No te rasgues las vestiduras, rásgate las bragas
Pilar Portero
Las viejas también tenemos derecho a gozar con la carne fresca. Amparados en que Iris Robinson había actuado contrariamente a lo que predicaba y que además había aprovechado sus privilegios políticos para favorecer a su joven amante, esta sociedad de doble moral se está cebando en la adúltera.
En lugar de con piedras, los mismos periodistas que condenan la sharia -antigua ley islámica que impone la lapidación en caso de adulterio y sigue vigente en multitud de estados musulmanes-, la machacan con ácidas ironías. No se plantean que harían ellos, y ellas -que también se han dejado arrastrar por el pensamiento único-, si un yogurín/a se les entregase. ¿Lo rechazarían? ¿No le ayudarían a progresar en la vida? ¿no justificarían sus lujuriosos deseos disfrazándolos de amor? Venga queridos fariseos, que este planteamiento tópico no es ciencia ficción. Os he visto en la redacciones, en las empresas, en los partidos, en la universidad.... babear, hacer el ridículo y favorecer sin tapujos a ese tierno objetivo.