Grandes escándalos
Tras la filtración del seguro de Defensa, ésa que ha servido para que se dejase de hablar de lo que dice por la tele Moratinos en menos de un minuto (¡tiempo!), la revisión de las pólizas ha acabado hace unas horas con el cese inmediato de un pobre señor que pasaba por allí: el director general de Recursos Humanos de Presidencia.
Juan Antonio Richard Chacón, cabeza de turco de la semana, tuvo la mala suerte de renovar un seguro tan fardón como el de Trillo que tenía contratado Presidencia tal y como habían hecho todos sus predecesores en el cargo. También cubría borracheras y accidentes de caza y se contrató por primera vez en 1991, en tiempos de Felipe González. Desde entonces, año tras año, todos los sucesivos gabinetes le fueron dando el visto bueno. Como titulares han pasado Virgilio Zapatero, Alfredo Pérez Rubalcaba, Francisco Álvarez Cascos, Juan José Lucas, Mariano Rajoy, Javier Arenas y todos sus compañeros: un centenar de altos cargos de La Moncloa, incluido el presidente. La actual beneficiaria, María Teresa Fernández de la Vega, ha dicho que qué escándalo, ¡en este local se juega!, y ha decidido cesar al Richard por renovar el seguro de marras sin su consentimiento.
También hoy, en el mismo extremo de la Galaxia, el portavoz adjunto de ERC, Joan Tardá, ha propuesto cambiar el artículo 8 de la Constitución para garantizar que el Ejército no invada Cataluña en el caso de que decida independizarse.
Y mientras nuestros políticos discuten apasionados sobre quién tiene el seguro más grande, qué modelo de España dará más fondos a su administración para perpetuarse en el poder, cuántas avemarías tiene que rezar Moratinos para que sus disculpas sean sinceras y otras tormentas en un vaso de agua que sólo existen porque alguien agita el vaso, resulta que el 38% de los españoles entre 25 y 34 años viven en casa de sus padres. Sospecho que el precio de los pisos tiene algo que ver, aunque lo mismo no les da para el seguro o tal vez el ejército les amenaza con invadir el salón de casa si se independizan. Y eso que el derecho a una vivienda digna sí está en la Constitución.