Justicia hasta para Trillo
La sala de lo penal de la Audiencia Nacional decidirá hoy si Federico Trillo, el látigo del PP en los juzgados, es imputado; si al fin se sienta en el banquillo de los acusados el que fuera máximo responsable del Ministerio de Defensa que contrató el avión Yakolev-42.
Sobre la mesa de los jueces hay una nueva sentencia que ojalá influya en ellos. Salió ayer desde el Supremo y es la ratificación definitiva de lo que ya sabíamos, algo que no sobra repetir. Que de forma “consciente” e “intencionada” se repartieron los cadáveres entre las familias de las víctimas sin realizar antes las mínimas pruebas necesarias para identificar cada cuerpo. Que decenas de esposas, decenas de madres, de padres, de hijos y hermanos lloraron al muerto equivocado –en un ataud había incluso restos de tres cadáveres distintos–, y tuvieron que pasar después por el penoso trance de un segundo funeral. Que se aceleraron todos los trámites porque había mucha prisa para enterrar cuanto antes la mayor tragedia militar española en décadas, no fuera que a la opinión pública le diese por preguntar qué hacían nuestros soldados volando en un avión que no era digno ni para el transporte de ganado. Que ningún político asumió después su responsabilidad, que era doble: por contratar un avión donde jamás veremos a ningún ministro y en el que murieron 63 soldados; por intentar echar tierra cuanto antes sobre su mortal error, pisoteando los cadáveres.
more“La ley en un Estado de Derecho es igual para todos y, en consecuencia, nadie puede burlarla”, dijo hace unas semanas Federico Trillo. El ejemplar portavoz de Justicia del PP, por supuesto, se refería a otro; hablaba de Baltasar Garzón. Pero sería bonito que hoy se cumpliese su palabra, aunque fuese sólo por una vez.