Un Gobierno al contraataque
Los que hace nada apostaban a que Zapatero se vería obligado a convocar elecciones anticipadas ya pueden empezar a pagar cenas. Por dos razones: por el pacto de legislatura con PNV y CC, un acuerdo de estabilidad que garantiza una vida mucho más tranquila para los negociadores del PSOE en el Congreso; y por una remodelación del Gobierno, que demuestra que Zapatero no tiene intención alguna de rendirse sin más, cuando aún falta por jugarse un tercio del partido. Casi puedo escuchar a Rajoy quejándose, desde la alcoba, de que no hay quien duerma la siesta con tanto follón (“¡córcholis!”, que añadiría don Pantuflo Zapatilla).
El Gobierno ha conseguido recuperar la iniciativa, aunque sea jugando al contragolpe. Zapatero asume en su remodelación algunas de las críticas más injustas de la derecha, como ese feroz asedio al Ministerio de Igualdad cuya austera supresión supondrá, exactamente, el increíble ahorro de tres salarios de asesor (lo demás son funcionarios que sólo cambian de jefe). Es más: Bibiana Aído y Beatriz Corredor mejoran su sueldo porque los secretarios de Estado cobran más que los ministros.
Pero si Zapatero ha afrontado este cambio es, entre otras razones, para explicar mejor las cosas y dejar de perder las batallas de la comunicación, como le ha pasado con Igualdad. El nuevo vicepresidente, Alfredo Pérez Rubalcaba, es, de largo, el mejor orador de todos los políticos españoles en activo. En él se apoya el presidente, aunque eso aliente el debate sobre si será el candidato socialista en 2012. Con todo, aún queda partido. En la interna del PSOE, porque ser vicepresidente viste mucho, pero también desgasta mucho más. En la general, porque el PP tendrá que hacer algo más que no hacer nada si pretende ganar las elecciones.