Hay que salvar a los generales
Íñigo Sáenz de Ugarte
El Ejército de EEUU ha marcado los límites en los castigos a las torturas de Abú Ghraib: los soldados, a la cárcel; los generales, impolutos. Ninguno de los cuatro altos mandos militares en Irak en el momento en que se produjeron los hechos, incluido el teniente general Ricardo Sánchez, recibirá sanciones administrativas ni se presentarán cargos contra ellos. Sólo la general Janis Karpinski, jefe de las prisiones militares en Irak, será castigada con una sanción que, probablemente, pondrá fin a su carrera en el Ejército. Ya estaba suspendida en sus funciones desde entonces.