Todos son Luis Bárcenas
En el reino de los partidos políticos, los tesoreros respetan el mismo protocolo y etiqueta que se espera de las infantas. Discretos, callados, siempre en la segunda fila de las fotos. Por eso la dimisión de Luis Bárcenas es un “cese temporal”, como los mejores divorcios de sangre azul. El mutuo acuerdo en la separación también va con el cargo, aunque sea de fachada. Hace unos meses, a Luis Bárcenas no le conocía nadie por la calle. De un día para otro, hasta parecía faltar en los periódicos su opinión sobre la construcción europea o la financiación autonómica. Los tesoreros de los partidos son como las trufas, cuando más ocultas más hermosas.
La caída política del hombre que conoce los secretos más inconfesables del Partido Popular eleva el caso Gürtel a una nueva dimensión, extremadamente preocupante para la derecha española. Y no sólo por si a Bárcenas le da por tirar de la manta, cosa bastante improbable, entre otras cosas, porque sería la primera vez que alguien tirase de alguna manta importante en toda la historia de los partidos políticos españoles.
Según fuentes del PP, tanto Mariano Rajoy como Luis Bárcenas tenían ayer la certeza de que el juez seguirá adelante con el proceso penal. Por eso muchos en Génova dan por hecho que, o bien cambia mucho la pendiente, o muy probablemente será juzgado. “Y el tesorero en un partido somos todos”, me cuenta un dirigente del PP. Si cae él, puede caer todo el equipo. De momento el caso Gürtel en los juzgados es corrupción en el PP, no corrupción del PP, que no es lo mismo. La frontera entre ambos estadios pasa ahora por Luis Bárcenas. Por su inocencia o por su silencio.