA, como no lo son los que hablan y escriben en euskera, los que conservan y fomentan la cultura autóctona vasca o los que son contrarios a las drogas o a las torturas”, explica la sentencia del caso Egunkaria. La Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional no se recrea en razonar que la lluvia moja porque tenga el día didáctico. Aunque parezca increíble, ese falso silogismo –ETA fomenta el euskera; ergo, si tú también lo haces, es que eres etarra– es lo que nos ha llevado hasta aquí. Es la pistola humeante sobre la que se construía una acusación que bastó para ordenar el cierre “cautelar” de un periódico. “Como la lengua vasca es un instrumento primordial para ETA en su estrategia, y Egunkaria es el único diario íntegramente editado en lengua vasca, tuvo que nacer porque ETA lo quiso”, ridiculiza ahora la sentencia. A buenas horas.
Siete años y 23 días después de secuestrar Egunkaria, la justicia (así la llaman) ha dado la razón a los acusados. El cierre del diario fue un irreparable error que no cuenta con “cobertura constitucional”. Los cinco directivos de Egunkaria, al fin absueltos, no tienen “la más mínima relación con ETA”. Pero es que, según la sentencia, ni siquiera se ha acreditado que Egunkaria “haya defendido los postulados de la banda terrorista o haya publicado un solo artículo a favor del terrorismo”. Es más: los peritos de la Guardia Civil “reconocieron que no se había investigado si la línea del periódico era o no de apoyo a ETA”. Para qué molestarse. Todo el mundo sabe que sólo los terroristas hablan euskera. Y el que diga lo contrario es un miserable.