Tecnología y movimientos sociales
La evolución de los sistemas políticos está ligada a la de las tecnologías de la comunicación. A medida que los gobernados cuentan con herramientas más rápidas y baratas para transmitir información, los gobernantes ceden más poder. La imprenta acabó con el absolutismo. La radio y la televisión hicieron posible la democracia parlamentaria. Los móviles, la Red e Internet obligarán a que la sociedad adopte un nuevo sistema político -¿tal vez una democracia mejorada, con mayor participación ciudadana?- donde la relación de poder entre los gobernantes y los gobernados sea menos vertical. El sábado tuvimos en España la primera prueba de hacia dónde se pueden dirigir estos nuevos tiempos.
Al margen de su fondo político, las protestas de la tarde y noche del sábado en la calle Génova, frente a las sedes del PP, pasarán a la historia como la primera manifestación del siglo XXI en España. De forma casi espontánea, más de cuatro mil personas salieron a la calle para respaldar una protesta que había sido convocada apenas unas horas antes. Los manifestantes supieron de la concentración mediante una cadena de mensajes SMS, a través de los blogs, del correo electrónico y de los foros de la Red. Si el 23F fue la noche de los transistores, el 13M fue la de Internet y los móviles.
Este tipo de movilizaciones instantáneas o “flash mobs” son nuevas en España pero ya existen teóricos en otros países que estudian este curioso fenómeno. El escritor estadounidense Howard Rheingold tiene todo un libro sobre el tema, “Smart mobs”, en el que analiza las implicaciones que supone la tecnología para los nuevos movimientos sociales. El caso más conocido que se cita en el libro es el de Filipinas, donde los mensajes a móviles fueron el detonante de las protestas contra el presidente Joseph Estrada, que acabó detenido por la policía tras cuatro jornadas de protestas en las que el número de mensajes cortos a móviles se triplicó.
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