El laicismo agresivo de Zapatero
José María Mateos (Rinze)
Cruzada papal contra el laicismo en España.
El papa pronunciará en Madrid un total de ocho discursos, en los que hablará de los valores cristianos para la juventud, la defensa de la vida y del matrimonio tradicional, las raíces cristianas de España y los peligros del "laicismo agresivo", como ya apuntara en su anterior visita a Compostela. El portavoz vaticano, no obstante, apuntaba que el pontífice "viene a un encuentro con jóvenes", por lo que no hay que esperar "mensajes específicos para un país concreto". Lombardi sí reconoció que el papa "se acercará al contexto de la realidad en España" a la hora de dar sus consignas.
Hay pocas dudas de que el Ejecutivo renunció a legalizar la eutanasia, con este nombre, por presiones de los obispos y para no enfadar al Vaticano. Pese a todo, se justificó diciendo que la sociedad aún no está madura. [...] "A los obispos les das un pedazo y lo quieren entero", comentó entonces la asociación Europa Laica parafraseando un verso del poeta Félix Grande. Se refería a otro caso en el que el Vaticano ha torcido el brazo del Ejecutivo socialista. Se trata de la varias veces prometida reforma de la Ley Orgánica de Libertad Religiosa, de 1980. El Gobierno tiene en el cajón un proyecto con el nombre ahora de Ley Orgánica de Libertad de Conciencia y Religiosa. Lo ha congelado con el argumento de que "no hay consenso social ni político". Lo dijo Rodríguez Zapatero en el Congreso en noviembre pasado. La reforma tenía como objetivo "garantizar el laicismo del Estado" y resolver situaciones embarazosas que no paran de producirse, como funerales de Estado católicos incluso cuando hay víctimas de otras religiones, la presencia de un crucifijo en las tomas de posesión ante el Rey aunque quien prometa el cargo sea ateo, protestante o musulmán, la presencia de símbolos religiosos en centros públicos, etcétera. "La reforma es conveniente, pero no urgente", se disculpó Zapatero. Su orden de paralizarla se produjo tras entrevistarse con Benedicto XVI. [...] Todo esto ha ocurrido pese a que ningún Gobierno anterior les ha tratado con mayor generosidad económica. Ha sido Zapatero quien ha cedido a uno de los mayores anhelos del episcopado: la cancelación por el Estado de su promesa de llegar un día a autofinanciarse.