Bilbao y Donostia se unen para ofrecer a la FIFA una sede conjunta del Mundial de 2030 y compartir gastos
Las ciudades de Bilbao y Donostia, de la mano de las diputaciones de Bizkaia y de Gipuzkoa, del Gobierno vasco e incluso de Athletic Club y Real Sociedad, han lanzado una 'contraoferta' a la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) para que, de cara a la Copa del Mundo de 2030, pueda haber una única subsede vasca, con partidos repartidos entre San Mamés y Anoeta, dos en cada recinto. Es la fórmula que han encontrado para compartir los costes y exigencias que marcó la FIFA y que motivaron una “reflexión” en ambas sedes hasta el punto de que el lehendakari, Imanol Pradales, entendió que eran condiciones “leoninas” por muy relevante que sea acoger el segundo evento deportivo cuatrienal más relevante del mundo solamente por detrás de los Juegos Olímpicos. Eso sí, nuevamente no se aportan cifras concretas de lo que pedía la FIFA o de lo que ahora están dispuestas a asumir las instituciones vascas.
En un comunicado conjunto, todas esas instituciones y los clubes explican que “el pasado mes de marzo de 2026 representantes de la FIFA visitaron los campos de San Mamés y Anoeta” y que, “tras esa visita, sin que ninguna de las cuestiones trasladadas dos años antes por las instituciones vascas hubieran sido ni siquiera consideradas, se comenzó un análisis profundo de lo que supondría aceptar todas las peticiones para acoger dos sedes del Mundial 2030”. Ahora, se ha decidido que, después de cuatro años de trabajo para acoger partidos de la edición del centenario de la Copa del Mundo, y “en la defensa de los intereses y el bienestar de la ciudadanía”, Bilbao y Donostia operen como “única sede, con dos estadios, San Mamés y Anoeta”. La participación vasca en el campeonato, con partidos en España, Marruecos, Portugal, Argentina, Uruguay y Paraguay, se quede en “una fase de grupos en el año 2030, jugándose dos partidos en cada estadio”.
Mantener la doble sede con exigencias por partida doble “supondría un perjuicio para la sociedad vasca, en general”. “Se ha trasladado el firme interés institucional vasco para que San Mamés y Anoeta sean sede de la Copa Mundial de la FIFA 2030. Y se queda a expensas de respuesta de la empresa organizadora del evento. Las instituciones vascas quieren insistir en su compromiso para continuar trabajando de forma coordinada y bajo los parámetros de interés general y perspectiva de país antes señalados en la preparación seria y rigurosa de la documentación exigida por la FIFA, respetando asimismo la discreción que rige las negociaciones entre la candidatura y la organización”, explican.
Bilbao y Donostia fueron elegidas como subsedes en 2024. La propuesta vino antes, en 2022, siendo Miquel Iceta ministro del Gobierno central competente en materia de Deportes. Fue el nuevo alcalde de Donostia, Jon Insausti, del PNV, el que lanzó en mayo la idea de reflexionar ante las nuevas exigencias de la FIFA. La Diputación de Bizkaia asumió el mismo discurso y el Gobierno vasco, por boca de Pradales, también.
Nunca se ha explicado oficialmente cuál era la letra pequeña de la FIFA, particularmente en lo tocante a la inversión económica, pero este periódico pudo saber de fuentes de las candidaturas que supera los 50 millones, además de exenciones fiscales a la carta, cambios legislativos y reglamentarios y veto a otros eventos en las ciudades durante la celebración de la Copa del Mundo, como el BBK Live o el Jazzaldia, por citar uno de cada localidad.
Ahora, de nuevo sin detalles, se ha apuntado lo que sigue: “Entre los elementos señalados como líneas rojas por las instituciones vascas se recogen algunos costes económicos muy elevados; las exigencias para demostrar la capacidad de celebrar eventos internacionales en las sedes; la necesidad de modificar aspectos normativos; la exigencia de nuevas inversiones en los estadios y en los territorios; la no inclusión de las lenguas cooficiales en Euskadi; la no realización de otros eventos en las ciudades-sede durante las fechas de la competición; y determinadas exclusividades para la empresa organizadora del Mundial”. Hay cosas que “no podían ser asumidas por ninguna de las dos sedes, tanto desde el punto de vista económico como del de impacto en la ciudadanía”, recalcan.
El debate sobre el Mundial de 2030, que llega en los prolegómenos de la edición de 2026, ha trascendido a la futbolístico y a lo social y se ha metido de lleno en la política. El PNV lidera las instituciones pero su socio, el PSE-EE, ha alertado de que era necesaria más claridad o incluso dudado de la capacidad de gestión de los nacionlistas. El PP ha cuestionado la voluntad de acoger el evento o incluso que haya temor a que juegue España. EH Bildu ha criticado que se atacara en su día a los que pusieron en duda el modelo de la FIFA.
Sin embargo, otras ciudades de España ya se han ido bajando como subsedes de 2030 en estos meses. Fue el caso de Málaga, con alcalde del PP, de Gijón, en manos de la formación FAC, o de A Coruña, liderada por los socialistas. La referencia que se ha dado para despejar el horizonte es que la FIFA se pronunciará definitivamente a finales de 2026 o comienzos de 2027.