La rima estridente
Mientras medio PP culpa al Gobierno de “sentar a los asesinos en los ayuntamientos” y el otro medio insiste en que España está “al borde del abismo”, dice Mariano Rajoy que los socialistas “quieren pelea, pero conmigo que no cuenten”. “¡Córcholis!”, que exclamaría el susodicho. El presidente del PP se ha convertido en el único político de la derecha que en esta campaña desquiciada intenta no crisparse, acata lo que diga la Justicia y no empuja para que España se despeñe por la tragedia griega.
De creer sus palabras, Mariano Rajoy sería un verso suelto dentro de su propio partido, aunque esta lírica metáfora con la que se definía a aquellos que en el PP se salían de la línea oficial suena cada día más ridícula. Porque las estridencias en la supuesta rima “centrada” que intenta interpretar Rajoy no son una excepción: son la norma.
Pasemos lista. Si la línea de Rajoy es la buena, es un verso suelto el alcalde Gallardón, ese conservador con piel de cordero. Es un verso suelto Mayor Oreja, que acusa al Gobierno de ser un “aliado potencial de ETA”. Es un verso suelto Cristobal Montoro, que empuja con indisimulada emoción para que España sea rescatada. Son también versos sueltos Aguirre, y Aznar, y De Cospedal, y González Pons…, entre los muchos que han cuestionado la legitimidad del mismísimo Tribunal Constitucional, a pesar de la línea oficial del PP de “acatar, como siempre, las decisiones judiciales”. Y si el presidente de honor, la secretaria general, el portavoz en Europa, el responsable de economía, el de comunicación y sus candidatos en Madrid son todos ellos “versos sueltos”, cabe preguntarse qué clase de rima usa el PP para que siempre nos deje el debate político hecho un poema.