Primera digestión
Aprovecharé que Durán i Lleida habla del estatuto catalán para hacer un poco de análisis de lo que llevamos visto hasta ahora. De momento no hay sorpresas. Ni Ibarretxe ni Zapatero ni Rajoy se han salido de su guión: la víctima, el poli bueno y el poli malo. Cada uno casi como una caricatura de sí mismos.
Ibarretxe ha aprovechado que sale por todas las teles para presentarse como la doncella ofendida. Ha repetido varias veces el mismo concepto con el que abrió su discurso: “vengo con la mano tendida a negociar” y se ha presentado como el portavoz de todos los vascos (y las vascas). Zapatero se ha sumado a esa ecuación, con un montón de guiños al votante vasco moderado, añadiendo al guiso “al resto de los españoles”: “si vivimos juntos, juntos debemos decidir”. Y Rajoy, enrocado en la legalidad vigente y con lenguaje ampuloso, ha hecho suyo el discurso nacionalista español centrado en la soberanía indisoluble e indiscutible del modelo actual que se justifica a sí mismo. Para que luego le llamen maricomplejines. También ha sido el primero en mencionar la palabra ETA.