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Operación salida, el ritual

Es 31 de julio y muchos os vais de vacaciones. Otros no y os aburren entradas dirigidas a los veraneantes, que por convención parecen haber elegido (¡podría decirse que en todo el mundo!) los meses de verano español para restregar a los demás su suerte. Pero viajar es una actividad exigente, intelectual y que puede llegar a cansar, en comparación con hacer turismo, la “ciudad de vacaciones” o los flotadores de supermercado.

Por eso, si vuestras vacaciones empiezan hoy, si santificáis agosto pese a la crisis y no os convence el relax de la parrilla playera (vuelta y vuelta), os puede venir bien un artículo de Rafael Reig, que se nos ha vuelto cartesiano en su carta con respuesta de hace unos días:

[...] Se viaja sólo para comprobar que lo que hemos visto en la pantalla está en su sitio. Viajamos con una check-list, con todo lo que hay que ver anotado (y con una idea previa de cómo es), y nos limitamos a verificar que no se ha movido de sitio y que es igual que en la tele. [...] De todo tenemos una imagen previa grabada en la retina. Viajamos para reconocer, no para conocer. Como mucho, percibimos la diferencia entre lo vivo y lo televisado: qué pequeñitas son las pirámides, qué mal huele Versalles, qué sucio está el Empire State Building. La idea con la que ya salimos de casa nos impide mirar: sólo vemos lo que íbamos a ver.

No sé si, como sugiere Reig en su artículo, es ya imposible sentir la sensación de pequeñez ante unas pirámides o las calles de cualquier París, pero para los que se quedan en casa internet o un buen libro pueden abrir muchas puertas a lo desconocido. Es otra forma de desconectar, de viajar barato a territorio virgen no menos apasionante. Seguro que, por lo menos, serás un poquito menos esclavo del ritual estival, del olor a verano (y todos sus complementos) porque sí.

¿Cómo vives tú (afortunado) tus vacaciones?