Las exenciones fiscales y el canon de más de 50 millones que pide la FIFA a Bilbao y Donostia ponen la duda sobre el mundial
En un día festivo del mes de marzo, una comisión de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA, el máximo órgano internacional en el mundo del balompié) visitó Donostia, revisó Anoeta y trasladó a las autoridades locales una primera lista de exigencias para que la ciudad pueda ser una de las subsedes en España de la Copa del Mundo de 2030, con partidos también en Portugal, Marruecos, Argentina, Paraguay y Uruguay y que es la edición del centenario. Bilbao está en ese mismo trance. En estos días, desde ambas candidaturas, las mismas que hace un par de años celebraban con entusiasmo la designación, están lanzando llamamientos a parar y reflexionar. ¿Es asumible la letra pequeña con tal de ser parte de un gran evento deportivo y social? A finales de 2026 o comienzos de 2027, se tomará la decisión definitiva y el mensaje del Gobierno vasco, repetido hasta la saciedad este martes, es de “tranquilidad”.
Sin que oficialmente haya trascendido la batería de reclamaciones de la FIFA, las fuentes consultadas aluden a pagos superiores a 50 millones de euros por candidatura, a la petición de un traje fiscal a medida con exenciones muy elevadas, que en el caso vasco interpela directamente a las pequeñas Haciendas forales, a una labor de 'lobby' para cambiar leyes y normativas municipales a la carta y a otra serie de cláusulas leoninas. EiTB ha publicado también que la FIFA quiere exclusividad durante el evento, es decir, poder vetar otras actividades que puedan coincidir en fechas como los festivales culturales de verano. La radiotelevisión vasca cita expresamente que estarían en el aire el BBK Live en Bilbao y el Jazzaldia de Donostia, ambos de larga trayectoria. ¿Y para cuántos partidos? Ni siquiera se sabe. En el inminente torneo en Canadá, Estados Unidos y México hay sedes como Guadalajara con únicamente cuatro partidos programados, por ejemplo.
En el caso de Donostia, donde primero se lanzó este debate públicamente, un canon de esa cantidad superaría el 10% del presupuesto anual total de la ciudad, por ejemplo. En España, Málaga, Gijón y A Coruña, con regidores de PP, FAC y PSOE, respectiamente, han renunciado ya a ser subsedes por las implicaciones que comporta. En todos los supuestos, han brotado comentarios críticos con las exigencias de la federación internacional. En todos ellos han aparecido cifras desorbitadas similares a las que manejan ahora las ciudades vascas.
En contraste, la salida vasca del Tour de Francia de 2023 -que es el evento deportivo de carácter anual más importante del mundo- supuso una inversión de 11,7 millones de euros. De ellos, 7,72 millones fueron a parar directamente a ASO (Amaury Sport Organisation), que es la empresa propietaria de la carrera, que exige un canon. En aquella ocasión hubo una fiesta de presentación en Bilbao, una primera etapa en esa ciudad, una segunda de Vitoria a Donostia y una tercera desde Amorebieta-Etxano hasta Iparralde. Se pueden leer aquí más detalles.
Donostia recibió con algarabía su designación como una de las nueve capitales españolas del Mundial de 2030. Además, pugnó hasta última hora con Vigo. La nota oficial recordaba que quedó fuera de la edición de 1982, la de Naranjito. El anterior alcalde, Eneko Goia, cuando surgieron quejas vecinales, replicaba que los eventos dinamizan la ciudad. Incluso llamó “tristes” a los instalados en el 'no'. En el caso de Bilbao, venían de renunciar a la Eurocopa de 2020, movida a 2021 por la COVID-19, un movimiento no exento de polémica política porque iba a jugar España en San Mamés, algo que no se produce desde la dictadura en esta modalidad deportiva.
Ahora, el debate no está ahí. La portavoz del Gobierno vasco, María Ubarretxena, ha señalado que las candidaturas se presentaron sabiendo que quizás puedan celebrarse partidos de España en suelo vasco. La vicelehendakari, Ibone Bengoetxea, disertó sobre esto en el Parlamento Vasco -a instancias de Vox- también la semana pasada y señaló que las instituciones no iban a promover que la 'roja' jugase en Euskadi, pero tampoco impedirlo si las correspondientes federaciones lo organizaban.
El nuevo alcalde donostiarra, Jon Insausti, del PNV como Goia, lleva varios días insistiendo en que su misión es “recoger bien la información” de los pros y de los contras para poder tomar una decisión que no hipoteque a la ciudad. Hay elecciones municipales en 2027 y antes se habrá resuelto esta cuestión. Este martes, en rueda de prensa, ha dado a entender que con cada petición de información la FIFA eleva las condiciones. Hay que revisar todo “céntimo a céntimo”, repite. Una Copa del Mundo es, después de los Juegos Olímpicos, el principal evento deportivo global en cuanto a impacto y “qué menos que analizarlo con sosiego”. Sostiene Insausti que no es un problema de falta de “ambición”, sino de saber qué es y qué no es asumible.
En el caso de Bilbao, la ciudad se ha especializado en la etapa de Juan María Aburto en acoger grandes eventos. Insausti dice que ha comentado el asunto con su homólogo, pero también que cada ciudad ha de tomar su decisión. Por el momento, el alcalde bilbaíno, que es también del PNV, guarda silencio. Las dudas las ha lanzado la Diputación. “Estamos haciendo una profunda reflexión en torno a esta cuestión. Aún no hay una decisión tomada y lo estamos analizando”, ha manifestado la diputada general, Elixabete Etxanobe.
El asunto ha saltado a la arena política. El PSE-EE, socio del PNV en las instituciones, se ha posicionado en ambas ciudades claramente a favor de ser subsede. “Tenemos experiencia, infraestructuras, capacidad organizativa y una ciudadanía que ha demostrado en numerosas ocasiones que sabe convivir con grandes acontecimientos internacionales”, ha señalado la portavoz socialista en Bilbao, Nora Abete. El PP ve problemas de tipo ideológico en el PNV a la hora de confirmar San Mamés y Anoeta para 2030. EH Bildu, que comparte la idea de analizar el impacto de la política de grandes eventos, insiste en todo caso en ver “improvisación” al reabrirse ahora un asunto que se dio por hecho en 2024.
¿Cuándo se resolverá este entuerto? El Gobierno vasco insiste en que será en enero, aunque Donostia apunta a que podría ser un poco antes, en diciembre. En todo caso, las ciudades pueden anunciar su retirada en cualquier momento. Igualmente, podría ser también la FIFA la que retire la condición de subsedes a Bilbao, a Donostia o cualquier otra candidata.