Puro vicio
Marta Peirano
La mantis religiosa y otras femme fatale del reino animal tienen una fea costumbre: después de las copas, las miraditas, el bailoteo frenético y un apasionado acto sexual, acaban escupiendo y devorando a su hombre lo que, probablemente, sea la mejor manera de evitar que sus novios se queden dormidos después del encuentro. En la versión viuda negra de una cita romántica, el sufrido partenaire dona una generosa cantidad de esperma para fertilizar sus huevos y ofrece su cuerpo serrano (que siendo una araña tampoco es gran cosa) para deleite, vicio y soporte nutricional de la futura mamá. En los últimos meses, sin embargo, un equipo de científicos ha identificado una especie de araña pescadora, la Dolomedes triton, se cepilla a su novio ANTES del acto sexual. Esto, según los expertos, ya no es hambre, es puro vicio. A algunas femme fatale les gusta más comer que follar.